Con una participación preliminar de 23 empresas que retiraron las bases, la licitación PEG-5 en Guatemala despertó expectativas dentro del mercado eléctrico. En una entrevista exclusiva con Energía Estratégica, desde ENERGUATE aseguraron que este nivel de interés evidenciaba la magnitud de la oportunidad para el desarrollo de nueva capacidad de generación, aunque aclararon que la diversidad tecnológica aún no podía conocerse, ya que esta información estará disponible recién el 12 de febrero de 2026, cuando se presenten las ofertas técnicas.

“A la presente fecha, 23 empresas han retirado las bases de licitación”, confirmaron desde ENERGUATE. Sin embargo, advirtieron que “en esta etapa no se requiere información sobre la tecnología o diversidad de las ofertas”, por lo que todavía no era posible proyectar el mix tecnológico de los proyectos.

En cuanto a los precios, la distribuidora aclaró que estos estarían determinados por múltiples factores, entre ellos el tipo de tecnología, la escala de los proyectos y la eficiencia con la que se desarrollen. “La disponibilidad de precios del mercado será en función de las tecnologías ofertadas, tamaño de las centrales de generación y eficiencias en el desarrollo de los proyectos”, explicaron. El mecanismo de subasta inversa, previsto para la evaluación económica en 2026, será clave para transparentar el comportamiento del mercado y definir las condiciones comerciales.

Además, desde la empresa recordaron que los proyectos que resulten adjudicados deberán iniciar suministro en 2030, por lo que los costos estarán sujetos a las condiciones tecnológicas que se consoliden hacia ese año. “Las condiciones de los precios de los equipos o avances tecnológicos previstos por los oferentes se revelarán hasta en la fecha de la evaluación económica de las ofertas”, subrayaron.

Desde ENERGUATE también señalaron que las oportunidades para tecnologías renovables no surgían únicamente de la adenda, sino de las propias características de consumo del mercado eléctrico. En esa línea, resaltaron que la estructura de la demanda, reflejada en las bases de la licitación, abriría espacio para múltiples soluciones tecnológicas. “Las bases de licitación ofrecen una curva de consumo con oportunidades para todas las tecnologías y sus características correspondientes”, indicaron.

Sobre la viabilidad financiera de los proyectos, ENERGUATE resaltó que Guatemala contaba con un marco legal sólido, respaldado por la Ley General de Electricidad y sus reglamentos, que permitió una apertura sostenida a la inversión privada en el sector. “El sector de energía ofrece una buena certeza jurídica mediante la Ley General de Electricidad y sus reglamentos que ha permitido la apertura a inversiones privadas”, aseguraron.

Esa apertura fue clave para la transformación del parque generador guatemalteco, que hoy cuenta con un 74% de participación renovable. “No solo se ha elevado el parque de generación con inversiones nuevas, sino que hemos avanzado hasta un 74% de energía renovable”, destacaron desde la compañía.

En términos de bancabilidad, subrayaron que el país contaba con mecanismos que aseguraban el cumplimiento de los contratos. “Como ha quedado demostrado en los más de 25 años de apertura del mercado, se ofrecen las garantías de pago suficientes para que estas inversiones se materialicen”, afirmaron.

El proceso del PEG-5, junto con la licitación PET-3, continúa avanzando con la publicación de adendas que ajustan plazos clave. En el caso del PEG-5, la presentación de ofertas técnicas se realizará en febrero de 2026, y la evaluación económica ocurrirá a mediados de ese año. La expectativa de ENERGUATE es que este proceso consolide la participación renovable en la matriz, fortalezca la competitividad y brinde un entorno atractivo para nuevos inversores.

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