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La energía, la otra tormenta que se avecina

La macroeconomía argentina es lo más parecido a un campo minado. El Gobierno no sólo debe atender el problema de la falta de dólares y de un gasto público desbordado, dos cuestiones que de por sí exigen una gran pericia, sino que ya hay otra bomba que empieza a activarse, y que podría resultar letal en caso de que la actividad ensaye cualquier tipo de recuperación: es la energética.

Para los especialistas de la industria, la decisión del Banco Central (BCRA) de empujar a las grandes empresas a una reestructuración forzosa de sus deudas en dólares sólo contribuirá a acelerar la debacle, que comenzó a gestarse a mediados de 2019, y que tiene en vilo tanto a las empresas del sector, como a los gobernadores patagónicos, que están viendo sus finanzas arrasadas.

Y es que las características de los yacimientos argentinos obligan a la industria a mantener un continuo flujo de inversiones solo para sostener los niveles de producción, ni hablar para incrementarlos. Con un mercado de capitales ínfimo, en las compañías estiman que apenas un 20% de esas inversiones pueden fondearse localmente. Y, aun llevándose gran parte del dinero disponible para préstamos del sistema financiero argentino -YPF, Pan American Energy, Vista Oil, Pampa Energía, Total Austral están entre los 10 principales deudores del sistema-, el aporte que pueden recibir de los bancos locales es insignificante.

La inversión de las empresas energéticas depende sobre todo del fondeo internacional. “Cada año -ilustra el director financiero de una petrolera-, nosotros refinanciamos deuda por unos US$1500 millones e invertimos unos 1800 millones”. ¿Cómo harán esas empresas ahora para conseguir dinero para mantener su actividad estable si a los acreedores les dicen que por dos años no podrán pagarles lo que les habían prometido? El desafío es todavía mayor para las empresas que tienen emitidos bonos. No es lo mismo sentarse a negociar con un banco que con miles de acreedores minoristas, que podrían exigir que las empresas les paguen con el flujo que tienen en alguna cuenta en el exterior -todas las petroleras manejan dinero afuera- o ejecutando alguna garantía.

Las empresas no cuentan con los beneficios de un país: no hay inmunidad ni cláusulas de acción colectiva. No hay margen para hacerse el guapo en una negociación corporativa. En la industria de petróleo y gas, que requiere de constantes inversiones, a baja tasa y de largo plazo, no hay demasiados antecedentes de empresas que hayan defaulteado y después seguido en actividad.

En algunas compañías albergan todavía la esperanza de que el BCRA haga cambios a la norma en los próximos días. Hoy la empresa de bandera, YPF, tiene previsto plantearle el tema en una reunión al presidente del Central, Miguel Pesce. La petrolera estatal cerró a fin de julio un canje de deuda por US$1000 millones, que solo un mes y medio más tarde podría tener que revisar. En la semana, Pesce también recibirá a la AmCham, la cámara de comercio norteamericana, que incluye a empresas como Exxon Mobil, Vista Oil & Gas, AES y PAE, entre otras. Si hay algo que le reconocen al Gobierno en el sector privado, es que hay capacidad de escucha. Capacidad de reacción o de comprensión de los temas, ese es otro asunto.

Botón rojo

La medida del Central, no obstante, es el botón rojo que terminaría de activar una bomba que viene gestándose desde hace tiempo. Hace un mes, el consultor Daniel Gerold, tal vez una de las personas más respetadas en la industria, hizo una cruda descripción del sector en una presentación ante el Club del Petróleo. Según dijo, las inversiones estimadas no superarían los US$2660 millones este año, cuando la industria necesita al menos unos US$7500 millones anuales para mantenerse en forma. “O va a haber pérdidas enormes o una cadena de defaults”, advirtió entonces.

Porque empresa que no produce difícilmente genere ingresos para pagar sus deudas. La industria petrolera y gasífera argentina, dice Gerold, está fuertemente endeudada: se estima que debe unos US$17.000 millones, de los cuales solo YPF debería responder por US$7800 millones. A esto se suman otros US$8000 millones del sector eléctrico. Simplificado al extremo, según su diagnóstico, el problema solo se solucionaría con un esquema transparente de reglas, precios de mercado y una apertura de las exportaciones.

