Energía&Negocios cumplió tres décadas informando al sector energético

La primera transición de la democracia

El primer presidente del nuevo ciclo democrático, Raúl Alfonsín, con un enfoque desarrollista, intentó preservar el rol del Estado en áreas estratégicas y promover acuerdos sociales.

El Plan Houston, lanzado en 1985, propuso reactivar la producción hidrocarburífera sin ceder la soberanía estatal sobre los recursos mediante la cooperación público-privada, pero con límites. Bajo un esquema de contratos de riesgo, YPF conservaba la propiedad del crudo mientras las empresas privadas financiaban y ejecutaban las tareas de exploración.

Si bien el plan atrajo inversiones y generó cierta dinamización sectorial, sus resultados fueron moderados debido a la crisis económica, la falta de continuidad institucional y las tensiones internas sobre la apertura a actores extranjeros.

A pesar de las reformas monetarias como el Plan Austral, la hiperinflación y el colapso económico, sumados a las presiones políticas producto del juicio a las juntas militares precipitaron el fin del ciclo alfonsinista.

Alfonsin adelantó la entrega del mando en 1989, dando paso a Carlos Saúl Menem, cuyo gobierno, pese a su origen peronista, adoptó la agenda neoliberal.

Esta transición marcó el abandono definitivo del modelo industrialista de posguerra y el inicio de una etapa de reformas estructurales profundas —privatizaciones, apertura comercial y convertibilidad— que reconfiguraron la economía argentina bajo la lógica del mercado y el capital transnacional. La salida del gobierno argentino de Raúl Alfonsín coincidió, en el plano internacional, con la caída de Muro de Berlín dio paso al fin de la bipolaridad que había marcado las relaciones internacionales desde la Segunda Guerra Mundial. Los EE.UU. de inmediato impusieron las recetas para dictar las reglas del nuevo Orden Mundial.

De la Rioja a la estratósfera

Menem fue, sin duda, una de las figuras más singulares de la política argentina, hasta hoy sólo superado por el excéntrico Javier Milei. Parecía salido de una novela de realismo mágico, trayendo promesas de una osadía inauditas, como el famoso “Canal Federal”, que llevaría agua desde Tucumán hasta La Rioja y Santiago del Estero, o la inminente llegada de la revolución productiva. Gobernó con estilo propio: abrazando a Bush, abrazando a los Rolling Stones, y abrazando al neoliberalismo como si fuera la receta mágica. Menem convirtió a la Casa Rosada en una especie de set de televisión donde todo era posible, todo menos que la convertibilidad durara para siempre.
El inicio de su mandato tuvo ciertos tropiezos, pero su gestión quedará marcada por su proyecto de Reforma del Estado, plasmado en la ley 23.696. Se estableció el marco legal para la privatización masiva de empresas públicas y la reestructuración del aparato estatal, en sintonía con el recetario del Consenso de Washington. Esta transformación redujo drásticamente la presencia del Estado como productor, transfiriendo funciones clave al capital privado, tanto nacional como extranjero. Empresas emblemáticas como YPF, ENTEL, Gas del Estado, SEGBA y los ferrocarriles fueron vendidas —muchas veces a precios subvaluados y sin mecanismos eficaces de control social—, consolidando una lógica de mercado que subordinó el interés público a la rentabilidad. Si bien el proceso generó una modernización inicial y atrajo inversiones, dejó como legado una matriz económica fragmentada, una pérdida significativa de soberanía sobre sectores estratégicos y una creciente vulnerabilidad frente a los vaivenes del capital financiero global.

La Convertibilidad y su legado estructural

La Ley de Convertibilidad de 1991, que equiparó peso y dólar, logró contener la hiperinflación, pero al costo de hipotecar la soberanía monetaria y cambiaria. Este esquema, apoyado por una profunda desregulación y liberalización financiera, atrajo capitales especulativos y facilitó la venta del patrimonio estatal, mientras debilitaba la industria nacional. La aparente estabilidad de los primeros años ocultó una matriz económica frágil, desindustrializada y vulnerable, cuyas consecuencias —desempleo, desigualdad y pérdida de control estratégico— se manifestarían con crudeza en la crisis del 2001.

El vértigo de la transformación

El último lustro del siglo XX fue, para la Argentina, un tiempo de redefiniciones profundas en el tablero energético. El país transitaba un proceso de reforma estructural que había comenzado en la década anterior, y que encontraba en el sector energético un terreno fértil para la inversión privada, la apertura internacional y la competencia. En ese contexto, la energía se convirtió no sólo en un vector de desarrollo económico, sino también en un espacio de reconfiguración del poder empresario, de integración regional y de articulación con el capital transnacional.

La década de los noventa fue testigo de privatizaciones, asociaciones estratégicas, procesos de concentración, internacionalización de firmas nacionales y llegada de grandes conglomerados extranjeros. Nuevos gasoductos, megaproyectos industriales y alianzas entre compañías marcaron una etapa de dinamismo sin precedentes. Esta cronología recoge, con espíritu sintético pero con mirada analítica, los principales hitos acontecidos entre 1995 y 2000 en ese escenario de efervescencia, incertidumbre y transformación.

Una tormenta de novedades

1995 Se editó la primera edición de Energia&Negocios cuya tapa abrió con una disputa decisiva entre los proyectos TransGas y GasAndes, que competían palmo a palmo por la concreción de un gasoducto binacional hacia Chile, símbolo de una época en que la integración energética con el vecino país se tornaba estratégica. En paralelo, el Estado nacional avanzaba en el proceso de desinversión, licitando la venta de la emblemática Petroquímica de Bahía Blanca. Por su parte, la estadounidense Amoco y la argentina Camuzzi sellaban una asociación para adquirir una planta de energía en la Patagonia, mientras Total comenzaba a trabajar en el yacimiento Hidra Sur, de alta complejidad técnica y potencial productivo.

1996 La expansión de la infraestructura energética continuó con el llamado a licitación para el tendido de las redes de transporte correspondientes a la cuarta línea del sistema Comahue. Se definía además la fecha de capitalización de YPFB, en Bolivia, siguiendo un modelo inspirado en la experiencia argentina.

