El sector renovable en el Cono Sur enfrenta una nueva etapa de madurez. Con proyectos cada vez más grandes, diversos y técnicamente exigentes, ya no alcanza con mover equipos: hoy se impone una logística pensada como arquitectura operativa del proyecto. Así lo entiende Robinson Group, que a través de Mercomar, despliega un enfoque que anticipa esta transformación.
“Los proyectos que vienen exigirán más planificación logística, ingeniería y ejecución en simultáneo”, señaló Nicolás Marty, regional sales executive de Mercomar, en diálogo con Energía Estratégica.
Esta afirmación no es una expresión aspiracional: es el resultado directo de lo que los desarrolladores y EPCistas ya enfrentan en campo. Con la mirada puesta en el horizonte 2026, desde la compañía proyectan un escenario donde la demanda logística seguirá creciendo, pero también aumentará la presión sobre el cumplimiento operativo. Cada MW instalado necesitará ser acompañado por una cadena logística sólida, flexible y profesionalizada.
En ese marco, Mercomar estructura sus operaciones para apoyar desde el inicio el diseño de la cadena logística. “La logística óptima se construye temprano”, enfatizó Marty. Esto implica integrarse desde la ingeniería del proyecto y coordinar hitos con las áreas de compras, obra y proveedores estratégicos.
La empresa ofrece servicios como freight forwarding internacional, Project Cargo, chartering marítimo y aéreo, ingeniería de ruta, permisos y escoltas, izajes especializados, planificación de acopios y gestión aduanera integral, con un foco específico en cargas sobredimensionadas, pesadas o críticas en plazos. Pero más allá de los servicios, la diferencia está en el enfoque de combinar ingeniería y ejecución, con planificación por hitos, contingencias reales y control documental.
Esta visión se vuelve vital en un contexto donde los atrasos no solo encarecen, sino que comprometen directamente la secuencia de montaje, el uso de grúas y las penalidades contractuales. Por eso, la firma trabaja con un modelo de entregas “site-ready”, sincronizadas con el ritmo real de la obra, y basadas en validaciones técnicas previas: pesos reales, embalajes, secuencias de descarga y nodos logísticos alternativos.
Con experiencia regional en movimientos de componentes críticos, Mercomar ha gestionado transformadores de hasta 230 toneladas y embarques sensibles a cronogramas. En este tipo de operaciones, lo determinante no es solo el transporte, sino la ingeniería de ruta, la coordinación de permisos y la ejecución segura de las maniobras con izajes adecuados. A esto se suma el diseño de rutas alternativas y seguimiento en tiempo real, especialmente en contextos de alta volatilidad.
Los cuellos de botella regionales refuerzan esta necesidad de anticipación. En Argentina y países vecinos, la infraestructura vial para cargas especiales, los tiempos de frontera, la congestión portuaria y la disponibilidad de patios aptos se convierten en variables inestables.
“Las mejoras urgentes pasan por corredores habilitados, accesos logísticos preparados para sobredimensionados, y una estandarización de procesos en nodos críticos”, precisó el regional sales executive de Mercomar.
Por eso, más que mitigar riesgos, el objetivo es diseñar rutas operativas resilientes desde el día uno. Entre los principales riesgos a evitar, identifica variabilidad de itinerarios internacionales, permisos viales impredecibles, congestión, recursos críticos como grúas o escoltas y demoras documentales. La respuesta es una: planificación realista y buffers diseñados hito por hito, no genéricos.
“La logística no puede pensarse como un servicio accesorio: tiene que estar integrada al diseño del proyecto” señaló el entrevistado.
Tecnología y visibilidad: el nuevo estándar operativo
Anticiparse no es solo un tema de experiencia: es un tema de información y consolidar la operación con un fuerte respaldo tecnológico que permita visibilidad integral y trazabilidad total.
Entre las herramientas clave se encuentra el Track & Trace por hitos, con reportes periódicos, evidencias y seguimiento sobre desviaciones. A esto se suma un repositorio documental único por proyecto, con control de versiones y trazabilidad de documentación técnica, aduanera y operativa. Los KPIs operativos permiten monitorear cumplimiento OTIF, causas de demoras, tiempos por etapa y performance de la última milla.
Además, el uso de históricos permite anticipar desvíos del ETA y tomar decisiones tempranas sobre permisos, rutas o ventanas logísticas, evitando que una demora se traduzca en una paralización de obra. “Esto reduce fricciones entre supply chain y obra, y baja el riesgo de costos ocultos por esperas, retrabajos y reprogramaciones”, destacó Marty.
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