La industria está virtualmente trabajando al mínimo, cuando no paralizada. En la cuenca neuquina, por caso, hay solo siete equipos en perforación activos, contra 50 de agosto de 2019. En gas, en tanto, se pasó de un récord de 350 pozos terminados en 2018 a cero este año. Lejos quedaron los sueños de que Vaca Muerta reemplace al complejo agroexportador. Y no solo porque, con la pandemia, el precio del crudo a nivel internacional se desplomó de US$58 por barril a poco menos de US$25 -fue el caso del crudo Brent, el de referencia en el país-, lo que hizo que algunos proyectos no convencionales se volvieran financieramente inviables. Porque, pese a que la demanda global se recupera y también los precios -el viernes ya se ubicaban en US$43 el barril-, la industria sigue sin certezas de largo plazo para avanzar. Y, ahora, ya sabe además que probablemente tampoco tendrán financiamiento.

Toda la cadena energética está crujiendo. No solo la parte del upstream (o producción). También en el último eslabón, el de la distribución, se evidencian serios problemas. Metrogas, compañía de la cual YPF tiene el 70%, anunció hace días que no podrá pagarles a los productores por el gas contratado en junio, julio y agosto, estacionalmente los de mayor consumo, lo que equivale a unos $7500 millones.

Hasta los más pequeños de la industria, las distribuidoras de garrafas, nucleadas en Cadigas, alertaron la semana pasada que podría haber faltantes en las próximas semanas. Los números, dicen, ya no les cierran. Por cada garrafa de 10 kilos, que en el mercado deben vender a $350, pierden 110 pesos.

Existe un consenso a esta altura de que, salvo que el Gobierno tome cartas en el asunto en forma urgente, lo más probable es que el invierno que viene la Argentina tenga que volver a importar gas. Cómo hará para pagarlo a precio de mercado (más alto que el local) y en efectivo, como suele exigirse, cuando no cuenta con un colchón de dólares en el BCRA, será una incógnita. Para la política argentina, 2021 equivale al futuro lejano.

¿Habrá alguien en el Gobierno tomando nota del problema que se avecina? El energético es un sector clave de la economía; no hay actividad económica si no hay energía. Sin embargo, hace 10 meses que prácticamente no hay quien mande en el sector. Primero, fue designado Sergio Lanziani como secretario de Energía, alguien que no era del palo y al que enseguida se lo vació de poder, y ahora se lo reemplazó por Daniel Martínez, un contador que no termina de asumir.

Entre tanto, los planes que se habían planteado para resolver el problema, como el Gas IV, se paralizaron. En el presupuesto 2021 que presentó la semana pasada el ministro Martín Guzmán -ahora responsable de la Secretaría de Energía- está previsto destinar US$200 millones a la producción de gas, apenas 18% de lo que se estima que requiere el sector. ¿Significa eso que subirán entonces las tarifas en al menos un 100%, en un año electoral, para que cierren las cuentas? Ingenuo plantearlo, por más que el ministro ya anticipó que no deseaba un crecimiento real de los subsidios.

Bancos nerviosos

En el cortísimo plazo, está claro que la mirada del equipo económico está en contener la sangría de reservas, que no aflojó la semana pasada aun después del endurecimiento del cepo. En los bancos hay gran nerviosismo. Hasta el viernes no habían logrado ajustar sus sistemas a la nueva operatoria. Es prácticamente imposible cumplir con todo el cotejo de datos que ahora les exige el BCRA para liberar la compra de US$200 por home banking. Algunos temen que el fragor de la crisis cambiaria lleve a sus clientes a ponerse nerviosos y buscar retirar los dólares que tienen depositados en el sistema. Hay depósitos en moneda extranjera por US$19.712 millones.

Guerreros ya de varias batallas -todas recientes-, los bancos comenzaron la semana pasada los trámites para importar de la Reserva Federal unos US$500 millones en billetes, que estarán llegando en estos días. El sistema solo tiene prestados el 30% de sus dólares, el resto los tiene líquidos. Después de la corrida de agosto de 2019, ninguno quiere asumir riesgos. De hecho, para evitar dolores de cabeza ya en los últimos días varios bancos grandes dieron la orden en sus sucursales de no tomar nuevas colocaciones en dólares de sus clientes.

También entre las provincias que en los últimos años emitieron bonos hay gran incertidumbre. Economía fijó estrictas pautas para la renegociación de las deudas provinciales. Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Salta, Buenos Aires son solo algunas de las que están en tratativas para avanzar en canjes, siempre acordes con los lineamientos de Guzmán.