Ese mismo año, Repsol consolidaba su presencia en el país mediante la compra del 37,7% de las acciones de Astra, como parte de su estrategia regional de expansión. La obra pública también se dinamizaba: SADE, TGS y Pietroboni se adjudicaban la construcción del Gasoducto de Entre Ríos.

En la Cuenca Austral, Total alcanzaba una producción de 10 millones de m³, mientras comenzaban las primeras exportaciones de gas a Chile: un consorcio liderado por Bridas, Chauvco e YPF enviaba dos millones de metros cúbicos diarios a la planta de Methanex. A su vez, TermoAndes lanzaba su proyecto de exportación eléctrica hacia Chile a través de la provincia de Salta.

90 Años del descubrimiento

1997 Los grandes jugadores del sector se movían con agilidad. Petrobras, YPF y Dow Química anunciaban la construcción conjunta de una planta separadora de gases en Loma La Lata. Gaz de France ingresaba al mercado local al quedarse con la distribución de gas en la novena zona (que abarcaba Entre Ríos, Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones).
La integración energética con Chile se fortalecía con la construcción del Gasoducto de Atacama, en manos de CMS y Electricidad de Chile. En tanto, la firma IMPSA firmaba un acuerdo con la constructora china State Construction Engineering para desarrollar proyectos conjuntos. Ese mismo año, Energía & Negocios editaba una obra conmemorativa: Historia del Petróleo de la Argentina, celebrando los 90 años de su descubrimiento.

Los grandes cambios

La colaboración entre TransGas (Enap e YPF) y Gas del Sur (Nova) dio origen al proyecto Gasoducto del Pacífico, que se consolidó como símbolo de cooperación energética regional. YPF, Pérez Companc y Agrium emprendían la construcción de la mayor planta de amoníaco del mundo, reafirmando la tendencia hacia los megaproyectos.

En el ámbito internacional, INVAP inauguraba un reactor atómico de 22MW en Egipto, orgullo de la tecnología nuclear nacional. Roberto Monti asumía la presidencia de YPF, mientras que se multiplicaban las operaciones de compra y fusión: Pérez Companc se adjudicaba un contrato en Perú, comenzaba a producir en Bolivia, creaba Pecom y compraba activos en Brasil; Total se asociaba con Dapsa para fundar Total Lubricantes Argentinos; Shell adquiría el yacimiento Acambuco a PanAmerican.

A su vez, Enargas autorizaba la construcción de los gasoductos Norandino y Atacama. AES compraba a Techint el 90% de las acciones de Edelap. Uruguay adjudicaba la obra del gasoducto Buenos Aires–Montevideo a un consorcio liderado por Panamerican Energy, British Gas y ANCAP. Electricité de France (EDF) se hacía con el 51,5% de la Empresa Distribuidora de Mendoza, y Techint ingresaba al mercado venezolano adquiriendo el 70% del complejo Sidor. La refinería de San Lorenzo ampliaba su capacidad con nuevas plantas de asfalto y despacho. YPF sumaba el 18,67% de la canadiense Bitech Petroleum Co., mientras Pluspetrol compraba dos áreas en Bolivia. En materia institucional, se reglamentaba la Ley de Actividad Nuclear, y Carlos Menem vetaba la Ley de Energía Eólica. Miguel Madanes reemplazaba a Nells León como presidente de YPF. Entre los grandes movimientos globales, Exxon y Mobil se fusionaban, formando la petrolera más grande del mundo, y Total adquiría Petrofina por más de 11.000 millones de dólares.

La acción de oro

El año estuvo marcado por la compra de YPF por parte de Repsol, operación que redefinió el mapa energético argentino. La norteamericana LG&E adquiría el 28% de los activos de Invergás (propiedad del Grupo Soldati) por 75 millones de dólares. Ancap sellaba una alianza con Loma Negra para la producción de cemento y también se quedaba con las estaciones de servicio de Sol Petróleo.

Chevron concretaba la adquisición de San Jorge, y TotalFina se fusionaba con la belga Elf Aquitaine, consolidando su peso internacional. El Gasoducto del Pacífico entraba finalmente en operación, y Repsol YPF lograba el control de Gas Natural, culminando un proceso de integración vertical. En lo político, Fernando de la Rúa asumía la presidencia de la Nación.

El nuevo milenio

2000 marcó un hito en la integración energética regional con el inicio de las exportaciones de gas natural argentino hacia la ciudad brasileña de Uruguaiana, consolidando así uno de los principales ejes del comercio energético en el Mercosur. En paralelo, se lanzó la licitación para la ampliación del complejo hidroeléctrico de Yacyretá mediante el aprovechamiento del brazo Aña Cuá, con el objetivo de fortalecer la generación de energía renovable y binacional.

2001 en tanto, estuvo signado por un notable dinamismo en el mercado energético y una intensa actividad de reconfiguración empresarial. La firma estadounidense AES adquirió el 61,5% de Gener, ampliando su presencia en el sector de generación eléctrica. Al mismo tiempo, Petrobras dio un paso estratégico al iniciar la producción de gas natural en Bolivia, reforzando su papel como actor clave en el abastecimiento energético del Cono Sur.
En cuanto a los activos de transporte y distribución, Repsol se desprendió del 36% de su participación en el oleoducto Trasandino, mientras que TotalfinaElf expandió su presencia en el sistema gasífero regional mediante la adquisición de acciones en Transportadora de Gas del Norte (TGN), GasAndes y Transportadora de Gas del Mercosur (TGM). En esa misma línea de consolidaciones, Electricité de France ingresó al mercado argentino al comprar el 80% de Edenor, una de las principales distribuidoras eléctricas del país.
Como reflejo de la creciente importancia del sector energético en el entramado geopolítico y económico del Mercosur, se publicó una edición bilingüe de La Energía y sus Protagonistas, una obra que reunió información clave sobre organismos, autoridades y principales referentes de la industria regional; y primer Quien es Quien de la Energía del Mercosur.

En este escenario, la energía se posicionaba no sólo como motor del desarrollo, sino también como terreno de disputas estratégicas y reconfiguración empresarial a escala continental.

