La minería jujeña atraviesa una etapa de expansión que ya genera más de 10.000 empleos directos e indirectos y consolida una diversificación productiva que excede al litio.
Según Arturo Pfister, presidente de la Cámara Minera de Jujuy, la provincia cuenta con 3.500 puestos directos “en blanco y debidamente registrados”, y una cadena de proveedores y servicios que eleva el impacto laboral a más de 10.000 trabajadores, cifra que representa una porción significativa de la masa salarial privada provincial, estimada en 54.000 personas.
Pfister remarcó que Jujuy no es solo litio: hoy se explotan plata, plomo, zinc, boratos, sales y una pequeña producción de cobre, la única del país. La Cámara Minera reúne a 17 empresas asociadas, entre ellas Mina Aguilar, Mina Pirquitas, Río Tinto, Exar y SSR Mining, además de compañías que avanzan en etapas de exploración. Esa fase, explicó, es crítica y riesgosa: “De 100 empresas explorando, una se hace mina”, graficó para dimensionar la necesidad de políticas públicas que incentiven nuevas inversiones.
El titular de la Cámara destacó que la provincia muestra mejoras en gestión, controles y celeridad administrativa, pero advirtió que la infraestructura sigue siendo un condicionante para ampliar la producción.
La mayoría de los proyectos se ubican en la Puna y dependen de la Ruta Nacional 52, hoy convertida en un cuello de botella. Pfister también señaló que el ramal ferroviario C‑14, que asciende desde Salta, podría transformarse en un activo estratégico para bajar minerales y subir insumos, reduciendo costos logísticos y ampliando la competitividad.
La dimensión social aparece como otro eje central. Pfister sostuvo que las empresas deben construir desde el primer día una relación sostenida con las comunidades donde operan, porque la licencia social es una condición indispensable para avanzar.
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Según explicó, el debate en muchos territorios ya no gira en torno a “minería sí o minería no”, sino en cuánto valor queda en lo local. En ese sentido, subrayó que el desarrollo de proveedores jujeños multiplica el impacto económico: “El proveedor local vuelve a contratar mano de obra local. Es una cadena muy virtuosa”.
Pfister insistió en que el aporte de la minería no debe medirse solo por las regalías del 3%, sino por salarios, compras locales y encadenamientos productivos. También advirtió que la minería, por sí sola, no puede sostener toda la economía provincial: “Necesitamos turismo, la actividad azucarera, el tabaco, el conocimiento”.
La clave, afirmó, es integrar la minería en una estrategia de desarrollo más amplia, donde la inversión, la infraestructura y la articulación territorial definan cuánto valor queda en Jujuy.
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