Los precios del crudo mostraron leves variaciones este martes tras la decisión de la alianza OPEC+ de aumentar su producción en noviembre, aunque en una magnitud menor a la que anticipaban los mercados. El ajuste, de apenas 137.000 bbp/d, fue interpretado como una señal de prudencia frente a un escenario de posible sobreoferta global hacia fin de año.
El Brent cotizó en torno a 65,56 US$ por barril, mientras que el WTI se ubicó en 61,77 US$, ambos con subas inferiores al 0,2 %. Las ganancias contrastan con el repunte de más del 1 % registrado en la jornada anterior, cuando el anuncio de OPEC+ fue inicialmente recibido como una medida favorable a la estabilidad del mercado.
Detrás de la decisión predomina un enfoque conservador. Los productores agrupados en OPEC+, liderados por Arabia Saudita y Rusia, buscaron evitar un aumento abrupto de la oferta en un momento en que los bancos y consultoras del sector proyectan una acumulación de inventarios durante el último trimestre del año y buena parte de 2025.
Analistas señalan que los precios se mantienen contenidos a la espera de confirmar si el aumento del petróleo almacenado en tránsito, en buques y depósitos flotantes, terminará reflejándose en mayores reservas en los países consumidores.
En paralelo, los datos de India aportaron un matiz positivo: la demanda de combustibles creció un 7 % interanual en septiembre, según cifras oficiales del país asiatico. La expansión del consumo en uno de los mayores importadores de crudo del mundo podría actuar como contrapeso ante los signos de desaceleración en otras regiones.
Sin embargo, el panorama general sigue marcado por la abundancia de oferta. JP Morgan estimó que los inventarios mundiales aumentaron 123 millones de barriles durante septiembre, incluyendo crudo almacenado en el mar. Además, China acelera la construcción de nuevas instalaciones para reservas estratégicas, consolidando una política energética orientada a reforzar su seguridad de suministro.
El frente geopolítico continúa agregando incertidumbre. La guerra entre Rusia y Ucrania mantiene tensión sobre la cadena de exportaciones energéticas, mientras que un ataque con drones contra la refinería rusa Kirishi el 4 de octubre provocó un incendio y la suspensión de su principal unidad de destilación. Según fuentes del sector, la reparación podría extenderse por varias semanas.
En este contexto, los analistas coinciden en que el equilibrio entre oferta y demanda dependerá principalmente de la evolución del consumo en Asia y de la capacidad de OPEC+ para ajustar su política de producción sin desestabilizar los precios. Por ahora, el bloque mantiene una línea de prudencia táctica, priorizando sostener el mercado antes que ganar participación inmediata.