Al igual que la Nación, que hasta febrero pasado siguió pagando los cupones para evitar caer en default, algunas buscan mantener sus pagos al día mientras negocian. Pero en estos casos ahora no está claro si el BCRA les dará los dólares para cubrir los vencimientos que vienen. El primer test le corresponderá a Santa Fe, que tiene que pagar US$8,75 millones pasado mañana, y luego Córdoba, el 12 de octubre, US$26 millones. ¿Habrá cadena de defaults corporativos y además subsoberanos? Falta poco para saberlo.

Cualquier negocio en la Argentina con este nivel de cepo parece inviable.

Difícil plantear un negocio de largo plazo en la Argentina cuando la dirigencia está enfrascada en el cortísimo día a día, no ofrece la más mínima perspectiva de largo plazo y desatiende cuestiones que al fin y al cabo son fundamentales para poder sortear los problemas de hoy.

 

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/la-energia-otra-tormenta-se-avecina-nid2456130

 

 

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El despegue del gas doméstico, la clave para la recuperación petrolera

En el 2017 la demanda de gas se ha estancado (por cuestiones climáticas e incidencia de la recomposición tarifaria), pero también se ha estancado la oferta (vencen este año planes plus para la producción convencional y están pendientes inversiones comprometidas en gas no convencional). La producción ya había crecido un 4% en el 2015, y en el 2016 creció un 4.9%. Si se despejan algunas incertidumbres asociadas a los precios del gas convencional, la producción nacional de gas en el 2018 va a volver a crecer y, en poco tiempo, de las restricciones de oferta pasaremos a la búsqueda de oportunidades para hacer crecer la demanda local y externa. Hay posibilidades de agregar valor petroquímico al gas, de analizar proyectos de almacenaje subterráneo, de profundizar la sustitución en el transporte, y están las oportunidades del mercado regional con el que ya tenemos interconexiones existentes.

La recuperación productiva nacional del gas se explica principalmente por el comportamiento de la Cuenca Austral y de la Cuenca Neuquina. El mayor aporte productivo del sur está relacionado con el desarrollo de un yacimiento convencional off shore (Vega Pléyade). La recuperación de la producción neuquina viene del aporte de nueva producción no convencional (tight y shale gas).

Una primera lectura de los datos físicos puede sugerir que, aunque el gran potencial de recursos gasíferos está entre los no convencionales (el 77% de los recursos de Vaca Muerta son gasíferos), no hay que descartar sorpresas en la geología relacionadas con nuevos yacimientos convencionales. Para ello es fundamental que las compañías que invierten y asumen riesgos tengan señales de largo plazo en los dos determinantes clave de la renta: los precios y los costos. El gas natural todavía no tiene un precio de referencia internacional. Cuando los flujos de gas por barco (GNL) se intensifiquen habrá un mercado internacionalizado y allí surgirán referencias internacionales para el gas, como las que hoy existen en el mercado petrolero.

Si la Argentina desarrolla su potencial, puede interactuar en ese mercado global del gas que se viene con compras y ventas; pero, por el momento, como importadora, es tomadora de los precios del gas importado o de los precios de los combustibles que lo sustituyen. La oferta local fue estimulada con precios que remuneran la producción incremental pero, en promedio ponderado (gas nuevo y viejo), recibe alrededor de US$ 5.10 por millón de BTU (por debajo del costo del GNL regasificado). Ya se definió un horizonte de precios decrecientes para estimular la producción de Vaca Muerta (converge a 6 dólares en el 2020) y hay planes de contractualizar la oferta y de avanzar en una liberación gradual de precios donde compitan las distintas cuencas. El reto mayor está en los costos. Allí se trabaja en acuerdos de productividad para reducirlos y estimular inversiones. De la inversión local y extranjera depende la consolidación de este proceso.

