En el marco del Future Energy Summit (FES) Southern Cone, el abogado Brendan Oviedo, socio del área de Energía y Cambio Climático del estudio Hernández & Cía y expresidente de la Asociación Peruana de Energías Renovables, trazó un diagnóstico preciso sobre los obstáculos que enfrenta Perú para impulsar su transición energética.

“En Perú, si no tienes un PPA, no financias un proyecto”, manifestó Oviedo al explicar las dificultades que aún impiden la bancabilidad de iniciativas eólicas y solares en el país.

Actualmente, el mercado peruano carece de una demanda madura, lo que limita la firma de contratos de compraventa de energía que resultan imprescindibles para obtener financiamiento. “La pregunta es, ¿a quién le compras ese PPA? ¿Quién te vende ese PPA? Eso está difícil”, sostuvo el abogado, quien señaló que, aunque se ha separado la potencia de la energía, aún no hay compradores firmes ni hábitos de contratación a largo plazo.

A este escenario se suma el comportamiento del sistema financiero, fuertemente condicionado por experiencias en mercados vecinos. “Compartimos a los mismos banqueros que Chile, y como consecuencia de eso tienen mucha sensibilidad respecto a problemas del sistema, problemas de contratación”, subrayó. Esta percepción se ve reforzada por la ausencia de contratos seguros, las dudas sobre el curtailment y la falta de experiencia local en contratos de mediano o largo plazo.

A nivel de costos, el ejecutivo detalló que actualmente el costo marginal está en 25 dólares por MWh, mientras que los promedios mensuales rondan los 30 dólares MWh. No obstante, en eventos de sequía, esos valores pueden escalar a 70 u 80 dólares por MWh, ya que el sistema debe recurrir a generación térmica adicional. Esto, señala, evidencia una oportunidad creciente para las renovables y el almacenamiento, particularmente ante las limitaciones estructurales del sector de gas natural. “Estamos concentrados en un solo ducto y no hay propuestas eficientes de nuevos”, advirtió Oviedo.

Frente a este contexto, la Ley 32249 representa un paso importante para modernizar el sistema eléctrico peruano. El marco normativo, aprobado en enero del corriente año, impulsa nuevas figuras y mercados que buscan dotar al sector de mayor flexibilidad, previsibilidad y competitividad.

Sin embargo, Oviedo remarca que la ley aún necesita reglamentarse para producir efectos concretos. “Recién se ha hecho una publicación de un primer reglamento de licitación de distribuidoras”, explicó, y advirtió que aún no se han presentado borradores del reglamento de servicios complementarios, que debiera entrar en vigencia en 2026.

La creación del mercado de servicios complementarios es uno de los hitos claves de la nueva legislación. Este mercado incorpora una figura innovadora: el prestador de estos servicios, que permitirá incorporar tecnologías de almacenamiento stand-alone, algo fundamental para brindar confiabilidad al sistema y bancabilidad a los proyectos. La nueva norma también busca que los generadores renovables ya no estén exceptuados de prestar servicios de regulación primaria y frecuencia, cerrando brechas operativas importantes.

Desde el punto de vista técnico, Perú cuenta con una capacidad instalada de 15 GW y una demanda máxima de 8 GW, lo que ofrece un margen considerable para el crecimiento renovable. Hoy, la generación está compuesta por un 50% hidroeléctrica, un 38% térmica (principalmente a gas natural), y solo 12% renovable no convencional, cifra que baja a 10% si se considera la variabilidad anual.

“Pero el potencial es inmenso. Tenemos más de 20 mil megavatios en proyectos exclusivamente eólicos y solares en estudios eléctricos”, aseguró el especialista, quien consideró que “los próximos años van a ser renovables”. La clave estará en transformar ese portafolio de proyectos en inversiones concretas, algo que dependerá directamente del diseño de mecanismos de contratación eficientes.

Lecciones desde Chile: cómo Perú busca evitar errores y acelerar su transición

A pesar de los desafíos, el especialista se mostró ptimista respecto a los aprendizajes que pueden tomarse del caso chileno. “Gracias a su experiencia, vamos a poder implementar con, esperemos, mucha eficiencia”, afirmó. Reconoció, sin embargo, que Perú está unos 10 años regulatorios detrás de Chile, especialmente en lo que refiere a renovables y sistemas de almacenamiento.

Un elemento distintivo del sistema peruano, en comparación con Chile, es la solidez de su red de transmisión. Desde 2006, se desarrolló un esquema de licitaciones para líneas garantizadas bajo una figura conocida como TRONCAL complementaria. Estas líneas se adjudican con contratos a 30 años, con esquemas de remuneración de CAPEX y OPEX financiados vía tarifa eléctrica.

“Tenemos un sistema bastante robusto”, destacó, señalando también que la geografía menos angosta que la chilena permite una configuración más ramificada, lo que reduce cuellos de botella.

De cara al futuro, Oviedo enfatizó que es urgente contar con una política energética clara y un plan de desarrollo consistente, que alinee las decisiones públicas y privadas.

“Ya van años que se van elaborando las políticas, pero es indispensable tener una visión clara de la regulación que se va a implementar”, analizó.

Finalmente, dejó un comentario que refleja tanto el entusiasmo como la incertidumbre política que atraviesa el país: “Solo le pido a Dios que tengamos un solo presidente en los próximos cinco años… y que si termina, no termine preso”, ironizó, en alusión a la inestabilidad institucional que también condiciona el clima de inversiones en el sector energético peruano.

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