El bloqueo del Estrecho de Ormuz ya se llevó 36 millones de toneladas de GNL de procedencia medioriental y empujó a los importadores asiáticos a reescribir sus contratos. Qatar, el mayor exportador mundial, admitió que la crisis retrasa la ampliación de North Field.
El mercado global de gas natural licuado atraviesa un reacomodamiento que dejó de ser coyuntural. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente cerrado desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, los grandes compradores dejaron de apoyarse en un único proveedor y salieron a asegurarse volúmenes por fuera del Golfo.
Shell le puso número a la disrupción. La pérdida neta de oferta en lo que va del año ronda los 5 millones de toneladas, cerca del 1% al 1,5% del total mundial. Detrás de esa cifra hay un boquete más grande: unos 36 millones de toneladas de suministro medioriental que desaparecieron del mercado, compensadas apenas en parte por capacidad nueva que entró en otras regiones.
Qatar quedó en el centro de la escena. Su CEO, Saad al-Kaabi, que además conduce la cartera energética del emirato, reconoció en el Qatar Economic Forum de Nueva York que el equipamiento necesario para ampliar la producción no logra llegar al país por el bloqueo marítimo. El primer tren de North Field East arrancaría en el primer semestre de 2027, aunque los siguientes quedaron atados a que se despeje Ormuz. North Field South se corrió a 2028. ¿La razón de fondo? Los ataques sobre Ras Laffan borraron el 17% de la capacidad qatarí de licuefacción, con dos trenes que van a necesitar tres años de reparación.
La foto del tráfico marítimo muestra la magnitud del cuello de botella. Según la firma de datos Kpler, un fin de semana reciente cruzaron apenas 12 buques de carga por el estrecho, contra 35 el fin de semana previo. Antes de la guerra pasaban alrededor de 125 grandes buques comerciales por día. Por ese corredor circulaba un quinto del petróleo y del GNL del planeta.
Frente a ese cuadro, la diversificación dejó de ser un discurso. La tailandesa PTT firmó un acuerdo de largo plazo con la noruega Equinor y sondea Omán, Norteamérica y África Occidental. Bangladesh, que dependía de Qatar para el grueso de sus compras, ahora mira hacia Indonesia, Australia y China. Desde Japón, el CEO de Inpex, Takayuki Ueda, insistió con la resiliencia de la cartera y avanza con el campo Abadi en Indonesia, de 9,5 millones de toneladas, con decisión final de inversión prevista para mediados de 2027.
Al tablero se sumaron jugadores nuevos. Timor Oriental proyecta dos plantas greenfield, mientras que referentes del sector señalaron a África Oriental, con el proyecto Rovuma de ExxonMobil y TotalEnergies, a Arabia Saudita y a las Américas como fuentes emergentes de abastecimiento.
Fuentes:
Reuters — QatarEnergy y demoras en North Field;
Reuters — diversificación de compradores y vendedores de GNL;
Reuters — tráfico de buques en Ormuz (datos de Kpler).





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