En medio de tensión creciente, los mercados de petróleo enfrentaron cambios bruscos entre el 24 y el 25 de marzo tras señales contradictorias. Minutos antes de un comunicado importante de Donald Trump, hubo movimientos financieros significativos. El 24 de marzo, operaciones superiores a 500 millones de dólares tuvieron lugar justo antes del anuncio presidencial. Al mismo tiempo, se produjeron ataques militares contra instalaciones en Teherán, aunque paralelamente surgieron gestiones diplomáticas sin rumbo claro que continuaron al día siguiente.

Información recopilada por Reuters indica que traders apostaron fuerte en contratos de crudo. Esas transacciones ocurrieron únicamente durante un lapso breve, desde las 10:49 hasta las 10:50 GMT del 24 de marzo. Lo llamativo fue el volumen inesperadamente elevado en horario poco activo. Predominaron posiciones bajistas en esa ventana estrecha.

Poco después, Trump declaró haber recibido respuestas positivas desde Irán y dijo esperar diálogos productivos en los próximos días. Como efecto inmediato, comenzó una oleada de ventas generalizadas en los mercados energéticos. Un minuto bastó para mover contratos por trece millones de barriles. Entonces, el Brent pasó de casi 112 dólares a rozar los 99, al tiempo que el WTI bajaba de 99 a 86.

Esta caída generó dudas sobre cuándo ocurrieron exactamente esas transacciones, pese a que el petróleo había subido más del 40 por ciento desde finales de febrero, empujado por tensiones en el Golfo.

Esa misma tensión se mantuvo el 25 de marzo. Mientras tanto, Israel atacó instalaciones cerca de Teherán, aunque Estados Unidos afirmó mantener vías diplomáticas abiertas para buscar una salida al enfrentamiento.

Detrás de escena, el gobierno de Trump promueve condiciones duras, con foco en el control del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles y restricciones hacia sus aliados regionales. Aun así, Teherán envía mensajes encontrados. Pese al rechazo oficial a la propuesta, voceros gubernamentales indican que analizan la idea en círculos privados.

En el ámbito energético, la combinación de tensión bélica y diálogo posible provocó saltos bruscos entre el 24 y el 25. Hubo cotizaciones bajo los 100 dólares cuando creció el optimismo, aunque persiste firmeza por temores sobre la duración del conflicto y su impacto en rutas críticas como el estrecho de Ormuz.

Dentro del sector hidrocarburífero, todo sigue sujeto a fuertes vaivenes. Minutos después de una señal política, el precio ya reaccionaba. Sin embargo, en lo tangible todo sigue bajo amenaza, con instalaciones, rutas marítimas y capacidad real de suministro en riesgo.

Este desajuste constante mantiene al mercado suspendido, tironeado por tensiones contrapuestas. La prima de guerra sostiene los valores, mientras la expectativa de un acuerdo diplomático sigue presente más en el discurso que en hechos concretos.