El fin de la convertibilidad

A pesar de la dinámica de los negocios en 2001 del sector energético, la economía argentina atravesaba una de las crisis más profundas de su historia: fuerte recesión, el aumento del desempleo y la pobreza, la fuga de capitales y la pérdida de confianza en el sistema financiero.
El estallido se produjo tras años de endeudamiento externo, ajuste fiscal y recesión económica.
El gobierno impuso el “corralito”, que restringió el retiro de dinero de los bancos, lo que provocó protestas masivas, disturbios que concluyeron en la renuncia del presidente Fernando de la Rúa –que se negó a salir de la convertibilidad– en diciembre de ese año.

La crisis derivó en una grave inestabilidad política y social, con cinco presidentes en menos de dos semanas y la derogación del régimen de convertibilidad —que equiparaba el peso al dólar— generó un fuerte impacto sobre los contratos pactados en moneda extranjera.

Nuevo ciclo político

2002 se inició un nuevo ciclo político, con el presidente elegido por la Asamblea nacional, Eduardo Duhalde, quien asumió el cargo el 2 de enero de ese año tras la renuncia de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001 y una breve sucesión de presidentes interinos.
Duhalde gobernaría hasta el 25 de mayo de 2003, cuando le entregó el mando a Néstor Kirchner, electo presidente ese mismo año. Su gestión fue clave en la transición tras la crisis de 2001, incluyendo la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso.

Para enfrentar esta situación, el Congreso sancionó la Ley 25.561 de Emergencia Pública en enero de 2002, que declaró la emergencia económica y dispuso la pesificación de las obligaciones contractuales expresadas en dólares, convirtiéndolas a pesos a una paridad de uno a uno. Esta medida, conocida como “pesificación asimétrica”, buscó proteger a los deudores frente a la brusca devaluación del peso, pero alteró profundamente los términos contractuales y generó conflictos entre particulares y con el Estado, especialmente en relación con los derechos adquiridos algunos de los cuales fueron renegociados mientras que otros terminaron en el CIADI.

Negocios en 2002

El Gasoducto Cruz del Sur, emblema de la integración energética entre Argentina y Uruguay, alcanzó finalmente la ciudad de Montevideo. Sin embargo, el contexto de crisis económica y la abrupta devaluación del peso argentino triplicaron el precio del metro cúbico, poniendo en evidencia los desafíos de estabilidad macroeconómica en la región.

Mientras tanto, Tenaris expandía sus horizontes: sus exportaciones crecían y sus acciones alcanzaban nuevos máximos, consolidando su perfil global. En el norte argentino, Refinor emprendía la construcción de una planta de almacenaje de propano y butano, reforzando la infraestructura de líquidos del gas.

El ciclo Kirchner

El país sufría las consecuencias de la crisis económica: la producción petrolera cayó más de un 3% y se multiplicaban las rupturas de contratos en un clima de recesión. En el sector eléctrico, los precios de generación se habían reducido drásticamente en los últimos ocho años, alcanzando los 23 dólares por megavatio-hora, una cifra que reflejaba la contracción del mercado.

En mayo, Néstor Kirchner asumía la presidencia de la Nación, iniciando un nuevo ciclo político. Mientras tanto, Petrobras descubría la mayor reserva gasífera de Brasil, Tenaris se consolidaba en el mercado chino, y PDVSA desembarcaba en Argentina con su marca PDV. A nivel interno, el Estado argentino reconocía a las provincias el derecho de otorgar permisos de exploración, descentralizando competencias. No obstante, las reservas hidrocarburíferas seguían en descenso. En contraste, un desarrollo tecnológico destacaba por su originalidad: la Argentina exportó a Francia una turbina generadora de energía undimotriz, desarrollada por la Universidad Nacional de La Plata. Sin embargo, las exportaciones de crudo cayeron un 15%, signo de una industria aún golpeada.

2004 Este año trajo consigo importantes movimientos empresariales y proyectos estratégicos. Pan American Energy adquirió a Repsol el 35% de los bloques exploratorios en la Cuenca Malvinas y en áreas costa afuera. Transportadora de Gas del Sur anunció mejoras en el Gasoducto Cordillerano, mientras que GasAtacama ampliaría su capacidad de transporte. A su vez, se acordó la traza definitiva del Gasoducto del Noreste Argentino (GNA), infraestructura clave para llevar gas a regiones históricamente postergadas. Se lanzó el Plan Nacional Minero y, frente a la insuficiente capacidad de transporte de gas, comenzaron negociaciones para importar gas desde Bolivia. La Refinería de La Plata registró niveles récord de producción. En el plano provincial, Entre Ríos recuperó el control de Edeersa, con la transferencia del 51% de sus acciones. Perú logró abastecer con gas de Camisea a Lima y Callao, y en Argentina se lanzó la licitación del Gasoducto del Nordeste. El Congreso nacional, por su parte, aprobó la creación de Enarsa, una empresa pública con la misión de recuperar el rol del Estado en el sector energético.

2005 La reconfiguración del mapa energético continuó con intensidad. Dow Chemical adquirió la totalidad de PBB Polisur, mientras que Repsol YPF vendió el 50% de Petroken. Electricité de France, por su parte, se retiró del país, vendiendo Edenor al fondo Dolphin, liderado por Marcelo Mindlin. En el ámbito offshore, comenzaron a producir los yacimientos Carina y Aries, bajo la conducción del consorcio liderado por Total Austral.

Petrobras compró Gaseba Uruguay, y Enarsa firmó acuerdos de exploración en el Mar Argentino junto a Petrobras, PetroUruguay y Repsol YPF. En paralelo, el gobierno de Tierra del Fuego selló un entendimiento con Sipetrol para impulsar la exploración provincial. En diciembre, Argentina sorprendía al mundo cancelando de forma anticipada su deuda con el Fondo Monetario Internacional, en un gesto de soberanía financiera.

