El ferrocarril argentino no va a ser rentable si lo pensamos como en el pasado: una vía, una locomotora y vagones esperando carga.
La oportunidad está en pensarlo de otra manera: como parte de una plataforma de integración económica.

En AIMAS proponemos el desarrollo del MODELO 5F. Un tren que no compite con el camión, sino que se asocia con él. Un sistema donde cada estación deja de ser una parada y se convierte en un nodo de negocios. Un modelo donde cargas, pasajeros, puertos, minería, energía, agro, pymes y logística urbana convivan dentro de una misma red. La lógica es simple: el camión llega donde el tren no; el tren aporta escala, volumen y eficiencia; los puertos abren salida regional e internacional; y las estaciones ordenan el movimiento en el territorio. Cuando esas piezas trabajan juntas, aparece la rentabilidad.

Vaca Muerta como punto de partida

El caso de Vaca Muerta lo muestra con claridad. Hoy existen cargas estratégicas, demanda concreta y territorios que necesitan conectividad. Arenas, minerales, insumos, agroindustria, contenedores, pasajeros y servicios pueden apoyarse sobre una misma infraestructura si se organizan con lógica intermodal en una red capaz de generar contratos, movimiento, escala y reinversión.

Cada nodo puede sumar actividad local. Cada carga puede alimentar la frecuencia. Cada frecuencia genera previsibilidad. Y donde hay previsibilidad, aparece inversión. De ramales aislados a corredores productivos. De estaciones vacías a centros de actividad. De costos dispersos a economías de escala. El sector empresario no tiene que esperar a que el sistema ferroviario cambie. Puede ser el actor que haga que empiece a cambiar.

El primer eslabón del MODELO 5F

El MODELO 5F necesita un primer eslabón. Y ese eslabón no es necesariamente el Estado, ni una gran obra pública, ni una reforma total previa. Puede ser un empresario que activa una plataforma logística alrededor de su propio negocio a partir de su necesidad concreta, volumen de carga, visión de largo plazo y capacidad de articular actores

Vaca Muerta necesita logística. El ferrocarril necesita carga. Las provincias necesitan conectividad. Los puertos necesitan volumen. Las pymes necesitan costos más bajos. El MODELO 5F conecta todas esas necesidades, pero para arrancar necesita un primer actor que aporte escala, contratos y decisión. Ese actor entra en escena no como alguien que financia un tren, sino como la pieza que pone en marcha el engranaje

Una red que integre a todo el ecosistema

El modelo se vuelve competitivo cuando sirve a actores de distintas escalas. Una empresa tractora puede aportar volumen y confianza inicial, pero la baja de costos aparece cuando se integran puerto, camión, ferrocarril, proveedores, pymes, operadores y territorios. La empresa líder tracciona; el ecosistema hace rentable la red.

Vaca Muerta ya tiene producción, inversión y demanda. Lo que necesita es una logística a la altura. El desarrollo energético no depende solo de perforar más o producir más; también depende de poder mover mejor arenas, insumos, equipos, combustibles, minerales, contenedores y servicios. Si cada flujo se resuelve por separado, el costo logístico sigue siendo una carga estructural. Pero si esos flujos se integran en una red ferroviaria e intermodal, el sistema gana escala, previsibilidad y eficiencia.

Qué necesita el originador del modelo

Solo se necesita un originador del modelo que:

● Aporte carga real: El tren necesita frecuencia, y la frecuencia necesita volumen comprometido. Un actor vinculado a Vaca Muerta puede comprometer o articular demanda: arenas, insumos, equipamiento, cargas industriales, contenedores o flujos asociados a proveedores. Esa carga inicial es lo que le da vida económica al corredor.

● Origine demanda alrededor suyo: Un empresario fuerte no mueve solo su propia carga: puede convocar proveedores, contratistas, operadores, clientes, cámaras y otros jugadores del ecosistema energético. Puede transformar cargas dispersas en una masa crítica común. Ese es el paso que convierte una idea técnica en un negocio logístico.

● Dé previsibilidad contractual: El modelo necesita contratos de mediano y largo plazo. No alcanza con viajes aislados. Si un actor privado garantiza un flujo estable, el sistema puede proyectar inversión, frecuencia, material rodante, nodos, playas de transferencia y servicios asociados.

● Active nodos de negocio: La oportunidad no está solo en mover carga de un punto a otro. Está en construir estaciones, centros de transferencia, depósitos, servicios logísticos, mantenimiento, consolidación de cargas, distribución regional y conexión con puertos. Ahí el sector empresario puede entrar no solo como usuario, sino como socio de infraestructura y operador de oportunidades.

● Dé licencia económica y política al proyecto: Cuando un actor productivo relevante dice “esto reduce costos, mejora competitividad y permite crecer”, el proyecto deja de ser una demanda ferroviaria y pasa a ser una agenda de desarrollo. Eso ordena conversaciones con provincias, municipios, puertos, operadores, bancos, cámaras y Estado.

Poner en marcha el tren que todos van a necesitar

Tenemos una nueva oportunidad. Y el desafío no es subirse a un tren que ya existe; es poner en marcha el tren que todos van a necesitar.

(*)Miembros de AIMAS – Asociación Intermodal de América del Sur.

, Federico Ignacio Weinhold, Claudio Esteban García y Jorge de Mendonca (*)