Teherán alertó al mundo sobre la posibilidad de que el precio del crudo alcance los US$200 bbp/d. Sus fuerzas ya atacaron buques mercantes en el Golfo Pérsico, incrementando así las tensiones en Medio Oriente.

Informes recientes de Reuters indican que esta semana tres embarcaciones fueron alcanzadas por proyectiles en aguas del Golfo. El ejército de Irán justificó los ataques al informar que los tankers afectados no cumplían con sus órdenes. Con esto el número de buques comerciales dañados sube a 14 desde que comenzó la guerra, aumentando así las preocupaciones en relación a la seguridad de las rutas marítimas.

El estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de la crisis energética, ya que es por el mismo donde transita alrededor del 20% del petróleo global.

La volatilidad volvió a ser un tema central luego de que el presidente Donald Trump habría salido a calmar los mercados (luego de que el crudo alcanzara los US$120 bbp) anunciando que la guerra se encontraba cerca de su fin, llevando calma a los inversores y generando un efecto que redujo el barril por debajo de los US$90 bbp, aunque las incertidumbres generadas por el conflicto volvieron a disparar las cotizaciones.

Ante esta coyuntura la IEA (Agencia Internacional de Energía) propuso liberar alrededor de 400 millones de barriles de reservas estratégicas. Esto podría presentar una de las mayores intervenciones coordinadas de este tipo en la historia. Si bien Estados Unidos respalda la iniciativa, el volumen no llegaría a suplir los 20 millones de bbp/d que transitan por el estrecho estratégico.

Cabe resaltar que si bien la región sudamericana sigue manteniéndose al margen del conflicto, países como Vietnam ya están sintiendo el impacto del conflicto en Medio Oriente. El día de la fecha el gobierno del país asiático ordenó a sus empleados estatales que realicen sus actividades laborales en modo de home office, con el fin de reducir el impacto en las subas de combustible.

En Pakistán, el primer ministro Shehbaz Sharif se dirigió ayer a la nación y anunció medidas que incluyen el trabajo obligatorio desde casa para la mitad de los trabajadores del sector gubernamental, y sugirió enfáticamente que el sector privado haga lo mismo. El primer ministro también pidió a las universidades y otras instituciones de educación superior que transfirieran las clases en línea.

A este escenario se suma otro elemento que empieza a preocupar a los mercados: la posibilidad de que Irán avance sobre algún tipo de control directo del tránsito en el estrecho de Ormuz. Analistas del sector energético advierten que, más allá de un cierre total —algo que implicaría una escalada militar mayor—, Teherán podría intentar imponer restricciones selectivas o incluso algún tipo de peaje informal sobre los buques que atraviesen el paso. Un esquema de ese tipo funcionaría como una herramienta de presión económica sobre los países importadores de crudo y sobre las compañías navieras que operan en la región.

Distintos reportes de agencias internacionales señalan que las autoridades iraníes ya han advertido que podrían endurecer los controles sobre la navegación en el Golfo si continúan los ataques contra sus activos militares. Aunque la implementación de un peaje formal sería difícil desde el punto de vista legal bajo el derecho marítimo internacional, la simple amenaza de inspecciones, demoras o bloqueos parciales ya introduce un nuevo factor de riesgo en uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.

Mientras tanto, el conflicto también empieza a tener repercusiones en el frente político interno de Estados Unidos. El aumento de los precios del petróleo y de los combustibles suele trasladarse rápidamente al debate doméstico, especialmente en un contexto electoral. Para la administración Trump, la evolución del conflicto con Irán se convirtió en un delicado equilibrio entre proyectar firmeza militar y evitar un impacto prolongado en los precios de la energía.

En Washington, algunos analistas advierten que una escalada prolongada en Medio Oriente podría erosionar la imagen del presidente de cara a las elecciones, especialmente si los precios del combustible vuelven a convertirse en un tema central para los votantes. En ese marco, los intentos de la Casa Blanca por transmitir que el conflicto podría resolverse pronto también buscan contener la volatilidad del mercado y evitar que la crisis energética termine trasladándose al terreno político. Según Bloomberg, existe que la posibilidad de que el mandatario americano piedra mayoría en el congreso de cara a las proximas elecciones.