2006 El dinamismo continuó: Apache adquirió Pioneer, mientras que Brasil alcanzaba un logro histórico al conseguir el autoabastecimiento energético. Pampa Holding compró el 83% de Central Puerto y Tecpetrol expandía sus operaciones hacia Venezuela. Tecna, por su parte, vendía el 50% de sus acciones a Isolux. En la Patagonia, Emgasud anunció la construcción de un polo energético en Chubut. Total se desprendió de sus activos eléctricos, mientras que Central Puerto adquiría por completo la generadora térmica de Loma La Lata.

2007 La consolidación energética se acentuó. SADESA adquirió la hidroeléctrica Piedra del Águila y los activos de CMS, mientras que Pampa Energía compró Powerco, controlante de la central térmica Güemes.

Enarsa se posicionaba como actor central en el desarrollo del Gasoducto del Noreste Argentino. Petrobras, por su parte, profundizó su presencia en Neuquén con la compra a ConocoPhillips de participaciones clave en los yacimientos Sierra Chata y Parva Negra. La provincia de Chubut renovó por treinta años la concesión del área Cerro Dragón a Pan American Energy. En el plano internacional, se inauguró en Sídney un reactor nuclear de investigación desarrollado en Argentina, ejemplo del potencial tecnológico nacional. A nivel doméstico, comenzaron las operaciones del Gasoducto Patagónico y Albanesi realizó una inversión de 100 millones de dólares para aumentar la potencia de su planta en Córdoba. Pero también emergieron tensiones: en medio de una crisis energética, Argentina interrumpió los envíos de gas natural a Chile. A fines de año, Cristina Fernández de Kirchner asumía la presidencia de la Nación.

2008 El año estuvo marcado por nuevas exploraciones y descubrimientos. Pan American Energy halló nuevas reservas en Cerro Dragón y Pluspetrol desarrolló activos en Bolivia. Pampa Energía prometió una inversión de 560 millones de dólares en generación. Enarsa lanzó un ambicioso programa de exploración offshore, mientras que Petrobras descubría más petróleo en la Cuenca de Espíritu Santo y compraba los activos de Esso en Chile. La represa de Yacyretá alcanzaba un récord de generación, y se iniciaba la construcción de la línea NEA–NOA. El Gobierno lanzó dos programas clave: Petróleo Plus y Gas Plus, ambos orientados a estimular la inversión en exploración y producción. Medanito inauguró una planta de compresión en Neuquén.

En Chile, PAE se preparaba para iniciar actividades exploratorias. Brasil sorprendía al anunciar el hallazgo de gigantescas reservas —estimadas en 33 mil millones de barriles— en el presal del Atlántico sur, en los campos Pão de Açúcar y Carioca.

2009 La Compañía General de Combustibles (CGC) descubrió nuevos hidrocarburos en Río Negro, mientras que Total obtenía la extensión de los contratos de Aguada Pichana y San Roque. Edesur pasó al control del grupo italiano Enel, y Capex logró extender la vigencia de su contrato en Agua del Cajón hasta 2026. En el Golfo San Jorge, Pan American Energy iniciaba su incursión offshore, sumándose a la tendencia de exploración en áreas marítimas.

2010 El programa Gas Plus alcanzaba su tercera fase, mientras se inauguraba el Gasoducto Transmagallánico, integrando aún más el sur del país. En el plano empresarial, Bridas vendía el 50% de sus activos a la empresa china CNOOC, y luego adquiría el 60% de PAE, consolidando su control. Pampa Energía y Apache firmaban un acuerdo para el desarrollo de gas no convencional, señalando el inicio de una nueva etapa en la matriz energética nacional.

2011 Fue un año de hitos. Tecpetrol realizaba un importante hallazgo en el área Los Bastos, y se licitaba el primer tramo del Gasoducto del Noreste Argentino. Pampa Energía adquiría los activos argentinos del fondo Ashmore. Se alcanzaba la cota máxima de Yacyretá, y se inauguraba el parque eólico Arauco, un símbolo de la diversificación energética. YPF, ya bajo gestión nacional, anunciaba el descubrimiento de un megayacimiento de shale oil en Loma La Lata, al tiempo que se iniciaban operaciones en la regasificadora de Escobar. En energía nuclear, se aprobó el proyecto de turbinas en Aña Cuá y se firmaron los contratos para extender la vida útil de la Central Embalse.
El país lograba, además, un avance sin precedentes en exploración no convencional, con la perforación del primer pozo horizontal multifracturado de América Latina. La producción petrolera alcanzaba su mayor nivel desde mayo de 2011.

2012 El conflicto en torno a las Islas Malvinas resurgió con fuerza, cuando el gobierno argentino inició acciones contra la exploración ilegal en aguas circundantes.
Mientras tanto, la Cámara de Diputados aprobaba el proyecto para expropiar el 51% de YPF, dando lugar a un giro histórico en la política energética. Ese mismo año, Carlos Slim adquiría el 8,4% de las acciones de la petrolera. En simultáneo, se inauguraron importantes obras: la central termoeléctrica de Ensenada, la central Brigadier López y plantas de Energías Sustentables en San Juan. YPF y Chevron anunciaban una alianza estratégica para desarrollar Vaca Muerta, y Bridas completaba la compra de Esso, relanzando su marca como Axion Energy.
Una nueva etapa

2013 El desarrollo masivo de Vaca Muerta comenzó a consolidarse: YPF, junto a Chevron, Dow, Shell y otras operadoras, protagonizaban una nueva era energética. Ese acuerdo (YPF-Chevron) fue clave para impulsar la exploración de hidrocarburos no convencionales.
Ese mismo año, el gobierno de Ecuador –por medio de su justicia– intentó la ejecución de la sentencia a Chevron por más de USD 19.000 millones por contaminación en la Amazonia. No hay registro de que Kirchner condicionara el freno a la ejecución del “exequatur” a cambio de permitir el desarrollo de Vaca Muerta. No obstante, la Corte Suprema argentina levantó ese embargo para permitir el acuerdo energético con YPF y Chevron en Vaca Muerta.

