—José Luis, ¿qué cambió este año con respecto al anterior para Axial?
—Bueno, realmente no hubo un cambio súper trascendental, precisamente porque lo que hemos seguido haciendo es crecer. Llevamos cuatro años con tasas de crecimiento de doble dígito alto y la verdad es que estamos muy contentos. Nuestro posicionamiento va mejorando año tras año, y la imagen de la compañía se consolida en todos los mercados donde estamos. Cada vez ocupamos una posición más privilegiada.
— ¿Cómo se explica ese crecimiento sostenido en un contexto adverso de precios en el mercado?
—Mira, siento no poder darte una píldora mágica de “receta perfecta” que cualquiera pueda replicar. Pero te pongo un ejemplo que le doy a mi hijo, que tiene 10 años y juega al tenis: la victoria es una consecuencia, no una causa. Es el resultado de mucho esfuerzo, motivación, constancia. Así trabajamos en Axial desde que la fundé. Mantenemos una filosofía firme, respeto al producto, al mercado y al cliente.
Y ese trabajo, año tras año, genera que un día –sin darte cuenta exactamente cuándo– rompes el techo de cristal. A partir de ahí, el crecimiento se vuelve recurrente. Eso sí: no vemos el crecimiento como un fin en sí mismo. Somos muy prudentes, porque también hay muchos ejemplos de crecimiento desmesurado que termina en fracaso estrepitoso.
—Preguntando en términos futbolísticos… ¿Cuáles consideras que fueron tus “goles”?
—Uno siempre tiene momentos clave que marcan el devenir de la compañía. Uno fue mantenernos fieles a nuestro producto original. Cuando el tracker apareció en el mercado, muchos dejaron de lado la estructura fija, como si fuera de tercera división. Nosotros no. Mantenemos una división que diseña y fabrica estructura fija.
— ¿Ganaron mercado con esa decisión?
Eso nos dio mucha fuerza en mercados como Reino Unido, Irlanda y Francia. Luego, por supuesto, llegó el momento, hace muchos años, de desarrollar nuestro propio tracker. Y dije: “Cuando Axial haga un tracker, será uno de los mejores del mercado”. Y así fue.
—¿A qué te refieres con esa filosofía de estructura fija aplicada al tracker?
—Cuando diseñamos nuestros primeros trackers, llevamos ese concepto de rigidez estructural al producto. En 2015 creamos un sistema de bloqueo: el blocking system. Lo presentamos en 2017 en Intersolar, Múnich. En ese momento, era incomprendido. Costaba mucho que un cliente pagara ese diferencial.
Pero los technical advisors empezaron a exigir rigidez. Y todos nuestros competidores comenzaron a bloquear sus trackers. Eso nos dio una ventaja de años. Hoy, lo que somos se construyó con fidelidad a nuestra identidad, seguridad en los productos y orientación total al cliente. Esos son los tres pilares que forjaron el Axial actual.
—¿Y ahora qué ves hacia adelante?
—Estamos viendo un regreso fuerte de la estructura fija gracias a la hibridación de proyectos, con incorporación de baterías. Esto permite gestionar mejor la energía, aunque aumenta los costos. Muchos desarrolladores ya están reincorporando estructura fija. Por eso fue acertado nunca dejarla de lado.
A futuro, veo el mercado muy enfocado en eficiencia, producción y sofisticación técnica. Ya no sirve lo rudimentario. La presión sobre los costes exige equipos confiables, seguros y eficientes. Y ahí los fabricantes tenemos que estar a la altura.
—¿Qué lugar ocupa la inteligencia artificial en esa eficiencia que buscas?
—Un lugar enorme. Estamos implementando IA sobre todo en lo que no se ve: procesos internos, gestión de proyectos, producción. También en el hardware de seguimiento, agregando valor al rendimiento. No es solo software, es integración real con los sistemas.
—¿Esa innovación en IA es una ventaja real o se va a nivelar con la competencia tarde o temprano?
—Buena pregunta. Innovar en este sector no garantiza que mantengas una posición única. Te puede pasar que un competidor saque algo y digas: “¡Pero si es igual al mío!”. Lo he vivido. Por ejemplo, con el 1V bifila. Nuestro diseño ya incluía dos coronas y la junta homocinética o cardan. Hoy, todos lo hacen igual. Tenes dos opciones: frustrarte o sentirte satisfecho de haber marcado el camino, yo elijo la segunda.
