Cuando sube la temperatura, sube el pico: cómo entender y moderar nuestro consumo hoy

En el debate sobre la energía —especialmente en un contexto de transición energética y electrificación creciente— suele instalarse una idea bastante extendida: que la demanda eléctrica crece de manera constante, lineal y en todos los sectores. Sin embargo, cuando uno mira los datos con mayor detenimiento, aparece una realidad más interesante: la demanda no crece de forma homogénea, sino que responde a dinámicas muy concretas, donde el clima y el consumo residencial tienen un rol central.

Rodrigo Santander*

Durante 2025, la demanda eléctrica en Argentina alcanzó los 141.249 GWh, con un crecimiento muy leve del 0,7% interanual. Pero ese número agregado revela diferencias importantes: el segmento residencial fue el que más creció (1,2%) y representa cerca del 47% del total, mientras que la demanda no residencial y la industrial mostraron variaciones mucho más acotadas, en torno al 0,2% y 0,4% respectivamente.

Es decir, no estamos frente a un sistema que crece homogéneo, sino que el principal movimiento está en los hogares. Y para entender por qué, hay que mirar una variable clave: la temperatura.

Cuando el calor aprieta, el sistema eléctrico responde casi de inmediato. Durante el verano 2025 se registraron picos históricos de demanda, como el del 10 de febrero, cuando la potencia alcanzó los 30.257 MW en un contexto de temperaturas superiores a los 31 °C. Algo similar ocurrió en el verano 2026, puntualmente el 3 de febrero, con picos cercanos a los 28.000 MW bajo condiciones térmicas prácticamente iguales.

Pero más allá de los récords puntuales, lo relevante es la tendencia: los picos de demanda siguen de cerca al termómetro. En semanas con temperaturas promedio cercanas a 30–31 °C, la potencia del sistema se ubica de forma sostenida en el rango de 27.000 a 28.000 MW. En cambio, cuando las temperaturas bajan hacia los 19–23 °C, los picos caen a valores de entre 17.000 y 20.000 MW.

En términos simples: el sistema puede exigir más de un 30% adicional de potencia solo por efecto del calor. Y ese salto no viene de la industria ni de los grandes usuarios. Viene, principalmente, de algo mucho más cotidiano: cómo usamos la electricidad en nuestros hogares.

Llevado a la vida diaria, el fenómeno es bastante claro. Un aire acondicionado típico puede demandar entre 0,8 y 1,5 kW, dependiendo de la tecnología y condiciones de uso. Si a eso le sumamos una heladera (0,1–0,3 kW), un microondas (1,0–1,5 kW), un termotanque eléctrico (1,5–2,0 kW) o una pava eléctrica (1,5–2,2 kW), el consumo instantáneo de un hogar puede superar fácilmente los 4 a 6 kW en simultáneo.

Ahora bien, el punto clave no es ese consumo individual, sino la simultaneidad: miles —o millones— de hogares haciendo exactamente lo mismo al mismo tiempo. Ahí es donde se construyen los picos del sistema.

Este comportamiento no es exclusivo de Argentina. A nivel global, distintos informes muestran que la climatización eléctrica —especialmente el aire acondicionado— se está consolidando como uno de los principales motores de la demanda, junto con la electrificación de nuevos usos: como los data center. Para darnos una idea de dónde estamos parados, según surge del informe “Consumo de energía y desarrollo” elaborado por UDEA, en Argentina nuestro consumo eléctrico promedio se mantiene en unos 3,0 kWh/cápita, superando la media de América Latina y el Caribe pero por debajo en la región de Chile y Brasil.

Por eso, más que hablar de un crecimiento lineal de la demanda, resulta más preciso pensar en una demanda sensible: fuertemente influenciada por el clima, el equipamiento de los hogares y nuestros hábitos de consumo.

Entender esta lógica, además de ser central para quienes planifican y operan el sistema eléctrico, también es una invitación a los usuarios, especialmente a las nuevas generaciones, a tomar un rol más activo en el uso de la energía.

Porque, en definitiva, detrás de cada pico de demanda y de cada récord del sistema, hay algo bastante simple: millones de decisiones cotidianas que, sumadas, explican cómo, cuánto y cuándo consumimos electricidad.

* ADEERA Joven