Jorge E. Lapeña

El análisis del funcionamiento del sector energético argentino de los últimos 30 años no puede prescindir de una descripción, por lo menos general, de lo que significa para la Argentina ese periodo tan atípico que abarca el periodo 1995-2025 en el cual debemos afirmar que no está seguro cómo se va a abastecer nuestra demanda energética ni a qué precio la misma será satisfecha.

Para opinar sobre esos treinta años, se debe tener en consideración contextual las decisiones tomadas en el periodo previo a 1995 en que la Argentina contaba con un sector energético bien estructurado totalmente distinto al actual y era un país autosuficiente en Energía con un balance comercial energético exportador.
A esos efectos es útil recordar que el Siglo 20 desde el inicio del desarrollo masivo de la Energía, que incluye los servicios públicos de electricidad y gas natural y también el abastecimiento de combustibles al parque automotor nacional; el abastecimiento de combustibles para la industria y para el agro fue un periodo de enorme y continuo progreso en lo que hace al desarrollo de su sector energético.

En brevísima síntesis es necesario puntualizar que el consumo de Energía por parte de la humanidad está relacionado con su propio desarrollo a través de técnicas y de utilización de recursos que han evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad utilizando distintos recursos y diferentes tecnologías para su utilización.

Cuando nos referimos a la Energía de la Argentina y su desarrollo el punto de inicio temporal que debemos tomar como referencia es el 13 de diciembre de 1907 en que el Estado argentino descubre el petróleo nacional; y comienza su explotación para la producción y abastecimiento de nuestro mercado interno. Algunos años antes, a fines del Siglo 19 había comenzado en el país el desarrollo de electricidad con la construcción de grandes centrales termoeléctricas en la ciudad de Buenos Aires y también en el interior con un muy dinámico grupo de cooperativas de electricidad que incorporaron al interior al consumo de servicios públicos.
En el siglo 20 se produce en el mundo y en nuestro país una avance sin precedentes en la historia de la humanidad sustentado en el consumo de Energía, impulsado a su vez por un proceso de industrialización nacional y planetario; por la revolución de los transportes de todo tipo – automotor, ferroviario; naval; aéreo-; la mecanización agrícola; y otros desarrollos científicos e industriales basados en el consumo intensivo de energía.
No es objeto de este texto entrar en los detalles del funcionamiento de este periodo energético de la Argentina pero creo importante mencionar que desde el punto de vista de su organización estuvo basado en el activo rol de Estado nacional para la construcción de la infraestructura para el funcionamiento de sector energético nacional.

En breve síntesis el Estado nacional jugó en el siglo 20 un rol fundacional y como constructor de infraestructura energética a través de las empresas YPF; Gas del Estado; Agua y Energía Eléctrica; Hidronor y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Argentina logró tener en la segunda mitad del Siglo 20 una infraestructura energética nacional compleja y diversificada que permitió alcanzar hacia fines de la década de 1988, en los finales del gobierno del Presidente Raúl Alfonsin el autoabastecimiento energético total y permanente que se mantuvo por más de dos décadas hasta el año 2010.

Es importante poner de relieve la gran importancia de las empresas nacionales YPF y Gas del Estado en el logro de ese período único de autoabastecimiento energético sostenido: YPF como descubridor de yacimientos gigantes de gas de Loma de la Lata a mediados de la década del 1970; y al empresa Gas de Estado en la construcción de los gasoductos de transporte.

Debemos agregar a esta descripción el fuerte crecimiento de la hidroelectricidad con su enorme aporte a la ecuación energética en el periodo 1966-1995 en el cual la energía hidroeléctrica tuvo un crecimiento sin precedentes en nuestro país pasando de una proporción del 9 % del total de la electricidad generada en 1966; al 45 % del total de energía generada en el año 1995.

