México se prepara para anunciar a fin de año su estrategia nacional de hidrógeno verde, una hoja de ruta clave para definir el rumbo de esta industria naciente. El documento está siendo elaborado por la Secretaría de Energía en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo y dos consultoras: el Grupo Mercados Energéticos y la firma Blue Energy Revolution.
Así lo confirma Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno, Movilidad Sostenible y Transición Energética, quien subrayó la urgencia de contar con un plan robusto que otorgue certidumbre jurídica y promueva nuevas inversiones.
Desde la asociación aseguraron que el sector privado espera que el plan contemple regulaciones específicas para la producción, almacenamiento, transporte, seguridad, mantenimiento y uso del hidrógeno. Hoy, la normativa relacionada está dispersa en leyes de energía, medio ambiente, minería y bioenergía, sin un marco unificado para esta tecnología. Además, el mercado demanda incentivos fiscales concretos, estándares técnicos homologados y políticas públicas que faciliten el acceso al financiamiento.
«Faltan reglas claras, incentivos fiscales y un entorno regulatorio favorable. La industria necesita saber a qué atenerse para planificar y acelerar los proyectos», señaló Hurtado en diálogo con Energía Estratégica.
El costo también es un desafío estructural, el precio por kilogramo oscila entre 5 y 6 dólares, mientras que el del hidrógeno gris es de 2,5 dólares. Esta diferencia se debe principalmente a los altos costos de los electrolizadores, la tecnología aún en proceso de escalamiento y el precio de la electricidad renovable. La expectativa es que esta brecha se reduzca hacia 2030, cuando el hidrógeno verde podría alcanzar un costo de entre 1,5 y 3,5 dólares por kilogramo, impulsado por mejoras tecnológicas y economías de escala.
“Creemos que el hidrógeno verde puede replicar la tendencia a la baja como sucedió con la fotovoltaica y el precio de los paneles. Tiene que haber una curva tecnológica que abarate los costos, una mayor producción y mayor consumo, y eso genera una caída de costos y masificación”, analizó.
A pesar de estos retos, el sector avanza con fuerza. Según el mapeo realizado por al asociación, actualmente existen en México 28 proyectos de hidrógeno limpio, 19 en diferentes etapas de desarrollo y 9 en planeación, que en conjunto representan una inversión superior a los 22.353 millones de dólares.

“Consideramos que en un horizonte de 5 años estos proyectos deberán ya estar con un despliegue total o parcial de hidrógeno”, aseguró el referente de la asociación.
Estas iniciativas prevén la producción de 196.707 toneladas anuales de hidrógeno verde, junto a 970.000 toneladas de amoniaco verde y 2,1 millones de toneladas de metanol verde y azul. Para abastecer estas operaciones se instalarán 4.174 megawatts de capacidad renovable, a través de plantas solares y eólicas en distintas regiones del país.
Los proyectos se ubican en estados estratégicos como Sonora, Sinaloa, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, Oaxaca, Guanajuato, Yucatán, Michoacán, Durango y San Luis Potosí, seleccionados por su potencial energético, su cercanía a centros industriales o puertos y su infraestructura existente. Una parte importante de estos desarrollos tiene como objetivo reemplazar el hidrógeno gris utilizado en procesos industriales, sobre todo en las refinerías del país.
«Estamos ante una oportunidad histórica. México tiene recursos naturales, una ubicación privilegiada y acceso a mercados internacionales. Podemos convertirnos en un hub de hidrógeno para exportación», afirmó Hurtado.
Empresas como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad ya participan activamente en esta transición. Pemex planea sustituir el hidrógeno gris utilizado en sus plantas por hidrógeno verde y prevé comercializar el energético en un mercado local que podría alcanzar los 4.000 millones de dólares en la próxima década. La CFE, por su parte, evalúa adaptar sus turbinas de ciclo combinado para operar con mezclas de gas natural e hidrógeno, un esquema conocido como blending, lo que permitiría reducir de manera considerable las emisiones de CO₂ de la generación eléctrica.
La demanda potencial de hidrógeno verde se concentra en sectores industriales clave. Según la «Estrategia Industrial de Hidrógeno Limpio de México 2024», la refinación de petróleo lidera el consumo con 148.350 toneladas anuales estimadas, seguida por la minería con 107.325 toneladas y la integración del hidrógeno en la red de gas natural con 55.877 toneladas. La producción de amoniaco, utilizada en fertilizantes, podría demandar 35.040 toneladas anuales, mientras que el transporte público y de carga pesada suma otras 15.265 toneladas. La industria metalúrgica y la fabricación de metanol completan el cuadro de consumo, con 23.932 y 6.400 toneladas anuales, respectivamente.
«Los sectores estratégicos ya están identificados. El próximo paso es desarrollar la infraestructura y generar las condiciones de mercado para que el hidrógeno sea competitivo», remarcó Hurtado.
Además del impacto industrial, el desarrollo de esta cadena de valor puede tener efectos significativos en la economía mexicana. Según cálculos de la Asociación Mexicana de Hidrógeno,, los proyectos en marcha podrían generar 67.701 empleos hacia 2030, de los cuales 13.581 serán directos y 54.120 indirectos. La actividad del sector aportaría 2,5 billones de dólares al PIB nacional, equivalentes al 0,14% del PIB de 2023, y contribuiría con 1,9 billones de dólares en impuestos al Estado.
La estrategia industrial del sector privado
Mientras el Gobierno trabaja en su hoja de ruta, la Asociación Mexicana de Hidrógeno presentó su propia Estrategia Industrial de Hidrógeno Limpio, elaborada junto a ERM y con el apoyo de la Embajada de Dinamarca. El documento propone un plan de acción integral para desarrollar el mercado mexicano, con recomendaciones sobre infraestructura, cadena de valor, capacitación técnica, incentivos fiscales y políticas ambientales.
En ese marco, la Asociación se reunió a fines del año pasado con autoridades gubernamentales, incluyendo al Subsecretario de Transición Energética, Jorge Islas, para presentar esta estrategia y compartir el mapeo de los proyectos en marcha. El objetivo es colaborar de forma público-privada para que México avance hacia un modelo energético más limpio, competitivo y sostenible.
«México tiene todo para ser un líder regional en hidrógeno verde, pero necesitamos coordinación institucional y una visión estratégica de largo plazo», concluyó Hurtado.
La entrada México lanzará su estrategia nacional de hidrógeno verde a finales de año ¿Qué espera el sector? se publicó primero en Energía Estratégica.