Y es de la recuperación del gas desde donde vendrá el empuje de la recuperación petrolera. La producción petrolera viene cayendo desde 1998, y este año tendrá una caída pico de entre el 7 y el 8%. La caída sistemática de la producción petrolera durante tantos años se debe a la baja exploración petrolera, a su vez relacionada con la política errática de precios que tuvo el sector a partir de la implantación de retenciones a la exportación y el divorcio con las referencias de precios internacionales. La intervención discrecional y los precios políticos llevaron a explotar lo que estaba en producción sin la debida reposición de reservas (varias bombillas en el mismo mate). La baja exploración y la baja tasa de recuperación de reservas in situ consumieron el stock de reservas probadas y afectaron los niveles productivos. Cuando los precios internacionales cayeron, el “barril criollo” intentó palear la caída e incentivar producción. Hoy el barril medanito cotiza 55 dólares (en 3 años bajó un 30%) y el Gobierno ha explicitado la intención de acoplar los precios internos a los internacionales.

Con referencias internacionales de precios de las que seremos tomadores (y que preanuncian un barril de entre 50 y 60 dólares), no hay otra opción que trabajar en productividad y costos, de manera que la actividad asegure renta a apropiar y a repartir para estimular inversiones. En las cuencas maduras es posible reducir la declinación mejorando la recuperación asistida.

La producción de petróleo no convencional se beneficiará de las instalaciones, infraestructura y curva de aprendizaje del gas no convencional. Esto reducirá costos y sumará nuevos desarrollos productivos de shale oil. Si ganamos la batalla del gas natural, tenemos grandes posibilidades de reactivar la producción petrolera. Así fue en los Estados Unidos.

Por último, pero no menos importante, despejadas las señales de precios y con costos que viabilicen el negocio, hay que aumentar la inversión exploratoria. Las reservas del talud continental en una plataforma marítima subexplorada todavía son un mito que la investigación geológica deberá despejar.

 

Fuente: http://www.apertura.com/economia/El-despegue-del-gas-domestico-la-clave-para-la-recuperacion-petrolera-20180205-0001.html

 

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Demanda Residencial: Derrumbe del consumo

Como hemos remarcado anteriormente, este sector es el que regula al resto ya que tiene prioridad de abastecimiento. Sin embargo, su comportamiento no es caprichoso y responde casi exclusivamente al factor climático. Para estudiar el impacto del invierno tomaremos como parámetro de temperatura mínima promedio para la ciudad de Buenos Aires suministrados por la estadística de censo de la ciudad (hasta el 2016) y por los partes diarios del ENARGAS (para el 2017).

Como podemos ver en el siguiente gráfico, los inviernos del 2014 y 2015 han registrado temperaturas superiores a la de años anteriores a lo largo del invierno, lo que ha implicado un consumo de gas moderado para el sector en comparación con otros períodos.

 

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Luego de los templados inviernos del 2014 y 2015, el 2016 registró un invierno muy frío, especialmente para los meses de mayo y junio, donde se registran los consumos récord, para luego estabilizarse en la media para julio, agosto y septiembre. Hay que recordar que el año pasado, se anunció el primer aumento tarifario para el sector en el marco del “sendero de precios” impulsado por el gobierno. Sin embargo, esto no pareció afectar al nivel de consumo.

El 2017, con tarifas aún más caras que el 2016, registró uno de los inviernos más benévolos en términos de temperatura con un comportamiento muy similar al del 2015 para los meses de mayo y junio y denostando un récord mínimo de consumo para el mes más frío del año: julio. Para agosto y septiembre, podemos ver, continúan las altas temperaturas, por lo que prevemos que el consumo continúe debajo de media histórica para este sector.

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Informacion importante. Devolucion CARGO IMPORTACIONES Grandes usuarios

Estimados clientes,

GUMAS/GUMES
Con motivo de la medida judicial que frena los aumentos de Energía Eléctrica a nivel nacional, CAMMESA comenzó a enviar a los Grandes Usuarios notas de crédito por un articulo de la Res. 06 que instrumento los aumentos de precios estacionales y el cargo de importaciones para los usuarios que no lo pagaban.

Estos documentos responden a la devolución del CARGO de la importaciones y nuevos contratos de abastecimiento MEM, que ronda en promedio 225 $/MWh o lo que representa en promedio 20% del costo promedio anual.

La devolución rige desde el suministro junio y continuará hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo.

Por ultimo destacamos, que los usuarios que venían pagando previamente este cargo (casinos, bancos, sector petroleros, agro, etc) no recibirán documentos de descuento.

GUDIS
Regreso a la tarifa vigente al 31-03-2016

Los mantendremos al tanto de nuevas medidas.