PAE asumió el compromiso de invertir 3.400 millones de dólares en sus operaciones de exploración y producción de gas en el país durante el quinquenio comprendido entre 2013 y 2017. Total y la alemana Wintershall invertirán 2.100 millones de dólares en los próximos cinco años para producir gas natural en Argentina.
Bridas y sus socios asumieron compromisos millonarios en exploración y producción; Total y Wintershall anunciaron inversiones por más de 2.000 millones de dólares; y Tecpetrol lideraba perforaciones en Aguaray.

La UTE Aguarage, operada por la petrolera Tecpetrol e integrada por YPF, Petrobras, Ledesma y Exxon Mobil, comenzó a perforar 3 pozos ubicados en sus áreas de Campo Durán en jurisdicción del municipio de Aguaray y en Alto Yariguarenda.
Corporación América, del empresario Eduardo Eurnekian, adquiría CGC por 200 millones de dólares, marcando otro hito en la recomposición del capital nacional. YPF retomaba áreas que le habían sido revertidas en la era Repsol y profundizaba su presencia en Bolivia. Entre tanto, se inauguraban plantas de hidrotratamiento en Mendoza, se adjudicaban las obras de las represas de Santa Cruz y se conectaba finalmente a Río Gallegos al sistema nacional.

El grupo Corporación América, encabezado por el empresario aeroportuario Eduardo Eurnekian, concretó la adquisición del 81% de la petrolera Compañía General de Combustibles (CGC) al fondo de inversión Southern Cross, por un valor de 200 millones de dólares. La compañía, con 16 áreas de exploración y producción de hidrocarburos, se integraba así a uno de los conglomerados empresariales más influyentes del país.
En paralelo, YPF avanzaba en múltiples frentes estratégicos. Recuperó tres áreas en Neuquén, luego de que el gobierno provincial revocara los decretos que se las había revertido durante la etapa en que la empresa estaba bajo control de Repsol. En Chubut, iniciaba exploración no convencional, mientras que en Bolivia desplegaba sus primeras campañas exploratorias, afianzando su proyección regional.

La ahora estatal selló además una alianza con Dow para el desarrollo de Vaca Muerta, donde Shell anunciaba un nuevo hallazgo, confirmando el potencial del yacimiento.
En Mendoza, YPF inauguró dos plantas de hidrotratamiento de gasoil y naftas en el Complejo Industrial Luján de Cuyo, destinadas a producir combustibles con bajo contenido de azufre. También sobre el río Mendoza, puso en marcha el aprovechamiento hidroeléctrico Luján de Cuyo.

En el sur del país, se adjudicaron finalmente las obras de las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” a la Unión Transitoria de Empresas conformada por Electroingeniería, Hidrocuyo y la china Gezhouba. En la misma región, se inauguró la interconexión de Río Gallegos al sistema eléctrico nacional, un hito largamente esperado en la Patagonia austral.

La expansión productiva se coronó el 28 de noviembre, cuando YPF alcanzó los 38.793 metros cúbicos diarios de crudo, el mayor volumen desde mayo de 2011, reafirmando su papel como columna vertebral de la matriz energética argentina.

2014 La actividad energética y minera vivía un periodo de expansión sin precedentes. El sector minero alcanzaba un récord de inversión, mientras en el frente hidrocarburífero YPF sumaba nuevos hitos: descubría un bloque en Los Caldenes, Río Negro; hallaba gas y petróleo en Santa Cruz; y concretaba la compra de Apache, con la que formó YSUR e inició un plan de inversión de 700 millones de dólares en Tierra del Fuego.

En el plano internacional, la petrolera estatal colocó 1.000 millones de dólares en el mercado financiero y recibió un espaldarazo de George Soros, quien adquirió el 3,5% de sus acciones. Además, selló un acuerdo con Petroamazonas, de Ecuador, para optimizar la producción en el Campo Yuralpa.
Las asociaciones estratégicas también se multiplicaban. Enarsa y Gas y Petróleo del Neuquén pactaron el desarrollo de Aguada Cánepa; ExxonMobil anunció el descubrimiento de hidrocarburos en un pozo no convencional; y Pluspetrol emprendió la perforación de 41 pozos en el área Centenario II. En el terreno de las energías renovables, Genneia comprometió una inversión de 1.000 millones de dólares para alcanzar los 500 MW de capacidad instalada en el Parque Eólico Madryn.

En el ámbito de las grandes obras, tres bancos chinos se comprometieron a financiar la construcción de las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” en Santa Cruz, mientras Enarsa adjudicó a Electroingeniería la edificación de la central térmica Belgrano II.
La diversificación energética se extendió también al sector nuclear: Corporación América selló una alianza con la rusa Rosatom para futuros desarrollos en el área. El ciclo de expansión legislativa acompañó el impulso productivo con la promulgación de la nueva Ley de Hidrocarburos, destinada a incentivar inversiones y prolongar la vida útil de los yacimientos.

2015 El sector energético argentino y regional atravesaba un momento de intensa actividad. Atucha II alcanzó el 100% de su capacidad de potencia, consolidando la operación plena de la central nuclear. Paralelamente, se iniciaba la construcción del Gasoducto del Noreste, una obra estratégica para ampliar el suministro a las provincias del norte del país.
En el ámbito privado, Pampa Energía destinó 800 millones de pesos a la Central Loma de La Lata, mientras que Tecpetrol desembolsó 63 millones de dólares para adquirir los activos de Americas Petrogas. La malaya Petronas anunció una inversión de 22 millones de dólares para instalar una planta de lubricantes en Ezeiza.
La exploración y producción no convencional continuaba ofreciendo resultados alentadores: se descubrió shale oil en Río Negro y la prueba piloto de El Orejano superó las expectativas iniciales. YPF y la rusa Gazprom avanzaban en conversaciones para asociarse en proyectos gasíferos.

En el plano internacional, Petrobras marcaba récords de producción en el Presal brasileño, mientras China comprometía financiamiento para la construcción de nuevas centrales nucleares en Argentina.

Este ciclo de inversiones y acuerdos coincidió con un cambio político decisivo: Mauricio Macri asumía la presidencia de la Nación, abriendo una nueva etapa en la orientación de la política energética y económica del país.

