Tras escalar a niveles no vistos desde hace más de tres años y medio, los valores del crudo cedieron terreno este martes. La baja se produjo después de comentarios del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió que el conflicto en Medio Oriente podría terminar antes de lo anticipado.
El Brent bajó un 7,2 %, hasta los 91,81 dólares por barril, tras caer 7,15. El WTI llegó a los 88,51 dólares luego de perder 6,26 unidades, lo que representa una merma del 6,6 %. Ya en las primeras horas de la jornada, ambos precios estuvieron cerca de retroceder casi un 11 %.
Tras la caída, los volúmenes operados mostraron un descenso notable. Cerca de 328.000 contratos de Brent cambiaron de mano, cifra mínima desde el 27 de febrero, justo antes del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel contra Irán. A su vez, el WTI alcanzó apenas 296.000 contratos negociados, el valor más bajo registrado desde el 23 de ese mes.
La madrugada del lunes, los precios habían tomado un rumbo contrario al esperado. Superaron brevemente los 119 dólares por barril, registrando así su punto máximo desde mediados de 2022. Este repunte surgió tras anuncios de reducción en la oferta liderados por Arabia Saudita junto con otros países exportadores. Al mismo tiempo, ganaba fuerza entre los operadores la preocupación por posibles interrupciones graves en el abastecimiento mundial.
El giro se produjo luego de que el presidente estadounidense mantuviera conversaciones con su par del Kremlin y señalara, a través de una entrevista con CBS News, que la guerra contra Irán estaba “muy avanzada” y que Washington se encontraba cómodamente dentro del cronograma inicial de cinco semanas previsto para el conflicto.
La fluctuación de precios muestra una respuesta marcada del mercado, tanto al alza como a la baja. Aunque las declaraciones del mandatario norteamericano sirvieron para reducir la tensión entre los inversores, según Suvro Sarkar, jefe del área energética en DBS Bank, existe el peligro de que se ignoren ciertos riesgos en este escenario.
Según Sarkar, el precio de crudos clave en Medio Oriente —por ejemplo, Murban o Dubai— se mantiene por encima de los 100 dólares por barril. Esa estabilidad refleja una falta clara de transformaciones en la dinámica física del mercado.
Al mismo tiempo, personas vinculadas al gobierno estadounidense mencionaron que Trump analiza distintas acciones ante el aumento del precio del petróleo. Una de ellas podría ser suavizar las restricciones sobre el crudo ruso. Otra opción en estudio es recurrir a las reservas energéticas de emergencia.
“Teherán decidirá cuándo termina la crisis”, afirmó desde Irán el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. A través de comunicaciones oficiales del país, esa institución subrayó que bloqueará por completo cualquier exportación petrolera en caso de que persistan las acciones militares estadounidenses e israelíes.
Pese a todo, persisten problemas de transporte en la zona. En caso de que el enfrentamiento se alargue y perturbe los movimientos navales por el estrecho de Ormuz, una advertencia emitida por Saudi Aramco —uno de los mayores exportadores petroleros del mundo— señala posibles impactos graves sobre la oferta energética internacional.
Según un análisis de JPMorgan, bloquear durante catorce días esa ruta marítima tendría como consecuencia una caída cercana a los doce millones de barriles diarios.
A mitad de semana, la compañía estatal ADNOC, con sede en Abu Dabi, interrumpió las operaciones en su planta refinadora de Ruwais. El cese ocurrió tras un incendio provocado por impactos de drones en partes del complejo industrial, afirmó una fuente ligada al sector energético.
Aunque la inestabilidad ha regresado, Goldman Sachs mantiene intacto su pronóstico principal. En medio de las fluctuaciones actuales, el banco espera un precio promedio del petróleo Brent cercano a los 66 dólares por barril entre octubre y diciembre. Para ese mismo período, el crudo WTI podría rondar los 62 dólares, según un análisis interno de la entidad.





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