A partir de enero de 2026, miles de usuarios de Chile podrán optar por contratos eléctricos más competitivos, saliendo del segmento regulado y accediendo al mercado libre de energía.
Esto será posible gracias a la reducción del umbral de potencia conectada de 500 kW a 300 kW, una medida promovida por la industria durante más de dos años y que se concretó a inicios de 2025.
“Se abrirá el mercado a entre 3000 y 3500 pequeñas y medianas empresas, aunque la transición no será inmediata. La progresión será similar a cuando se redujo el límite a 500 kV, cuando en el primer año fue un 10-15% del total y, después, el segundo año 20-25% y así los tres siguientes años”, aseguró Eduardo Andrade, secretario ejecutivo de la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN).
La mayoría de esos contratos iniciales fueron a cuatro años y resultaron exitosos: “Prácticamente ninguno volvió al segmento regulado, son casos contados con los dedos de la mano”, subrayó el ejecutivo en diálogo con Energía Estratégica.
Y para este nuevo grupo de usuarios que estén entre 300 y 500 kV se espera mantener contratos de cuatro años como estándar, permitiendo cumplir con los requisitos mínimos de permanencia pero también otorgando flexibilidad. Pero con el tiempo, se proyecta una tendencia hacia acuerdos de mayor plazo, a fin de alcanzar valores más interesantes y competitivos.
“¿Qué precios se pueden esperar? Los precios serán cercanos a 60-70 dólares por MWh (tal como se observa en otras partes del Cono Sur), aunque dependerá del volumen de energía, plazos del contrato, ubicación, horarios del consumo y más variables”, explicó Andrade.
El nuevo panorama regulatorio coincide con un contexto de sobreoferta eléctrica en el país, derivada de un crecimiento de la demanda más débil que el histórico. Mientras antes el consumo crecía uno o dos puntos por encima del PIB, hoy lo hace al mismo nivel o incluso por debajo.
“Contamos con el triple de oferta de la demanda máxima”, advirtió el especialista, lo cual se potencia con la incorporación de tecnologías de almacenamiento que permiten desplazar consumo desde horarios valle hacia las horas punta.
Esto genera oportunidades para los comercializadores, ya que bajo su mirada, los comercializadores poseen una ventaja y podrán captar el menor precio y traspasarlo a los clientes finales.
Y si bien la implementación del nuevo umbral de 300 kV comenzará a vislumbrarse a partir del próximo año, desde ACEN no descansan y ya proyectan avanzar hacia un nuevo objetivo: habilitar el acceso al mercado libre a consumidores desde los 100 kW de potencia conectada, con el foco puesto en que los clientes puedan elegir puedan elegir a sus proveedores.
Distribución en el foco de la próxima reforma
De cara al cambio de Gobierno en 2026 (José Antonio Kast fue electo presidente vía balotaje), el sector eléctrico espera que se retome una agenda pendiente: la reforma del sistema de distribución.
Desde ACEN destacan que existen tres aspectos clave que deben ser revisados para evitar distorsiones y garantizar sostenibilidad del sistema.
El primero tiene que ver con la gestión tarifaria en un contexto de generación distribuida: “Si no se modifica el modelo actual, los que tienen más recursos instalarán paneles y baterías en sus casas y quienes paguen más por las redes sean los que tienen menos recursos, lo cual terminaría elevando el coste para los sectores más vulnerables”.
El segundo eje apunta a la calidad de servicio, aspecto que, según el directivo, requiere una revisión profunda del esquema regulatorio para asegurar estándares adecuados. Y por tanto, una reforma integral del sistema tarifario aparece como condición indispensable para adaptarse a la nueva realidad del mercado eléctrico chileno.
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