República Dominicana se encuentra en una etapa decisiva de su transición energética. Con la meta de alcanzar un 25% de participación de energías renovables no convencionales (ERNC) para 2025 y 30% en 2030, el país ya supera el 24% actual y se encamina a cumplir —e incluso superar— su compromiso antes del plazo previsto. 

“Con los proyectos que se terminarán de construir este año, podremos superar el objetivo del 25%”, confirmó el director de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de República Dominicana, Edward Veras, durante el mega evento Future Energy Summit (FES) Iberia. 

En total, se han integrado más de 1.500 MW desde 2020 en el sistema eléctrico dominicano, distribuidos en 24 proyectos de gran escala. Este crecimiento ha elevado el número de parques renovables operativos de 13 a 37 en todo el país. 

El crecimiento de las renovables responde a más que una política ambiental. Según Veras, existe un componente estructural clave: el aumento sostenido de la demanda energética. Este fenómeno ha obligado al país a trazar un plan energético nacional con dos líneas de acción: una enfocada en la expansión del gas natural y otra centrada en las energías limpias. 

“Los planes son agresivos en las capitales y en el financiamiento para duplicar la oferta energética y el producto bruto interno, para lograr la meta país”, explicó el director de la CNE frente a un auditorio de más de 400 ejecutivos, funcionarios y líderes del sector. 

Con una fuerte incorporación de fotovoltaica en los últimos años, República Dominicana enfrenta ahora límites estructurales en su red eléctrica, que condicionan la viabilidad de nuevos proyectos solares sin soluciones complementarias, entre ellos vertimientos solares en horario diurno, lo que obliga a redireccionar la estrategia tecnológica del país. 

Frente a este panorama, la energía eólica se perfila como el próximo foco de desarrollo. “Es el momento de trabajar en energía eólica en República Dominicana”, subrayó el funcionario durante la conversación destacada “Bases y condiciones de la licitación de energías renovables en Latinoamérica”.

“Que no desesperen los proyectos solares ya que resulta complicado expandir la red para mayor inserción FV, aunque hay zonas donde todavía se pueden desarrollar proyectos solares con almacenamiento”, aclaró 

Licitaciones y bancabilidad: señales al mercado

Con la expectativa de una nueva licitación de energía, el sector observa con atención las oportunidades que se abrirán tanto para desarrolladores como para empresas distribuidoras. Esto significa que cualquier proponente, con o sin PPA, puede avanzar en su concesión, y que las licitaciones no son excluyentes respecto a otras formas de financiamiento o comercialización.

En este contexto, la bancabilidad de los proyectos se ha consolidado como un factor central. El director de la CNE destacó que la escala promedio de los proyectos actuales —de 50 a 100 MW— resulta ideal para la estructura del sistema; de manera que hubo una inversión sostenida de “más de 1.200 millones de dólares”.

Sin embargo, en el caso de proyectos de mayor escala se deben prever esquemas financieros robustos. “Cualquier propuesta de inversión de gran tamaño, como por ejemplo proyectos de 150-200 MW, debe ir acompañada de un brazo o acuerdo financiero para que los riesgos se diluyan”, señala.

Con una combinación de objetivos ambiciosos, avances tangibles y nuevas exigencias regulatorias, la transición energética dominicana entra en una nueva fase de madurez. La prioridad ahora está en consolidar lo construido, habilitar espacio para nuevas tecnologías como la eólica y fortalecer la planificación para sostener el crecimiento del parque energético, en un entorno de demanda creciente y urgencias climáticas.

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