P.: ¿Para qué usos industriales o productivos puede servir e hidrógeno?
A.G.: Por ejemplo, se utiliza para la producción de fertilizantes, para transporte (en 2018, por ejemplo, Alemania inauguró sus primeros 100 km de tren a hidrógeno). Y esto es algo que va a ir creciendo, en virtud de la presión que hay por parte de los Estados hacia las empresas de descarbonizar sus economías. Y en eso, el hidrógeno tiene un lugar muy interesante para ocupar.
P.: ¿Tiene potencial para exportarse?
A.G.: Además del hidrógeno que podemos utilizar para algunos procesos industriales, existe la posibilidad de mezclar el hidrógeno con nitrógeno (con aire, básicamente), y producir amoníaco verde. El amoníaco es un gas más fácil de transportar por su composición química, por lo tanto se puede transportar a través de buque (similar a los que trasladan GNL) a mercados que, entendemos, hacia el 2030 van a estar sumamente desarrollados en el consumo de este tipo de energía.
P.: ¿De cuánto será la inversión para el parque eólico y cuándo comenzaría la construcción?
A.G.: En 60 días vamos a tener los resultados del informe del Instituto Fraunhofer, que ya lo estamos trabajando. Y nosotros estimamos que el inicio de la construcción va a ser en 2022. Respecto a la inversión, es un proyecto que va a ser escalable: vamos a empezar con 200 megas de generación eólica destinados exclusivamente a la producción de hidrógeno verde, cuyos costos medianamente conocemos. El megaeólico hoy instalado está alrededor de u$s1.200.000, así que ahí ya hay unos u$s220.000.000 de inversión. Y lo que no se puede confirmar todavía es cuánto va a salir la tecnología del electrolizador, porque aún no tenemos definida la tecnología del tipo de electrolizador que vamos a utilizar. Y, además, su oferta a nivel global es limitada por el momento.
P.: ¿Argentina tiene potencial para producir hidrógeno verde?
A.G.: Sin lugar a dudas, Argentina fue bendecida por sus recursos naturales. Los prospectos de viento que tiene el país en la región patagónica y los prospectos solares que tiene en la región del NOA, hacen que la eficiencia de esos recursos genere que, en una etapa de inversión, tus niveles de rentabilidad sean mejores que en otra parte del mundo. Y eso es lo que queremos plantear con este proyecto: que el Estado, a través de IEASA, empiece a trazar una línea de conocimiento, de curva de aprendizaje, sobre lo que es el hidrógeno y que en una etapa posterior, a este conocimiento, se le sumen inversiones privadas. Algo similar a lo que pasó con Vaca Muerta: en 2012, cuando Vaca Muerta se empieza a desarrollar, todos sabían que existía, pero nadie se animaba. Cuando se nacionaliza YPF, en una decisión estratégica, se empiezan a realizar las inversiones para conocer qué era lo que había en Vaca Muerta y cómo debía explotarse ese recurso. Lo que permitió que, en años posteriores, un montón de empresas privadas, con el conocimiento previo de YPF, se puedan lanzar a hacer su propia experiencia. Eso se tradujo en miles de millones de dólares de inversión y además en un beneficio sustancial para el país, que fue el crecimiento de la producción de petróleo y de gas. El Estado nuevamente tiene que estar presente en lo que va a ser la ruta del hidrógeno verde y en el posicionamiento de Argentina como un actor central para lo que va a ser la descarbonización para buscar cumplir los objetivos hacia 2050. Estamos frente al inicio de una nueva era y Argentina tiene que aprovechar su potencial.
Fuente: https://www.ambito.com/economia/energia/gerez-argentina-tiene-gran-potencial-producir-hidrogeno-verde-n5303258





