
Por el norte del predio de Punta Colorada llega, enterrado, el oleoducto que recorre 437 kilómetros desde la estación cabecera de Allen. Fuera de la terminal no se ve. Recién aparece al llegar a la trampa scraper, el primer eslabón de un circuito que en pocos meses empezará a mover el crudo de Vaca Muerta desde la costa rionegrina hacia el mundo.
«Técnicamente, este no es un proyecto muy complejo. No tiene ningún proceso que modifique el estado de la materia, no hay una central térmica ni nada. Ponemos petróleo en una punta y sacamos petróleo en la otra. Pero es muy grande: la complejidad de esto es el tamaño, la magnitud que tiene», explicó Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente de VMOS, durante una recorrida por la terminal. Gallino explicó que toda la obra se sigue con una maqueta electrónica para ver el avance, los inconvenientes que pueden surgir y los materiales que faltan.
Por su parte, Gustavo Chaab, CEO de VMOS, describió el camino que hará el petróleo dentro de la terminal: el primer paso es la trampa scraper, donde cada 15 o 20 días se recibe un cilindro que se lanza desde Allen para limpiar el ducto. Por ese mismo sistema puede pasar un dispositivo con sensores de ultrasonido, que «va leyendo todo el caño para obtener mediciones y saber si tenemos que hacer algún refuerzo», afirmó.
Después, el crudo pasa por una batería de filtros que retiene las impurezas y entra en la unidad LACT, donde se mide y se toman muestras. De ahí va a los tanques. Cuando llega el momento de exportar, sale de los tanques, pasa por un segundo filtrado y llega a las cinco bombas de exportación. Antes de salir hacia el mar atraviesa una segunda unidad LACT, la fiscal, que medirá cantidad y calidad del crudo exportado. Estas unidades también funcionan como sistema de rechazo: si el producto no está en especificación, lo devuelven al sistema.
Actualmente la mayoría de estos equipos están montados y las bombas en etapa de prueba, pero todavía se esperan algunos componentes de infraestructura que llegarían en los próximos días, principalmente provenientes de India. Gonzalo Alconada, gerente de Proyectos de YPF, señaló que «el mayor desafío hoy por hoy es todo lo que tiene que ver con el tendido de cables de potencia y control y el conexionado que luego reporta en la sala de control».
VMOS: los tanques, el cuello de botella
Los tanques fueron, según Gallino, el principal cuello de botella del proyecto. Se resolvió con la contratación de Chicago Bridge & Iron (CB&I), una de las empresas más antiguas y de mayor trayectoria del mundo en el rubro. Cada tanque tiene 30 metros de alto y 83 de diámetro, y puede almacenar 120.000 metros cúbicos, unos 750.000 barriles.
«Un tanque de estos lo llenamos en un día y medio. Cuando carguemos los barcos, vamos a tener capacidad de cargar 1,2 millones de barriles por día», graficó Chaab. Para operar los primeros 180.000 barriles diarios bastarán dos tanques. Hacia fines de 2027, cuando el sistema llegue a 550.000 barriles diarios, estarán operativos al menos cinco.
Mauricio Aguilera, jefe de Construcciones de YPF, explicó que antes de habilitar cada tanque, se lo somete a una prueba con agua de mar: «Tenemos que tenerlo lleno durante 24 horas para verificar el asentamiento del tanque». Después, los bomberos de Sierra Grande lavan el tanque con agua dulce para retirar el salitre, y por último se instala la membrana que permitirá el llenado posterior de crudo. Junto a cada tanque hay preparada una pileta de contención en caso de que ocurra algún incidente.
Aguilera destacó el trabajo de la contratista con la mano de obra local: «Inicialmente era muy poca gente de Río Negro y de Sierra Grande. Hicieron tareas de capacitación y ya tienen hasta soldadores locales, que es una tarea sumamente calificada».
Del predio al mar

Desde la terminal sale un ducto de 38 pulgadas y 7 kilómetros, enterrado, hasta la playa. Ahí empieza la obra marina, con una válvula de corte y unos 200 metros de cañería también bajo tierra. Leandro Loguzzo, gerente de Proyectos de Obra Marina de YPF, explicó que el ingreso al agua se resuelve con una perforación horizontal dirigida, la misma técnica que se usó para cruzar el río Negro. El cruce costero tiene 700 metros de longitud y llega a 22 metros por debajo del lecho.