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Menos inversiones en renovables en el primer semestre de 2016

Menos inversiones en renovables en el primer semestre de 2016


16/07/2016
Las mayores cuantías fueron para el desarrollador de proyectos de energía eólica de Greenko Energy Holdings con sede en India (230 millones) y para Chehejia (120 millones), un fabricante de vehículos eléctricos de China.
La inversión mundial en energías renovables bajó un 23 por ciento en la primera mitad de 2016 frente a igual etapa del año precedente, indican estimaciones de Bloomberg New Energy Finance.
Según los cálculos de la consultora internacional, los montos terminarán este año por debajo de los registrados en 2015, debido a la desaceleración económica de China y Japón, y los menores costos del equipamiento para aprovechar la energía solar.
Los datos aportados por Bloomberg señalan que en el segundo trimestre de 2016 fueron invertidos 61 mil 500 millones de dólares en renovables, alrededor de un 12 por más que en el primer trimestre.
Sin embargo, la cifra es un 32 por ciento inferior a los 90 mil millones invertidos en el periodo equivalente de 2015, apuntó el informe.
Al cierre del primer semestre de 2016, Europa cuantificó 33 mil 500 millones, para un ascenso del cuatro por ciento frente a 2015, mientras Brasil logró inversiones por tres mil 700 millones, equivalentes a un alza de 36 puntos porcentuales, destacó el análisis.
Otras partes del mundo terminaron la primera mitad del año con retrocesos, indica el reporte, que ilustra los descensos ocurridos en China, India, Oriente Medio, África y Estados Unidos.
A juicio del experto Abraham Louw, asociado en la consultora, las cifras del primer semestre de 2016 no hay que valorarlas de forma negativa, pues la inversión de 2015 fue realmente inusual: creció un 11 por ciento con respecto a 2014 y 30 por ciento en relación con 2013.
Durante la primera mitad de 2016, el financiamiento de activos renovables consumió 92 mil millones de dólares en todo el mundo, un 19 por ciento menos que en 2015, explicó la entidad.
En particular los proyectos de energía solar a pequeña escala atrajeron 19 mil 500 millones en el semestre, para un descenso del 32 por ciento frente al mismo período del año anterior.
Dicha reducción estuvo motivada por los menores costos de la tecnología y la desaceleración en el mercado más grande para estos sistemas, Japón, donde el desembolso llegó a cuatro mil 600 millones en el primer semestre, un 66 por ciento menos que similar período de 2015.
De acuerdo con Bloomberg, el capital de riesgo y la inversión de capital privado en empresas de energía limpia ascendió a dos mil 800 millones en la primera mitad del año, un dos por ciento más que en 2015.

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El Gobierno oficializo una suba de gas superior al 300%

http://www.cronista.com/economiapolitica/El-Gobierno-oficializa-hoy-suba-de-gas-que-sera-superior-al-300-20160401-0070.html

El incremento será para todos los usuarios, incluso aquellos que ya tienen subsidios. Habrá 80.000 familias más con tarifa social. El Estado ahorrará u$s 4.000 millones

Mientras el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, se encuentra en Estados Unidos como parte de la comitiva que acompaña al presidente Mauricio Macri, hoy se publicó en el Boletín Oficial los aumentos en las tarifas de gas para los consumidores residenciales; subas que desde enero el funcionario venía anticipando.

El Gobierno nacional oficializó hoy el incremento en las tarifas del servicio de gas que llegará al 300% promedio en todo el país, a la vez que implementará una tarifa social, y otorgará descuentos para quienes ahorren el 15% de su consumo.

La decisión fue comunicada a través de la Resolución 34/2016 del Ministerio de Energía y Minería, publicada hoy en el Boletín Oficial.

“Que para promover inversiones en exploración y explotación de gas natural a fin de garantizar su abastecimiento y de emitir señales económicas claras y razonables, resulta necesario implementar un nuevo esquema de precio de gas natural”, señala entre los argumentos la medida.

Los aumentos estarán dirigidos a recomponer las tres patas de la cadena: producción (costo del precio de gas, que representa un 40% del valor total), transporte y distribución (que significan el 60% restante). Como se implementó con los ajustes en electricidad, la lectura seguirá siendo de forma bimestral, pero el pago podrá ser mensual. Si bien el encarecimiento del servicio empieza a regir desde hoy, el tarifazo comenzará a evidenciarse recién en el mes de junio.

