En el municipio de Patuca, departamento de Olancho, el Gobierno de Honduras puso en marcha una planta solar fotovoltaica de 50 megavatios con capacidad de almacenamiento de energía de 50 MWh. El proyecto, ubicado en la zona de Terrero Blanco, se erige como una de las instalaciones energéticas más importantes de la historia reciente del país, tanto por su capacidad técnica como por su modelo de gestión estatal.

Construida con 74.720 paneles solares monocristalinos y una subestación elevadora de 60 MVA, esta planta marca un hito para el país centroamericano. La obra fue ejecutada bajo un esquema EPC por la empresa REMESA y contó con financiamiento del Banco Central de Honduras, otorgado en diciembre de 2024. Se estima que la inversión total asciende a más de 1.100 millones de lempiras.

Durante el acto de inauguración, encabezado por la presidenta Xiomara Castro, el ministro de Energía, Erick Tejada Carbajal, subrayó el carácter estratégico de esta nueva infraestructura. “Con esto, la ENEE incursiona a operar, mantener y poseer una planta solar fotovoltaica con almacenamiento de energía de esta envergadura”, manifestó el funcionario, celebrando la capacidad de ejecución técnica de la estatal.

La planta de Patuca no solo proveerá energía limpia para más de 116.500 hogares, según estimaciones oficiales, sino que también introduce en el sistema eléctrico nacional una nueva variable: la integración de almacenamiento energético a gran escala. Esto permite inyectar energía en momentos de alta demanda o baja radiación solar, suavizando la curva de generación fotovoltaica y mejorando la estabilidad operativa del sistema.

En palabras de Tejada Carbajal, el proyecto representa un “hito importantísimo” que beneficiará especialmente a la población de los departamentos de Olancho y El Paraíso. “Refundamos y avanzamos, juntos”, expresó el ministro, destacando el compromiso político con una transición energética que priorice el control público de los recursos estratégicos.

Desde el punto de vista tecnológico, la instalación incorpora paneles provistos por ZNShine Solar, bajo un diseño de doble vidrio con tecnología 12BB PERC monofacial, elegidos por su durabilidad y eficiencia en climas tropicales. Estos módulos son capaces de resistir condiciones ambientales extremas, lo que extiende la vida útil del parque solar y mejora su rendimiento operativo.

Un aspecto clave del proyecto es su coordinación con la central hidroeléctrica Patuca III, lo que permite un uso más eficiente y balanceado de la infraestructura energética de la región. La planta solar, al contar con su propio sistema de almacenamiento, contribuye a la regulación de la red y complementa la generación hidráulica, mitigando los riesgos asociados a la estacionalidad hídrica.

Este avance no ocurre en un vacío. Desde hace más de una década, Honduras viene explorando diversas fuentes de energía renovable, incluyendo hidroeléctrica, solar y biomasa. Sin embargo, esta es la primera vez que una planta solar de gran escala se construye y se gestiona directamente desde el Estado, a través de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), sin recurrir a concesiones privadas. La decisión de asumir el control completo del proyecto responde a una visión estratégica que busca recuperar soberanía sobre el sector eléctrico.

La presidenta Xiomara Castro, durante el evento oficial, celebró el paso dado como parte de un proceso de refundación del país. Según declaraciones de la mandataria, la energía debe ser considerada un derecho y no un negocio, y por tanto debe estar en manos del pueblo hondureño, representado en este caso por la empresa estatal. Esta declaración cobra especial relevancia en un contexto regional donde las inversiones en energía suelen estar dominadas por actores privados y modelos concesionados.

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