Shell evalúa desprenderse de sus operaciones en la Argentina en un proceso que podría convertirse en uno de los movimientos empresariales más significativos del año. El conglomerado integrado por José Luis Manzano y Daniel Vila, asociado a la comercializadora suiza Mercuria, presentó una propuesta que supera los 1400 millones de dólares para adquirir la totalidad de los activos que Raízen controla en el país.

La operación —aún en instancia de negociación— abarca una red superior a las 800 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell, la refinería de Dock Sud y los derechos de comercialización local. Con una participación cercana al 20 por ciento del mercado minorista de combustibles, esta red constituye el segundo actor del sector, sólo por detrás de YPF, que concentra más de la mitad de las ventas. La eventual transferencia de estos activos reposicionaría al grupo Vila-Manzano como un protagonista central del negocio downstream, apenas semanas después de su salida definitiva de Refinor.

A comienzos de noviembre, los empresarios vendieron a YPF el 50 por ciento que mantenían en Refinor a cambio de 25,2 millones de dólares, lo que significó su retiro del abastecimiento de combustibles y gas en el norte argentino. Ese movimiento fue interpretado en el sector como parte de un reordenamiento estratégico mayor; la posible adquisición de la red Shell confirma ahora la ambición de ese viraje.

El vínculo entre Manzano, Vila y Mercuria no es circunstancial. Desde hace varios años, los tres coinciden en Phoenix Global Resources, empresa enfocada en producción de petróleo y gas no convencional. Phoenix fue pionera en la explotación tight oil en Río Negro, y mantiene presencia en la cuenca neuquina, donde Mercuria es accionista mayoritaria. Manzano participa a través de Andes Energía con alrededor del 6 por ciento del capital.

Raízen, por su parte, es una empresa binacional controlada por Shell y el grupo brasileño Cosan. Desde 2018 administra la marca Shell en la Argentina, etapa en la que desplegó inversiones relevantes para modernizar y ampliar la refinería de Dock Sud. Entre las obras más destacadas figura un proyecto por 715 millones de dólares destinado a incrementar la capacidad de procesamiento y adecuar la producción a los estándares internacionales de combustibles con bajo contenido de azufre. La planta es una de las unidades de refinación más estratégicas del país, con acceso privilegiado al polo petroquímico del Río de la Plata y a la infraestructura portuaria de la zona.

Si la transacción avanzara, modificaría de manera sustantiva el mapa competitivo del abastecimiento de combustibles. La presencia de un trader global como Mercuria —entre los mayores del mundo en comercialización física de petróleo, derivados y productos energéticos— implicaría una reconfiguración del equilibrio tradicional entre productores, refinadores y distribuidores locales.

Aunque las conversaciones se desarrollan con estricta reserva, distintas fuentes de la industria admiten que el proceso entró en una etapa decisiva. De concretarse, implicaría no sólo un cambio de control en la red Shell, sino una señal contundente sobre la dirección futura del negocio energético en la Argentina.