El mercado global de GNL cerró la semana con señales opuestas en sus dos principales polos de consumo. En Asia, los precios spot volvieron a caer por la combinación de baja demanda y abundantes inventarios, mientras que en Europa persiste la tensión por factores sindicales y por la incógnita en torno a un posible endurecimiento de sanciones contra Rusia.

Según Reuters, el precio spot promedio para las entregas en noviembre en el noreste asiático se ubicó en 11,20 dólares por millón de BTU, por debajo de los 11,50 dólares registrados la semana anterior. Analistas explican que la caída se sostiene en una mayor producción de gas en China y en la decisión de reforzar las extracciones desde el almacenamiento subterráneo durante noviembre, lo que reduce la necesidad de compras adicionales en el mercado spot.

En Europa, en cambio, los precios se movieron al alza a finales de la semana, aunque dentro de un rango acotado. La finalización progresiva de la temporada de mantenimiento en Noruega aportó más oferta por gasoducto, pero las huelgas en terminales francesas de GNL continúan trabando la recepción de cargamentos y obligan a desvíos hacia otros puertos del noroeste europeo.

Rusia, el factor de fondo

El panorama europeo no puede entenderse sin la sombra de Rusia. Pese a la caída drástica de las compras de gas por gasoducto desde 2022, algunos puertos de la UE todavía reciben cargamentos de GNL ruso. La discusión sobre un ban total a esas importaciones sigue abierta y podría convertirse en el próximo frente de disputa dentro del bloque.

Un eventual corte de ese flujo no solo complicaría la planificación de invierno en Europa, también reordenaría la competencia global por los cargamentos disponibles, elevando la presión sobre Asia. Para Rusia, significaría perder uno de los últimos canales de exportación hacia Occidente y volcar aún más su oferta hacia el mercado asiático, según las proyecciones citadas por Reuters.