La perforación arranca con un pozo piloto de 12 pulgadas y se ensancha en etapas hasta las 54 pulgadas finales. Al momento tiene un 75% de avance y quedan cinco o seis días de trabajo. Loguzzo destacó que es una técnica limpia frente a la alternativa del trenching, que consiste en abrir una zanja a cielo abierto para colocar la cañería.
Mar adentro hay 8 kilómetros de cañería apoyada sobre el lecho marino, con un revestimiento de hormigón que le da protección y estabilidad. La tendió un buque de una empresa italiana que trabajó entre el 22 de agosto y el 15 de octubre. Resta insertar un tramo de 1.500 metros en el cruce costero y unirlo con el resto de la línea, una tarea prevista para noviembre.
La cañería termina en las plataformas submarinas (PLEM), ya instaladas sobre el lecho. Desde cada PLEM, dos mangueras submarinas de 24 pulgadas y unos 60 metros suben hasta las monoboyas. Las mangueras tienen cierta holgura para acompañar el movimiento de las boyas. Cada boya quedará sujeta con seis anclas y cadenas, ya instaladas en junio. Estarán separadas por unos dos kilómetros y medio y en una primera etapa podrán trabajar de a una; a futuro, en simultáneo.
Las monoboyas se fabricaron en Emiratos Árabes Unidos y su traslado se complicó por la guerra en Ormuz. Llegaron a principios de octubre al puerto de San Antonio Oeste, desde donde se trasladarán por agua hacia Punta Colorada en los próximos días. La última etapa, prevista para diciembre, es la instalación de las mangueras flotantes y las pruebas.
Por la profundidad del Golfo San Matías, la terminal podrá recibir buques VLCC con capacidad para dos millones de barriles. «Un barco de un millón de barriles lo cargamos en 20 horas; los de dos millones, en 40 horas», precisó Chaab.
Quién controla el sistema
En el predio funcionará un Real Time Intelligence Center (RTIC) desde el que se operará la terminal; el ducto se controlará habitualmente desde Allen y el conjunto del sistema se coordinará desde Buenos Aires. Esta sala de control servirá para arrancar y frenar bombas, abrir y cerrar válvulas, y optimizar el consumo eléctrico, además de ver en todo momento cuánto crudo entra y sale, entre otras variables. Todo el trayecto, desde el Alto Valle hasta las monoboyas, está acompañado por un tendido de fibra óptica para poder garantizar el funcionamiento de estos centros de monitoreo.
En las oficinas trabajarán ingenieros de operaciones en horario diurno. El resto del personal cubrirá las 24 horas en turnos rotativos de cuatro días de 12 horas, con cuatro días de descanso. El centro de seguridad hará la vigilancia perimetral con cámaras, incluidas las que siguen la traza del ducto desde Allen. En la sala de control habrá dos personas en forma permanente: una a cargo de la recepción y el almacenaje, y otra del despacho.
El llenado y el primer barco

Antes de exportar el primer barril hay que llenar todo el sistema. «Cuando los productores decidan llenar la instalación, inmovilizan un millón y medio de barriles», explicó Chaab, en referencia al line fill, el volumen de crudo necesario para llenar la instalación, del que 1,2 millones de barriles quedan en el caño. Ese proceso demandará entre 20 y 25 días para el oleoducto y un plazo similar para los tanques, según el caudal y el crudo disponible. Una vez lleno, el sistema funciona por desplazamiento. «Entra un litro y sale un litro», graficó.
«Vamos a estar enero y febrero llenando el sistema y después tenemos que llenar los dos tanques para poder cargar el primer barco, que va a ser en marzo como fecha temprana y abril como fecha segura. Va a depender también de la disponibilidad de evacuación de los socios, pero más allá de abril no va a ser», afirmó Chaab.
El cronograma prevé 180.000 barriles diarios en la primera etapa, 390.000 en una segunda, y se trabaja para llegar a 550.000 a fines de 2027 en lo que representaría el 100% de la obra finalizada. Actualmente está a un 85%. Además, Gallino afirmó que están estudiando la posibilidad de ampliar la infraestructura para «llevarla a 750.000 barriles por día», y agregó: «Tenemos la ilusión de que en algún momento podamos llegar a un millón de barriles por día».
, Redaccion EconoJournal












