El presidente de Brasil, Lula da Silva, analiza establecer una alianza de producción de petróleo y gas entre Petrobras y Pemex en las aguas del Golfo de México.
Pemex carga con el peso de una deuda que se aceleró a partir de 2014 luego de la reforma energética de 2013, creciendo el endeudamiento a más de U$S 100.000 millones en 2018, y alcanzando su pico en 2020. Hoy, la deuda financiera de US$ 85.000 millones, y miles de millones más adeudados a sus proveedores, la apremiada Pemex no tiene los recursos para invertir en exploración y producción en aguas profundas de alto costo para reemplazar la producción agotada en aguas someras.
La experiencia de Petrobras en aguas profundas lo convierte en un socio ideal para explorar en el golfo, esperando la petrolera mejicana producir 1,8 millones de barriles de petróleo por día (Mb/d) para 2030, frente a alrededor de 1,6Mb/d en 2025 y muy por debajo de los 3,4Mb/d que alcanzó en 2004.
La reforma de las leyes energéticas de Sheinbaum en 2025 no ha logrado hasta ahora atraer a grandes compañías petroleras internacionales para asociarse con la empresa.
Petrobras es una de las petroleras estatales de más rápido crecimiento, impulsada principalmente por los descubrimientos del presal en alta mar en Brasil. En 2025, su producción de petróleo aumentó un 11% hasta 2,4Mb/d.





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