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OLACDE: Inflación energética en ALC alcanzó en junio el 8,03 % i.a.

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América Latina y el Caribe (ALC) cerró el primer semestre de 2026 con una marcada aceleración de los precios de la energía. En junio, la inflación energética interanual alcanzó el 8,03 %, su nivel más alto del período analizado y casi el doble de la inflación general, que se ubicó en 4,49 %, según el último reporte de inflación energética de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).

Este indicador revela que los precios del combustible y la electricidad han aumentado a un ritmo considerablemente mayor que el resto de bienes y servicios incluidos en el índice de precios al consumidor.

Este aumento está vinculado principalmente a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente (bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán desde febrero) y a los riesgos asociados con el suministro petrolero (Estrecho de Ormuz), lo cual ha incrementado los costos relacionados con importación, refinación y transporte.

Este efecto se ha trasladado a los mercados internos, especialmente en lo que respecta a los combustibles: en junio, el precio promedio regional de la gasolina alcanzó su nivel más elevado del primer semestre.

El impacto internacional, sin embargo, no se transmite de manera inmediata ni simétrica a los consumidores. Durante las primeras semanas del conflicto, el precio del petróleo llegó a aumentar alrededor de 60 %, mientras los combustibles subieron casi 20 %. Aunque posteriormente el valor del crudo retrocedió desde sus valores máximos, el incremento de los combustibles persistió en la región, evidenciando un desfase entre la evolución de los precios internacionales y los valores pagados en los mercados internos, señala el informe.

Los datos muestran además importantes diferencias entre países. Subsidios, controles y mecanismos de estabilización permiten que algunos mercados mantengan precios relativamente bajos, mientras otros enfrentan valores superiores debido a sus estructuras de formación de precios y mayores costos logísticos y operativos. A ello se suman factores como refinación, transporte, seguros, impuestos, márgenes comerciales, volatilidad cambiaria y rigideces regulatorias, que pueden retrasar la reducción de los precios finales incluso cuando cae la cotización internacional del petróleo.

La evolución de los combustibles confirma esa resistencia a la baja. El reporte de OLACDE muestra que el precio promedio regional de la gasolina pasó de U$S 1,19 por litro en febrero a U$S 1,38 en junio y se mantuvo en U$S 1,38 en las primeras dos semanas de agosto. El diésel, por su parte, pasó de U$S 1,12 por litro en febrero a U$S 1,30 en junio, nivel que volvió a registrar en el promedio de las primeras dos semanas de agosto.

La persistencia elevada de estos precios extiende su impacto más allá del sector energético: incrementa costos asociados con movilidad y transporte mercancías; afecta gastos familiares e influye sobre costos productivos. El reporte identifica así a los combustibles líquidos como principal motor detrás del incremento inflacionario energético regional dentro un contexto donde las fluctuaciones internacionales del petróleo no conducen automáticamente a menores costos para los consumidores.

. Lea Reporte N° 27 de Inflación Energética: https://www.olade.org/publicaciones/reporte27-ie-alc/

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