2016 El sector energético argentino transitaba un ciclo de inversiones y expansión. En el ámbito hidroeléctrico, se anunció la instalación de tres turbinas en la central Aña Cuá, mientras la noruega Statoil llegaba al país de la mano de YPF. En el segmento petrolero, American Energy Partners se asoció con la estatal en Vaca Muerta, y junto a Petronas consolidó un desarrollo conjunto de shale oil.

En Tierra del Fuego, Total inició la producción en Vega Pléyade, uno de los yacimientos offshore más australes del mundo. En paralelo, YPF y Enap Sipetrol comprometieron 165 millones de dólares en el área Magallanes. Mendoza incrementó su participación petrolera, y el año cerró con un aumento de las reservas de crudo.
La expansión industrial también marcó hitos: comenzó a operar la nueva planta de coque en la Refinería La Plata; Axion anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en su refinería de Campana; y Pampa Energía desembolsó 892 millones de dólares para adquirir los activos locales de Petrobras.

En el campo nuclear, la Comisión Nacional de Energía Atómica avanzó en el Carem 25, iniciando el hormigonado de la contención del reactor, mientras la generación atómica alcanzaba un récord histórico. El sector renovable dio un paso decisivo con el lanzamiento de la primera licitación de energías limpias.

La macroeconomía energética mostraba signos de dinamismo: YPF duplicó sus inversiones en los últimos cuatro años; las exportaciones de biodiésel sumaron 1.200 millones de dólares; y el consumo eléctrico cerró 2015 con un alza del 4,4%.
En el plano político global, el cambio de escenario fue significativo: Donald Trump asumía la presidencia de Estados Unidos, en un contexto internacional que también influiría sobre la agenda energética argentina.

2017 El panorama energético sumaba nuevos movimientos estratégicos. Total y Petrobras sellaron una alianza para potenciar sus operaciones conjuntas, mientras Tecpetrol anunció un ambicioso compromiso de inversión por 2.600 millones de dólares, apuntalando el desarrollo hidrocarburífero nacional.

En Neuquén, el gobierno provincial puso en marcha un programa de estímulo a las inversiones en gas no convencional, garantizando precios para atraer capitales al sector. En paralelo, YPF incrementaba su nivel de endeudamiento y ampliaba el pedido de créditos para financiar su cartera de proyectos.

En el Atlántico Sur, avanzaba el controvertido proyecto de explotación de hidrocarburos en torno a las Islas Malvinas, en un contexto de tensiones geopolíticas y debate sobre la soberanía nacional.

2018 El sector energético y minero vivía una etapa de gran dinamismo. Argentina concretaba el retorno de las exportaciones de gas natural a Chile, mientras el Gobierno anunciaba que en julio de 2018 se lanzaría la Ronda I off-shore, destinada a expandir la exploración de hidrocarburos en aguas profundas. En Santa Cruz, la recaudación del complejo minero se triplicaba, y las mineras canadienses obtenían resultados exitosos en sus campañas exploratorias en Salta.

En el frente corporativo, Geopark adquiría bloques de Pluspetrol y sellaba una sociedad con YPF para la exploración en Mendoza. Pampa Energía concretaba la venta de activos a Vista Oil & Gas, mientras Pan American Energy anunciaba que producirá petróleo en el Golfo de México. YPF, por su parte, proyectaba invertir 600 millones de dólares en Río Negro, retomaba su objetivo de desarrollar yacimientos maduros y mantenía firme su Plan Estratégico 2018-2022, que contempla desembolsos por 30.000 millones de dólares.

Neuquén reforzaba su política de estímulo a las inversiones, y Gas y Petróleo de Neuquén firmaba un acuerdo con Statoil para explorar el área Bajo del Toro Este. Chevron, en tanto, se preparaba para retomar operaciones en El Trapial, y Madalena Energy reportaba resultados en Vaca Muerta.

En el plano regulatorio, el Ministerio de Energía y Minería preparaba un mecanismo temporario para poner a disposición de terceros la capacidad de regasificación, con el fin de promover mayor competencia tanto en el upstream como en el downstream del gas natural. Mientras tanto, Camuzzi Gas del Sur iniciaba una obra clave de refuerzo de redes en Neuquén y Plottier.
La generación eléctrica sumaba hitos: se inauguraba el primer parque eólico de RenovAr, el emprendimiento Mario Cebreiro en Bahía Blanca, con una capacidad de 100 MW; y entraba en operación la Central Vuelta de Obligado, incorporando 800 MW adicionales al Sistema Interconectado Nacional.
Sin embargo, el escenario también mostraba contrastes: la caída de la producción auguraba un aumento en las importaciones, fracasaba la Ronda Uruguay III y Petrobras, fuera del país, marcaba un récord de producción en Brasil. Aun así, entre mayo y julio, la producción de hidrocarburos local mostraba un repunte, ofreciendo un respiro a las expectativas de autoabastecimiento.

2019 La transición energética argentina mostraba avances significativos en renovables e infraestructura gasífera. Pan American Energy inauguró su primer parque eólico, mientras Genneia superaba la barrera de los 1.000 MW de generación instalada y sumaba el parque Pomona II, ya operativo para grandes usuarios, el sexto proyecto eólico que la compañía ponía en marcha en un solo año. En Santa Cruz, se inauguró el Parque Eólico del Bicentenario, ubicado en Jaramillo, el más grande del país.

En el sector hidrocarburífero, Shell anunció que encarará el desarrollo de tres bloques que opera en Vaca Muerta, y YPF recibió la barcaza Tango, destinada a producir y exportar gas natural licuado (GNL), marcando un nuevo hito en la diversificación de mercados. El crudo y el gas no convencional mantenían un sostenido aumento, y las exportaciones de gas a Chile continuaban en alza.

ransportadora de Gas del Sur (TGS) reforzaba su protagonismo con la puesta en marcha del proyecto de expansión de la planta Cañadón Alfa, que incorporó nuevos equipos para ampliar la capacidad de compresión. La empresa anunciaba inversiones por 330 millones de dólares en todas sus áreas de negocios, y su CEO, Javier Gremes Cordero, anticipaba nuevos proyectos para 2019.