—Entonces, ¿conviene innovar? ¿o copiar bien y rápido?
—Creo que conviene innovar. Porque incluso cuando copias, vas a tener que pasar por un proceso de prueba y error. Y si no lo manejas bien, puedes poner al cliente en una situación complicada. Ahora, copiar algo menor, sin riesgo, lo hacemos todos. Pero tener un equipo de ingeniería inquieto y creativo, eso sí que agrega valor real.
—De todos los productos que lanzaron, ¿cuál fue el que más orgullo te dio?
—Sin dudas, nuestro Tracker 2V TT con transmisión de bloqueo multi-corona. Es una estrella mundial. Es confiable, reconocido, y siempre nos posiciona con ventaja en las competencias por proyectos.
—Hablando de proyectos, ¿nos podrías compartir algunos números del año que se va? Megavatios, proyectos…
—Prefiero no dar cifras exactas porque estamos cerrando el ejercicio, y no quiero decir algo que luego no coincida. Pero sí te puedo decir que, en los últimos cuatro años, cada año fue el mejor de nuestra historia. Y 2025 va a volver a serlo.
—¿Cómo lo lograron en un contexto difícil, siendo un fabricante español, con toda la presión del mercado chino, etc.?
—Usando una analogía futbolera: cuando el Madrid le gana 4-0 al Barcelona, no es solo porque el Madrid jugó perfecto, también porque el Barcelona falló. Nuestro éxito es una mezcla de muchas cosas bien hechas: producto sólido, prestigio, respuesta al cliente… pero también, quizás, algunos errores de los competidores.
—¿Qué analizas en el actual escenario incierto a la hora de pensar en nuevos productos?
—Vemos hacia dónde va la energía: el rol del hidrógeno, el almacenamiento, la escala de los proyectos… Todo eso impacta. El proceso completo de diseño puede durar desde un año hasta más, depende de muchos factores. Validaciones, pruebas, tunel de viento, terceros independientes… no es rápido. Pero preferimos tardar y evitar errores graves.
—¿Y el tamaño de los proyectos? ¿Les cambió en algo?
—Sí, muchísimo. Un proyecto de 5 MW requiere la misma gestión que uno de 100. Y cuando tenes volumen alto, los recursos no son infinitos. Hay momentos en los que tienes que decir que no a ciertos proyectos pequeños porque no dan los tiempos ni el equipo. No es desprecio, es realismo operativo.
– Antes de cerrar, quisiera consultarte acerca de tu rol como CEO…
—Cuando fundé la empresa, nunca había dirigido una. Soy licenciado en Derecho. Mis primeros años fueron en la abogacía. Pero siempre me enfoqué en las personas. Lo más importante en una empresa es comprometer al equipo con tu visión, tu locura.
– ¿Qué aprendiste en este tiempo?
Con el crecimiento, aprendí a delegar. A veces me cuesta identificar a los nuevos, somos 200 solo en la oficina de Valencia donde yo estoy. Por eso tienes que tener un equipo sólido. Mi rol ahora es mas estratégico. Vivo cinco años adelante. Y trato de acertar más veces de las que me equivoco.
—Por último, tengo entendido que has jugado al básquet… ¿Qué hay en común entre el José Luis jugador de baloncesto al de hoy CEO de Axial?
—Era el base que el entrenador quería en pista cuando el partido se complicaba. No era el más rápido, ni el mejor tirador, pero entendía los tiempos, sabía a quién dársela.
– El jugador que juega ante la presión…
Me gustaban esos partidos donde no pasas de media cancha y aún así dominas el ritmo.
– ¿Hasta qué edad has jugado?
Jugué hasta los 18. El equipo de mi pueblo estaba en ACB. Me retiré antes de que me retiren, como dicen. Después fui presidente del club unos años. Hoy juego al tenis. Soy un loco del tenis también.
—¿Cómo se llama el club?
—Es el Llíria
La entrada “El deporte me enseñó a dirigir la compañía”. José Luis Fayos de AXIAL: sus “secretos” como CEO y el tracker que inspira al mercado se publicó primero en Energía Estratégica.