Según números oficiales, de los clientes de Metrogas (que presta servicio en el área metropolitana), el 70% consume un promedio de 34 metros cúbicos por mes que corresponden a la categoría de un R1; es decir, consumos bajos.

Tomando esa referencia, los usuarios que quedaron exceptuados de las subas que implementó la administración kirchnerista en el 2014 y que por ese consumo pagaban hasta ayer unos $ 11 mensuales o $ 22 bimestral (con impuestos incluidos) pasarán a una nueva categoría de tarifa social en las que no se les cobrará el precio del gas debido a que seguirán subsidiados por el Estado, pero ahora abonarán más caro el componente de distribución y transporte que pegará un salto de 336% y su factura será de unos $ 48 mensuales o $ 96 bimestrales.

Para el caso de los usuarios que no están contemplados en el régimen de excepciones y en el 2014 sufrieron la quita de subsidios (siempre siguiendo el ejemplo de un consumo de 34 m3 mensuales) pasarán a pagar una tarifa plena de $ 131 mensuales o $ 262 bimestrales, desde los actuales $ 34 mensuales o $ 68 bimestrales. De este universo, para aquellos que ahorren desde un 15% obtendrán un descuento desde un 28% en su factura.

Con los ajustes, el gobierno de Cambiemos aspira a alcanzar un ambicioso ahorro fiscal de u$s 4.000 millones que, sumados a los u$s 4.000 millones que se esperan del recorte de subsidios eléctricos, representaría 1,5% del PBI. A su vez, las autoridades pretenden equilibrar el sistema de distribución y transporte, que en los últimos años registró serios problemas de ingresos.

En el 2006 comenzó un proceso de reorganización -que solo comenzó a ejecutarse el año pasado- que le otorgó a las empresas un aumento transitorio a cuenta del nuevo ajuste comprendido en la Revisión Tarifaria Integral. Hasta el año pasado, el Estado subsidiaba a las distribuidoras para que puedan pagar el gas a las productoras.

Tarifa y garrafa social

Según fuentes del Gobierno, hay tres mecanismos para que los consumidores puedan mitigar el impacto de los aumentos: la tarifa social (que tendrá condiciones de acceso similares a la de la luz); el ahorro en los consumos respecto del mismo período del año anterior, por el que se bonificará parte de la suba y el pago del servicio manera mensual.

Siguiendo cifras oficiales, en el país hay 13 millones de hogares, de los que sólo 8 millones poseen acceso a redes de gas natural. Son 5 millones las familias que no cuentan con este servicio: 2,8 tienen acceso a la garrafa social y 2,2 millones no están subsidiados. Las autoridades planean ampliar el universo de familias que califiquen a la tarifa social. Hoy 270.000 ya están exceptuadas y estiman unas 80.000 más que también podrían acceder, por lo que el número ascendería a 350.000.

Esa cifra sumada a los 2,8 millones que cuentan con la garrafa social, a través del Plan Hogar que se mantendrá, eleva a más de 3 millones de familias que reciben algún tipo de ayuda económica para el suministro del gas. En el caso del valor de las garrafas, si bien en Cambiemos mantendrá el Plan Hogar, no está definido aún si el valor actual de $ 20 se encarecerá. Hoy en el mercado una garrafa de 10 kilos cuesta alrededor de $ 140, pero el Gobierno subsidia a la demanda por unos $ 120.

Por potra parte, hoy también se ajustará un 220% el precio mayorista de GNC; es decir el que pagan los estacioneros, que seguramente trasladarán la suba en los surtidores aunque en una menor magnitud.

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Precios de Gas Natural Campana Mayo 2013

Los consumidores de gas natural comienzan la negociación de precios para la campaña mayo 2013 – abril 2014 y las primeras estimaciones muestran aumentos de precios fundamentalmente de la cuenca austral. El cambio en la exención de IVA y el sobrante de transporte desde esa cuenca liberaron el cuello de botella que mantenía bajos a los precios del sur.

Los consumidores que tengan mix de esa cuenca deberán afrontar aumentos que se resolverán en los próximos días a medida que avancen las negociaciones entre las partes. Del otro lado, las industrias poseen partes de sus productos con poca flexibilidad para aumentar los precios y deberán batallar arduamente para mantener los costos alineados con el presupuesto.

Para la cuenca Neuquina se esperan aumentos pero de menor porcentaje que los esperados para la cuenca austral.

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