Por Milagros Cayol, miembro de Adeera Joven*
Hablar de energía eléctrica hoy es hablar de desarrollo, competitividad y sostenibilidad. En un contexto de altas temperaturas, crecimiento sostenido de la demanda y necesidad de garantizar un servicio continuo y seguro, el consumo responsable deja de ser un gesto individual para convertirse en una verdadera decisión estratégica, tanto para los hogares como para los comercios y las industrias.
Desde las empresas distribuidoras de energía conocemos de primera mano cómo pequeñas acciones cotidianas, replicadas por millones de usuarios, inciden significativamente en el funcionamiento del sistema eléctrico. El uso responsable de la energía no solo permite optimizar el gasto individual, sino que resulta esencial para sostener una infraestructura crítica que requiere inversiones permanentes, planificación a largo plazo y el trabajo coordinado de más de 60.000 personas en todo el país.
En este contexto, acercar buenas prácticas de consumo responsable se vuelve una herramienta simple y concreta para todos los usuarios. Porque la energía no se gasta: se gestiona. Y gestionarla de manera inteligente tiene un efecto compartido, que impacta tanto en el sistema eléctrico como en la vida cotidiana y la actividad económica.
Desde Adeera sistemáticamente compartimos medidas clave de consumo responsable, pensadas según cada tipo de usuario —residencial, comercial e industrial—, para consumir mejor sin resignar confort ni productividad:
Usuarios residenciales
- Climatización eficiente: usar el aire acondicionado a 24 °C en verano, mantener filtros limpios, cerrar puertas y ventanas, climatizar solo los ambientes en uso y mejorar el sellado, evita consumos innecesarios y ahorra energía. Y apagar el aire si no queda nadie en la habitación.
- Evitar consumos simultáneos innecesarios: no utilizar varios electrodomésticos de alto consumo al mismo tiempo ayuda a reducir picos de demanda, especialmente en horarios críticos.
- Eliminar el consumo invisible: apagar lo que no se usa, evitar el stand by desenchufando equipos y cargadores, usar el lavarropas a carga completa y regular el termotanque permite reducir consumos innecesarios y alargar la vida útil de los equipos.
Comercios
- Gestión inteligente de horarios: escalonar el uso de equipos eléctricos y evitar su funcionamiento simultáneo en horas pico mejora la eficiencia operativa y reduce costos.
- Mantenimiento y eficiencia de equipos: heladeras, freezers y aires acondicionados en buen estado consumen menos energía y prolongan su vida útil.
- Iluminación eficiente: el recambio a tecnología LED y el uso racional de cartelería luminosa tienen un impacto inmediato en la factura eléctrica.
Industrias
- Planificación del consumo: programar procesos productivos fuera de los horarios de máxima demanda contribuye a un sistema eléctrico más estable.
- Inversión en eficiencia energética: motores eficientes, automatización y medición del consumo permiten detectar desvíos y optimizar recursos.
- Cultura energética interna: capacitar al personal y promover buenas prácticas convierte a la eficiencia en parte de la gestión empresarial.
Cada decisión cuenta. Consumir energía de manera inteligente fortalece el sistema eléctrico, impulsa la actividad económica y construye un futuro más sostenible. Empezar a consumir mejor hoy, es una forma concreta de ser parte del cambio que nos beneficia a todos.
*Abogada especialista en asuntos legales y corporativos.





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