En el noreste del país, GASNEA comenzaba la operación del gasoducto Curuzú Cuatiá, mejorando la infraestructura de transporte y distribución en la región.
Este ciclo de obras y anuncios coincidió con un cambio político: Alberto Fernández asumía la presidencia de la Nación, abriendo un nuevo capítulo en la política energética argentina.

2020 El contexto socioeconómico marcó un escenario complejo: el nivel de actividad económica se desplomó un 26 % interanual en abril, el primer mes completo del aislamiento, y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una baja del 17,5 % respecto a marzo.

En este entorno adverso, algunas compañías lograron sortear la crisis con avances notables. AES Argentina inauguró dos parques eólicos de última generación: Vientos Bonaerenses (en Tres Picos, Buenos Aires) y Vientos Neuquinos, el primero y único en su tipo en la provincia de Neuquén.

Por su parte, YPF, a través de la barcaza Tango FLNG, concretó las primeras exportaciones de gas natural licuado (GNL) del país entre fines de 2019 y principios de 2020, marcando un hito en el ingreso de Argentina al mercado internacional de GNL. Aunque se trató de operaciones a pérdida (el precio internacional se ubicó por debajo del umbral estimado de rentabilidad), representaron un punto de inflexión estratégico
No obstante, el año fue considerado por muchos como “para el olvido” en el sector. Se evidenció un preocupante vacío de conducción política en energía, marcada por la rotación de dos secretarios de Energía en poco tiempo y la ausencia de una política energética o tarifaria clara y sostenida

2021 En un año marcado por la reactivación de proyectos estratégicos, el sector energético argentino exhibió una agenda intensa de inversiones, asociaciones y récords productivos. YPF, Tecpetrol y Pampa Energía anunciaron nuevos desembolsos, mientras Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Oilstone sellaban una alianza en el segmento midstream.

YPF, en paralelo, reconfiguró su oferta para reestructurar deuda internacional por 6.200 millones de dólares y ejecutó un robusto plan de inversiones: destinó 1.500 millones de dólares en Neuquén, perforó el primer pozo horizontal no convencional en Santa Cruz, invirtió 30 millones de dólares en la modernización del cracking catalítico de su refinería de La Plata y otros 21 millones en la planta de Luján de Cuyo para mejorar la calidad ambiental de las naftas. Además, junto a Equinor, cedió un 30 % de participación a Shell para explorar el área offshore CAN-100 e invertirán en conjunto 117 millones de dólares en el área Bajo del Toro.

El avance en energías renovables sumó hitos: entraron en operación el parque eólico Chubut Norte III, de Genneia y Pan American Energy (PAE), y Chubut Norte II, de Genneia; YPF Luz finalizó el parque eólico Los Teros; y PAE inauguró, junto a Genera, el parque Chubut Norte III.
El sector privado también protagonizó movimientos relevantes: Pampa Energía concretó la venta de Edenor y alcanzó un acuerdo con Gazprom; Raízen inauguró en Dock Sud una planta de propelentes; Patagonia Energy adquirió la concesión Aguada del Chivato-Bocarey a Medanito; y TotalEnergies comprometió inversiones por 1.000 millones de dólares en proyectos onshore y offshore. Vista, por su parte, anunció un plan de 2.300 millones de dólares en Vaca Muerta con el objetivo de duplicar su producción en cinco años.

En el segmento gasífero, TGS amplió la capacidad de tratamiento en su planta de Tratayén y Gas NEA concretó la primera conexión de gas a una industria en la provincia del Chaco. En paralelo, Tenaris inició operaciones de fractura hidráulica y la central nuclear Atucha I obtuvo la extensión de su vida útil.

En materia de comercio exterior, Chubut exportó hidrocarburos por 1.300 millones de dólares en diez meses y las exportaciones de productos minerales crecieron un 37,9 %. El año cerró con un récord: en noviembre, la producción total de petróleo del país alcanzó los 557.000 barriles diarios, cifra que no se registraba desde octubre de 2012. La producción no convencional representó el 37 % del total y creció un 64 % interanual, según datos de la Secretaría de Energía.

El vínculo entre energía y ciencia se fortaleció con la firma de un acuerdo de investigación y desarrollo entre Pan American Energy y el CONICET, consolidando un puente entre la producción de hidrocarburos y la innovación tecnológica.

2022 El año estuvo marcado por hitos energéticos, negociaciones internacionales y un cambiante escenario geopolítico. El Gobierno concedió la reducción de regalías a los concesionarios del área offshore CAN-100, mientras que YPF Luz puso en marcha Cañadón León, su tercer parque eólico, consolidando su presencia en el sector renovable. Genneia, por su parte, alcanzó una participación del 18 % en la generación total de energías renovables del país durante 2021.

En paralelo, el tablero internacional se sacudió con el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, un hecho que reconfiguró el mercado global de la energía. En el frente financiero, luego de intensas negociaciones, el Gobierno argentino logró cerrar con el Fondo Monetario Internacional un acuerdo para refinanciar los compromisos asumidos en el fallido programa Stand By de 2018, cuyos vencimientos se concentraban principalmente en 2022 y 2023.

La actividad hidrocarburífera sumó avances estratégicos. Pampa Energía incrementó un 60 % su producción de gas y adquirió, por 171 millones de dólares, el Parque Eólico Arauco II. En el sur, se prorrogó hasta 2041 la concesión offshore en la Cuenca Austral, y se activó el proyecto Fénix, con una inversión estimada en 700 millones de dólares.
Las inversiones también se expandieron hacia nuevas fronteras energéticas: capitales chinos se comprometieron a desarrollar proyectos de producción de litio, y comenzaron las obras del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), infraestructura clave para incrementar el transporte de gas desde Vaca Muerta.

En el ámbito del gas natural licuado (GNL), YPF y Petronas acordaron avanzar hacia la producción a escala en Argentina, proyectando convertir al país en un exportador relevante de este combustible. Además, YPF obtuvo la mejor calificación crediticia de su historia por parte de la agencia Fitch, fortaleciendo su posición en los mercados de capitales.

