
Nucleoeléctrica inició una nueva parada programada de la Central Nuclear Embalse, en Córdoba, tras extender de 18 a 24 meses el intervalo entre mantenimientos e inspecciones.
Este avance permite aumentar el tiempo de generación de electricidad y reducir la frecuencia de las intervenciones, manteniendo los estándares de seguridad de la planta.
La Central Nuclear Embalse salió de servicio el pasado viernes después de la hora pico nocturna, para iniciar una nueva parada programada de inspección y mantenimiento. Su regreso al sistema eléctrico está previsto para fines de noviembre.
La principal novedad es que esta parada se realiza 24 meses después de la anterior, en lugar de los 18 meses habituales, lo que representa una ampliación de más del 33% del intervalo entre paradas. Este avance es resultado de un proceso de mejora continua, basado en la experiencia de centrales de tecnología similar.
Extender el período entre paradas permite que Embalse permanezca más tiempo generando electricidad. Además, reduce la frecuencia de las intervenciones sobre los equipos, los períodos en los que determinados sistemas deben quedar fuera de servicio para realizar tareas de mantenimiento, la exposición radiológica del personal, la generación de residuos y los riesgos laborales.
Este avance se suma a los resultados de desempeño alcanzados por Nucleoeléctrica en el último reporte publicado por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO). Embalse obtuvo 98,16 puntos sobre 100 en el índice internacional PI-Index, mientras que Atucha II alcanzó por primera vez el puntaje máximo.
“Extender el período entre paradas es otro paso en nuestro proceso de mejora continua. Nos permite generar energía durante más tiempo, optimizar el mantenimiento y seguir consolidando los niveles de seguridad y desempeño de nuestras centrales”, destacó Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica.
Una parada para seguir generando
Durante las próximas semanas se desarrollará un programa organizado en 25 capítulos de trabajo, que comprende numerosas tareas de inspección, mantenimiento preventivo y correctivo, pruebas y mejoras en distintos sistemas de la planta.
Entre las principales intervenciones se destacan las inspecciones de los generadores de vapor, el mantenimiento de las bombas del sistema primario y el reacondicionamiento de grandes componentes, como la turbina, el alternador y el condensador.
Estas tareas, que requieren que la central se encuentre fuera de servicio, son fundamentales para garantizar su operación segura y confiable durante el próximo ciclo de generación.
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