¿Qué pasará con el sector? Las prioridades pasan por dar continuidad a los procesos iniciados, garantizar seguridad jurídica y restablecer la confianza entre los actores del ecosistema eléctrico, siendo uno de los frentes más urgentes es la licitación por 1500 MW de nueva capacidad de generación y almacenamiento bajo el modelo Build, Operate and Transfer (BOT).
Impulsada por el gobierno saliente, la convocatoria incluye principalmente tecnologías renovables y había quedado en suspenso durante el proceso electoral; por lo que la continuidad del proceso dependerá de que el nuevo Ejecutivo avance con la designación de autoridades técnicas en Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) y Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), dos organismos clave para destrabar inversiones.
En paralelo, el país enfrenta desafíos estructurales como la necesidad de modernizar redes, definir esquemas de contratación estables y garantizar marcos regulatorios predecibles.
Durante la campaña, Asfura se mostró a favor de una mayor apertura del mercado eléctrico, con propuestas centradas en la estabilidad regulatoria, autonomía institucional y expansión de la generación con renovables. Aunque no hubo definiciones específicas, el tono general de sus planteos fue interpretado por el sector como favorable al ingreso de inversión privada y alianzas público-privadas.
Cabe recordar que el referente del Partido Nacional de Honduras (PNH) contó con el apoyo de Donald Trump, quien pidió a los hondureños que votaran por el exalcalde de Tegucigalpa y a quien describió como “el único verdadero amigo de la libertad”. Por tanto, Asfura sigue la línea liberal y si se mantiene ese enfoque, el nuevo gobierno apuntaría a activar un proceso de transición energética con mayor participación empresarial, lo que implicaría cambios en las condiciones de mercado y destrabar proyectos pendientes.
Honduras aún depende en gran medida de la generación térmica, pero cuenta con un potencial significativo en fuentes limpias como la solar y la eólica. Proyectos como el parque eólico Cerro de Hula, de más de 100 MW, muestran que existe capacidad técnica instalada y experiencia operativa, aunque todavía limitada frente a las necesidades futuras.
¿Por qué? El país avanzó a un ritmo más lento en el diseño de marcos normativos modernos y en la atracción de financiamiento internacional en comparación con otros países como Costa Rica, El Salvador o Guatemala. Sumado a que aún mantiene esquemas más tradicionales de contratación que requieren actualización si se toma en cuenta que vecinos de la región ya integran mercados regionales e implementan sistemas de subastas
Esto significa que para que la nueva administración logre posicionar a Honduras como un actor competitivo en el mapa energético regional, será clave acelerar definiciones. Solo así podrán materializarse los proyectos en carpeta y concretarse la transición energética.
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