2023 El año estuvo marcado por una serie de hitos que consolidaron la expansión de la matriz energética argentina. En el marco del Plan Gas.Ar, se adjudicaron las ofertas correspondientes a las rondas 4 y 5, que extienden el esquema de abastecimiento y precios garantizados hasta 2028. En paralelo, Tecpetrol incorporó a su cartera el área petrolera Puesto Parada, en Vaca Muerta, y YPF ratificó un ambicioso plan de inversiones por 5.000 millones de dólares.

La producción alcanzó cifras históricas: el petróleo registró un récord de 626,6 mil barriles diarios y el gas en Vaca Muerta llegó a 57,3 millones de metros cúbicos por día, consolidando el aporte de la producción no convencional al abastecimiento nacional. La generación renovable también sumó un capítulo destacado: Genneia produjo en 2022 el 20 % de la energía eólica y solar del país, mientras AES anunció una inversión de 90 millones de dólares en nuevos proyectos eólicos.

En el sector nuclear, Atucha II se preparaba para incrementar su aporte al sistema eléctrico. En el ámbito de la infraestructura de transporte, entró en servicio la línea de 500 kV Bahía Blanca–Mar del Plata, y se inauguró, el 9 de julio, el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), obra clave para ampliar la evacuación del gas de Vaca Muerta. Su puesta en operación generó un ahorro estimado de 421 millones de dólares por la menor importación de energía.
Nuevas fronteras exploratorias también entraron en escena, como el desarrollo del pozo no convencional Palermo Aike, que apunta a diversificar la base de recursos.
El año cerró con un cambio político trascendental: Javier Milei asumió la presidencia de la Nación para el período 2023–2027, en un contexto en el que la política energética se proyecta como uno de los ejes estratégicos de su gestión.

2024 El sector energético argentino transita un año de fuertes inversiones y reconfiguración estratégica. Vista anunció que destinará 900 millones de dólares a Vaca Muerta, mientras YPF y CGC avanzan en su proyecto exploratorio en Palermo Aike, y Pan American Energy junto a CGC obtuvieron nuevas concesiones offshore.

En el segmento del transporte de gas, Transportadora de Gas del Sur (TGS) confirmó un plan de inversión de 700 millones de dólares para ampliar la capacidad del sistema, y el consorcio Techint–Sacde finalizó un ducto de 100 kilómetros en el marco de la reversión del Gasoducto Norte. En paralelo, el proyecto Fénix se puso en marcha, incrementando la inyección de gas al sistema nacional.

YPF continuó reordenando su portafolio de activos con la firma de seis acuerdos para ceder quince áreas convencionales, mientras Buenos Aires invirtió 500 millones de dólares para ampliar la capacidad de exportación de crudo. La provincia también vio crecer su matriz renovable con la inauguración del Parque Eólico Pampa Energía VI.
En el ámbito del GNL, Pampa Energía se sumó al proyecto liderado por Pan American Energy y Golar, que busca posicionar a Argentina como un exportador relevante de gas natural licuado.

En el plano regulatorio, el Congreso aprobó la Ley Bases, una reforma estructural con alta incidencia en el sector energético, que se sumó a un contexto macroeconómico complejo marcado por un fuerte ajuste tarifario: en marzo, la combinación de tarifas y subsidios registró un incremento cercano al 160 %.

2025 La prórroga de la concesión del Complejo Hidroeléctrico Río Hondo aseguró la continuidad operativa de esta infraestructura clave para la generación renovable. En el frente internacional, YPF firmó un Memorándum de Entendimiento para la exportación de gas natural licuado (GNL) a la India, abriendo una nueva puerta comercial hacia el mercado asiático.

La retirada de Petronas del ambicioso proyecto de exportación de GNL en Bahía Blanca —una inversión estimada en 30.000 millones de dólares— fue, sin lugar a dudas, un duro golpe para el sector energético, las provincias involucradas y el gobierno de turno. Este paso no se debió exclusivamente a variables de mercado o inestabilidad macroeconómica, como se ha intentado justificar desde las fuentes oficiales; más bien, apuntan a una combinación de factores geopolíticos, decisiones políticas locales inconsistentes y un marco diplomático ambiguo que erosionaron la confianza de la empresa malaya.

El traslado arbitrario de la locación del proyecto desde Bahía Blanca a Punta Colorada, la falta de explicaciones claras por parte de las autoridades y un contexto geopolítico internacional convulso —que habría jugado en contra del país— terminaron por persuadir a Petronas de abandonar no solo el proyecto, sino también su participación en Vaca Muerta. Esta retirada confirma la percepción de que Argentina aún no ofrece las condiciones de previsibilidad y seguridad jurídica necesarias para atraer inversiones de alto calibre.
No obstante, las cuentas externas del sector mostraron un desempeño excepcional: la balanza energética de 2024 cerró con un superávit de 5.668 millones de dólares, mientras que en enero el saldo comercial energético fue de 678 millones de dólares. Estos resultados se apoyaron en una mayor capacidad exportadora y en el impulso de proyectos estratégicos, aunque el año también estuvo atravesado por la denominada “salida estratégica” de grandes energéticas, que comenzaron a replegar inversiones y activos en el país.
Entre los avances más destacados, Oldelval inauguró el Proyecto Duplicar, duplicando su capacidad de transporte de crudo desde Vaca Muerta hacia las refinerías y puertos de exportación. En un movimiento corporativo significativo, Vista adquirió los activos de la malaya Petronas, reforzando su posición en el mercado local. Pampa Energía y Tecpetrol ampliaron su presencia regional con exportaciones de gas a Brasil y Bolivia, mientras Southern Energy anunció la incorporación de un nuevo barco de licuefacción para expandir su oferta de GNL.

En el segmento eléctrico, Goldwind y TotalEnergies se preparaban para construir el parque eólico más austral del mundo, un proyecto emblemático para el desarrollo renovable patagónico. Además, TotalEnergies puso en marcha una nueva línea de alta tensión en Neuquén, y el Gobierno anunció licitaciones para más líneas de alta tensión junto con la ampliación de la capacidad gasífera, consolidando la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento del sector.