Panamá se encuentra en una encrucijada energética. Tras años de crecimiento sostenido en solar y eólica, el sistema alcanzó su capacidad máxima de integración sin respaldo firme. Según advirtió David Vilar Ferrenbach, especialista senior en energía del Banco Mundial, este límite técnico impone la necesidad de incorporar tecnologías complementarias.

“Panamá en los últimos años ha expandido su parque de renovables hasta un punto que ya el sistema está a veces con límites de más expansión, si hablamos de solar y eólica”, manifestó el ejecutivo. La falta de tecnologías firmes o almacenamiento, señaló, hace inviable seguir sumando capacidad renovable intermitente en el corto plazo.

La reciente incorporación de la central térmica Gatún podría marcar un punto de inflexión. “Entiendo que con la entrada de Gatún, la térmica se va a poder desarrollar más renovables en el país”, afirmó Vilar Ferrenbach, quien observó que esta nueva fuente de firmeza habilitará condiciones para una segunda ola renovable, siempre que venga acompañada de planificación y regulación adecuada.

El almacenamiento, sin embargo, no logró aún posicionarse como alternativa concreta. A pesar de su potencial, no existe una regulación que defina su rol, tamaño ni viabilidad económica. “No se entiende muy bien aún el papel del almacenamiento en el sistema panameño”, sostuvo el especialista. Hoy, la firmeza la siguen aportando las plantas térmicas.

“Hasta que no haya una regulación adecuada, no hay oportunidad para baterías aquí en el país”, advirtió. Incluso iniciativas como la implementación obligatoria de un 50 % de potencia firme por parte de cada proyecto renovable, como ocurre en República Dominicana, podrían ser un primer paso: “Esto creo que sería lo más mínimo que debería pedirse”, sugirió.

Expectativas del sector y condiciones del mercado

La falta de un marco normativo claro también afectó las expectativas sobre las licitaciones futuras. Ante el nombramiento del nuevo secretario de Energía, el sector se mantiene expectante, pero sin señales firmes. “Tal y como se planteó la subasta anterior, creo que no va a pasar”, indicó Vilar Ferrenbach, quien previó que el operador del sistema realizará nuevos análisis antes de lanzar esquemas actualizados. “Algo va a hacerse, pero no creo que sea lo mismo que se proponía hace un año”, agregó.

Otro factor que limitó el avance fue el tamaño de los proyectos. En Panamá, predominan iniciativas pequeñas y múltiples, lo que reduce la eficiencia y eleva los costos. “Las renovables en Panamá son demasiado caras”, subrayó. Para bajar precios, el ejecutivo propuso una planificación más clara con proyectos de gran escala. “Una forma de bajar costes es con proyectos más grandes, que es un poquito lo que adolece el sector aquí”, señaló.

En paralelo, la entrada de Gatún impactará directamente en el precio spot. Se espera una reducción que podría modificar la rentabilidad de los proyectos renovables sin contratos PPA. “Las expectativas son que el spot baje con la entrada de Gatún”, remarcó el especialista. Y advirtió: “Creo que han vivido un momento dulce, pero que ahora habrá que ajustarse”.

En cuanto a tecnologías con mayor proyección, el especialista señaló que con la incorporación de nueva térmica, solar y eólica deberían tener condiciones para expandirse. “Con las nuevas térmicas que están entrando, hay potencial de crecimiento de las renovables”, aseguró.

Pero no todo se limita al parque local. Vilar Ferrenbach mencionó posibles proyectos estructurantes que podrían transformar el futuro energético panameño. La interconexión con Colombia es una de ellas: “Puede haber un game changer si la interconexión con Colombia avanza”, indicó. Además, analizó los efectos sobre el sistema de transmisión regional, el SIEPAC, en un contexto de creciente oferta de gas.

El Banco Mundial también observó un posible reposicionamiento de Panamá como exportador regional, especialmente durante años secos. “Es una cosa que estamos viendo como cambios fuertes en el corto o medio plazo”, puntualizó.

De cara a los próximos años, el especialista proyectó poco movimiento inmediato en términos de nuevos proyectos impulsados por licitaciones. Sin embargo, consideró que a partir de 2028–2029 podría comenzar a desarrollarse el almacenamiento en el país. “Yo creo que para 2028 o 2029 es cuando las baterías podrían desarrollarse en el país”, concluyó.

La entrada Panamá alcanzó su límite técnico en renovables variables y exige respaldo firme para crecer se publicó primero en Energía Estratégica.