La energía en las últimas tres décadas

Un marcado contraste se produce en las últimas tres décadas 1995-2025, período en que se modifica de raíz la organización de nuestro sector energético. En el primer gobierno del Presidente Carlos Saúl Menen en el marco del impacto de una hiperinflación se tomaron decisiones estructurales irreversibles que modificaron para mal el funcionamiento exitoso del sector energético nacional. El Estado nacional es reemplazado en su triple rol: a) Decisor de la Política Energética; b) principal inversor en la construcción de la infraestructura energética; c) titular de las Empresas estatales principales ejecutoras de obras y productoras y vendedoras de productos energéticos, y servicios públicos energéticos.

La irreversibilidad se focaliza en siguientes hechos y decisiones de la década de1990 :

1) el cierre de la empresa Gas del Estado a través de un hecho bochornoso en la Cámara de Diputados de la Nación, en lugar de haber encarado la reforma y modernización de dicha empresa;

2) La privatización y extranjerización total de la Empresa YPF en la cual las irracionalidades cometidas por los gobiernos argentinos en el periodo 1990-2012 es de público conocimiento y originaron un grave perjuicio a la Nación;

3) La eliminación y cierre de las empresas Hidronor y Agua y Energía Eléctrica, grandes empresas líderes en la construcción de grandes centrales hidroeléctricas sin reemplazar la labor de las mismas por mejores opciones de modernización para aumentar su productividad y reducir su costos operativos.

La mala praxis energética del período 1995-2025

Las últimas tres décadas han tenido grandes anormalidades técnicas y también políticas. Las anormalidades incluyen los errores técnicos y fallas éticas y morales como nunca las hubo antes. Estas anormalidades has afectado al sector energético y son de público conocimiento y han incluido la mala praxis en la gestión de la Energía; y también el delito organizado en contra del Estado – recordar causa cuadernos- ; y han incluido malas decisiones de economía energética, tales como los congelamientos tarifarios absurdos; subsidios exorbitantes; y malas decisiones técnicas de gestión y en la construcción de infraestructura energética. Nunca en ese periodo de 30 años hubo un Plan Energético Nacional de largo plazo, como fue el caso del Plan 1986-2000; que debió por lo menos haber sido actualizado por alguno de los gobiernos de ese largo periodo.

El sector petrolero argentino dejó de lado la exploración de sus cuencas sedimentarias en todo ese periodo; y Argentina declinó su rol en la exploración petrolera en la inmensa plataforma continental del Atlántico que le es propia.

El gobierno nacional no cuenta con un plan de desarrollo energético

Es necesario focalizar la mirada en las decisiones del gobierno actual frente al grave problema heredado. El grave problema energético heredado no fue abordado todavía en sus causas para lograr su normalización definitiva. El Gobierno actual solo se limita a prolongar la emergencia energética. Pero prolongar la emergencia no resuelve problemas.

El Gobierno asumió sin programa específico para el sector energético; está por cumplir dos años y continúa sin programa. El Presidente de la Nación se ha definido como “negacionista del cambio climático” y eso le impide la formulación de las políticas futuras.

En lo que hace al presente el país carece de Presupuesto Nacional; por lo tanto no se conoce qué obras energéticas son prioritarias para el Estado nacional. Si hubiera al menos un presupuesto en debate por lo menos sabríamos algo de lo que el gobierno va a hacer como obra pública. Eso despejaría entonces una gran incógnita del momento; esto es saber cuán importante es el camino para la inversión energética privada; cuáles serán la más importante; cuándo serán construidas y cómo serán financiadas por nuestro mercado de capitales.

El Gobierno nacional se encamina a cumplir a fin de año con la mitad de su mandato; pero transcurrido ese lapso no enuncia ni justifica sus planes de inversión futura. Es probable que el gobierno deba transcurrir su segunda mitad en la misma nebulosa en que transcurrió hasta ahora y transcurre la primera mitad.

La Argentina es un país grande en donde la luz se corta en verano en los días en que la temperatura media diaria en el Gran Buenos Aires supera los 33° C; y también – por ahora- un país en que el gas natural se corta en invierno cuando hace frío. La gran paradoja es que muchos creen que estamos cerca de abastecer al mundo de Energía como nunca antes.

  • El exsecretario de Energía
    y actual presidente del Instituto
    Argentino de la Energía General Mosconi