El reciente ciclo de charlas organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Afines de Río Gallegos (CCIARG) dejó una señal política y económica de alto impacto: la reaparición pública de Pablo González, exvicegobernador de Santa Cruz y expresidente de YPF, quien inauguró el debate con una definición contundente sobre el rol del Estado y el potencial estratégico de Palermo Aike.
Su diagnóstico fue directo: la formación santacruceña está en un punto de quiebre y requiere una política pública sostenida para convertirse en el motor energético de la Patagonia durante los próximos 50 años.
González habló desde una posición singular dentro del ecosistema energético. Su trayectoria combina la gestión institucional en Santa Cruz y la conducción de YPF, lo que le permite moverse con soltura entre la lógica estatal y la corporativa.
Esa dualidad lo posiciona como una figura capaz de dialogar con la militancia, con los directorios de las multinacionales y con los actores territoriales que dependen del desarrollo hidrocarburífero. En ese marco, defendió la necesidad de sostener inversiones públicas a largo plazo y recordó que Vaca Muerta solo fue posible porque el Estado apostó “diez años a pérdida” antes de ver resultados, una referencia directa al contraste con la orientación económica de la actual gestión nacional.
.

El exfuncionario planteó que Palermo Aike es una oportunidad histórica que puede modificar la estructura productiva de Santa Cruz por las próximas cinco décadas, pero advirtió que su éxito depende de la firmeza institucional.
En un mensaje dirigido a la conducción actual de YPF, sostuvo que la provincia debe exigir que la petrolera cumpla lo pactado y, si eso no ocurre, avanzar en la búsqueda de socios internacionales con capacidad de inversión y decisión política para desarrollar la formación.
La reaparición pública de González también tuvo lectura política. En Buenos Aires, los principales armadores del peronismo y sectores aliados ya lo observan como un referente natural del sur, con capacidad para articular con el empresariado regional y discutir el rumbo productivo de la Patagonia dentro de la agenda federal. Su perfil técnico‑político lo posiciona como una figura de consenso en un momento en el que el peronismo busca reconstruir liderazgos territoriales con peso propio.
La rueda de Palermo Aike empezó a girar. Y, según la lectura política que dejó el encuentro en Río Gallegos, la rueda de la política también.
The post Palermo Aike: La apuesta estratégica que Santa Cruz quiere convertir en política de Estado first appeared on Runrun energético.












