OPINION
En la apertura de sesiones parlamentarias 2026, el presidente Javier Milei intentó demonizar la industria nacional y la obra pública comparando el costo de los tubos del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) (según él, U$S 4.000/tn en 2022) con los U$S 1.400/tn de un proyecto privado actual, pero la comparación es técnicamente incorrecta.
Desde la Fundación Encuentro advirtieron que la narrativa que intenta imponer el gobierno es metodológicamente inválida y políticamente contradictoria. Basándose en el informe “La Falacia del Enfrentamiento”, se señalan los puntos críticos que el discurso oficial omite:
Costo real del GPNK menor: rondó los u$s 3.000/tn (no 4.000).
→ Hay una sobreestimación del 33 % en el dato oficial.
Comparación fuera de contexto:
→ El GPNK se licitó en 2022 (pico global de precios por guerra en Ucrania).
→ El acero bajó 35 % entre 2022 y 2025.
→ No ajustar por esto es un error técnico o una manipulación.
Diferencias impositivas clave:
→ Proyecto privado (Southern Energy) tiene beneficios del RIGI (exenciones por 30 años).
→ El GPNK pagó todos los impuestos.
→ Comparar ambos costos sin esto es metodológicamente inválido.
Logística y plazos no equivalentes:
→ GPNK: entrega en obra + ejecución en 10 meses.
→ Proyecto privado: condiciones no especificadas + plazo hasta 2028.
→ La logística puede explicar entre 15% y 25% del costo.
Al normalizar variables, la brecha real cae fuerte:
→ Diferencia final: ~U$S 230/tn (≈14%).
→ Esa diferencia residual podría explicarse por condiciones de entrega que no están especificadas, economías de escala u eficiencias operativas y no por “corrupción” o “ineficiencia pública” per se.
El Gobierno critica la obra pública pero celebra el superávit energético que existe gracias al GPNK.
Impacto del gasoducto:
→ Ahorro en importaciones (2023–2024): U$S 3.600 millones
→ Superávit energético 2024: U$S 5.668 millones (máximo en 18 años)
→ Importaciones energéticas: – 49,4 % interanual
→ Ahorro proyectado 2023–2026: U$S 24.000 millones
El GPNK se pagó solo en menos de un año.
Celebrar energía barata sin reconocer la infraestructura que la hace posible es una contradicción.
La discusión relevante es:
→ ¿Qué hizo el Gobierno con el superávit energético?
→ ¿Se reinvirtió? ¿Se usó para deuda o reservas?
Desde Fundación Encuentro (en la órbita del Frente Renovador) instaron a auditar costos y discutir compras públicas desde la honestidad metodológica. Afirman que “los datos no hablan por sí solos: requieren contexto, ajustes y rigor intelectual para evitar conclusiones espurias”.
Informe completo: https://www.fundacionencuentro.com/projects/la-falacia-del-enfrentamiento%3A-infraestructura-p%C3%BAblica-vs-beneficios-fiscales





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