El apagón que el sábado por la noche dejó sin electricidad a más de 600.000 usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se originó por una falla en un interruptor de 220 kilovoltios (kV) de la estación transformadora Malaver, una instalación de Edenor ubicada en el partido bonaerense de San Martín.
La distribuidora confirmó públicamente que el origen del incidente estuvo en un interruptor de 220 kV de esa estación y señaló que continúa investigando las causas específicas que provocaron el desperfecto.

Según pudo reconstruir EconoJournal de fuentes al tanto del incidente, el equipo involucrado fue el interruptor N° 64 de la estación Malaver. El evento habría tenido, además, una segunda anomalía que resultó determinante para explicar la magnitud que finalmente alcanzó el apagón: no habría actuado correctamente la protección por “discrepancia de polos”, un mecanismo diseñado precisamente para evitar que una falla de este tipo permanezca en la red.
Qué ocurrió en Malaver
Los interruptores utilizados en redes de 220 kV cuentan con tres polos, uno por cada una de las fases del sistema eléctrico. Ante determinadas fallas, esos equipos o sistemas de protección deben abrir para interrumpir el paso de corriente y aislar rápidamente el sector afectado.
Fuentes consultadas por este medio explicaron que uno de los polos del interruptor N° 64 quedó abierto mientras los restantes permanecieron cerrados. Esa condición dejó al sistema funcionando transitoriamente con una de las fases interrumpida y produjo un fuerte desequilibrio eléctrico.
En condiciones normales, las corrientes que circulan por las tres fases de un sistema trifásico se encuentran equilibradas. Cuando una de ellas queda abierta, ese equilibrio se rompe y puede aparecer lo que técnicamente se denomina corriente residual u homopolar, que en la operación cotidiana de las redes también suele identificarse como “corriente de neutro”.
Es decir, el problema inicial en el interruptor generó una condición eléctrica anormal que debía ser identificada y despejada rápidamente por los sistemas automáticos de protección.
La protección que debía actuar
Ahí aparece un segundo elemento central para entender lo ocurrido. Los interruptores de alta tensión cuentan con una protección denominada “discrepancia de polos”, cuya función es detectar cuando los tres polos del equipo no se encuentran en la misma posición.
Si, por ejemplo, dos polos permanecen cerrados y el tercero queda abierto, la protección detecta esa diferencia. Después de una temporización previamente configurada —para evitar actuar ante los pequeños desfases que pueden producirse durante una maniobra normal— el sistema debe enviar una orden de disparo para llevar el interruptor a una condición segura.
En general, eso implica ordenar la apertura de los tres polos y aislar eléctricamente el sector donde se produjo la anomalía.
Según indicaron a este medio fuentes conocedoras de lo sucedido, esa protección no habría funcionado como estaba previsto en Malaver. Por ese motivo, la condición de desequilibrio y la circulación de corriente de neutro permanecieron durante más tiempo del que debería haber tolerado el sistema.
Por qué la falla se propagó
La persistencia de esa condición anormal terminó provocando la actuación de otras protecciones de la red e impactó también sobre el sistema de generación. En una red eléctrica interconectada, la salida intempestiva de instalaciones de transmisión o generación puede modificar en pocos instantes los flujos de potencia y las condiciones eléctricas de instalaciones ubicadas a kilómetros del lugar donde se originó el incidente.

La secuencia exacta de actuación de cada protección es uno de los elementos que todavía deberán determinar los análisis técnicos del evento. Esos registros permiten reconstruir, con precisión de milisegundos, qué equipo falló primero, qué protecciones actuaron posteriormente y cómo se propagó la perturbación.
Casi 600.000 usuarios sin suministro
El alcance fue significativo. En el momento de mayor afectación se registraron 519.472 usuarios de Edenor y 78.125 de Edesur sin suministro, es decir, más de 600.000 usuarios entre ambas distribuidoras.
El apagón alcanzó numerosos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y localidades del conurbano. En el área de Edenor se registraron cortes desde el norte del Gran Buenos Aires hasta barrios porteños como Belgrano, Palermo, Recoleta, Saavedra y Villa Urquiza.
La perturbación también alcanzó instalaciones que abastecen el área de concesión de Edesur. La distribuidora informó durante la noche del sábado que la interrupción que afectó a sus clientes había sido provocada por una falla externa a su propia red.
El suministro comenzó a recuperarse progresivamente durante la noche y quedó prácticamente normalizado antes de la medianoche.
, Nicolas Gandini





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