El proyecto Argentina LNG sumó uno de sus avances constructivos más importantes. El buque MK II Esperanza, que integrará el esquema exportador de Southern Energy, completó la unión definitiva de su casco en China y avanzó en la instalación de los principales equipos industriales que le permitirán operar como una planta flotante de licuefacción de gas natural.
Los trabajos se realizan en el astillero Yantai CIMC Raffles, donde el antiguo metanero Fuji LNG está siendo transformado en una unidad FLNG (Floating Liquefied Natural Gas). Como parte de la reconversión, el barco incorporó una nueva sección central que aumentó su longitud en 85 metros, creando el espacio necesario para alojar los sistemas de procesamiento y licuefacción.
La obra alcanzó otro hito relevante con la instalación de los tres módulos de proceso más grandes de la futura planta. Estos equipos forman parte del núcleo industrial que permitirá convertir el gas natural producido en Vaca Muerta en gas natural licuado destinado a exportación.
Desde Golar LNG, responsable de la conversión, confirmaron que transcurrieron 561 días desde que el buque fue cortado en dos secciones para iniciar las modificaciones. Con el casco nuevamente integrado y los principales módulos montados, la embarcación ya comienza a adquirir la configuración definitiva que tendrá al entrar en operación.
El Esperanza contará con capacidad para producir 3,5 millones de toneladas anuales de GNL. El cronograma vigente prevé su entrega durante el cuarto trimestre de 2027 y su entrada en funcionamiento frente a las costas de Río Negro durante 2028.
La unidad operará junto al Hilli Episeyo, la primera planta flotante del proyecto impulsado por Southern Energy. En conjunto, ambos buques permitirán alcanzar una capacidad cercana a 6 millones de toneladas anuales de GNL, convirtiéndose en una de las principales plataformas exportadoras de gas argentino.
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Southern Energy está integrada por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, compañías que buscan desarrollar una salida permanente al mercado internacional para la producción de gas de Vaca Muerta a través del Golfo San Matías.
El avance resulta estratégico porque la exportación de GNL es considerada uno de los principales mecanismos para monetizar el crecimiento de la producción gasífera neuquina. A diferencia de las exportaciones regionales por gasoducto, el GNL permite acceder a mercados globales de Asia, Europa y América, ampliando significativamente el universo de compradores.
Más allá de este proyecto, Golar LNG ya manifestó interés en evaluar futuras ampliaciones en Argentina. Aunque por el momento sólo están confirmados el Hilli Episeyo y el Esperanza, la compañía considera que la escala de los recursos disponibles en Vaca Muerta podría justificar nuevas plantas flotantes en los próximos años.
La unión definitiva del casco y la instalación de los mayores módulos industriales representan mucho más que un avance constructivo. Son señales concretas de que Argentina comienza a materializar la infraestructura necesaria para ingresar al negocio global del GNL y transformar parte de los recursos de Vaca Muerta en exportaciones de alto valor agregado durante la próxima década.
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