El conservador Nasry Asfura fue declarado como presidente electo de Honduras tras un prolongado conteo de votos que mantuvo al país centroamericano sumido en semanas de incertidumbre. La proclamación estuvo marcada por la controversia, debido a la revisión de más de 19 mil actas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), las posiciones divergentes de los tres miembros de dicha entidad y la falta de consenso para oficializar al ganador de las elecciones realizadas el 30 de noviembre.

Esto pone fin a un periodo de parálisis institucional, redefine el contexto político y genera expectativas renovadas para el desarrollo de proyectos eléctricos, especialmente en el campo de las energías limpias.

¿Qué pasará con el sector? Las prioridades pasan por dar continuidad a los procesos iniciados, garantizar seguridad jurídica y restablecer la confianza entre los actores del ecosistema eléctrico, siendo uno de los frentes más urgentes es la licitación por 1500 MW de nueva capacidad de generación y almacenamiento bajo el modelo Build, Operate and Transfer (BOT).

Impulsada por el gobierno saliente, la convocatoria incluye principalmente tecnologías renovables y había quedado en suspenso durante el proceso electoral; por lo que la continuidad del proceso dependerá de que el nuevo Ejecutivo avance con la designación de autoridades técnicas en Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) y Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), dos organismos clave para destrabar inversiones.

En paralelo, el país enfrenta desafíos estructurales como la necesidad de modernizar redes, definir esquemas de contratación estables y garantizar marcos regulatorios predecibles.

Durante la campaña, Asfura se mostró a favor de una mayor apertura del mercado eléctrico, con propuestas centradas en la estabilidad regulatoria, autonomía institucional y expansión de la generación con renovables. Aunque no hubo definiciones específicas, el tono general de sus planteos fue interpretado por el sector como favorable al ingreso de inversión privada y alianzas público-privadas.

Cabe recordar que el referente del Partido Nacional de Honduras (PNH) contó con el apoyo de Donald Trump, quien pidió a los hondureños que votaran por el exalcalde de Tegucigalpa y a quien describió como “el único verdadero amigo de la libertad”. Por tanto, Asfura sigue la línea liberal y si se mantiene ese enfoque, el nuevo gobierno apuntaría a activar un proceso de transición energética con mayor participación empresarial, lo que implicaría cambios en las condiciones de mercado y destrabar proyectos pendientes.

Honduras aún depende en gran medida de la generación térmica, pero cuenta con un potencial significativo en fuentes limpias como la solar y la eólica. Proyectos como el parque eólico Cerro de Hula, de más de 100 MW, muestran que existe capacidad técnica instalada y experiencia operativa, aunque todavía limitada frente a las necesidades futuras.

¿Por qué? El país avanzó a un ritmo más lento en el diseño de marcos normativos modernos y en la atracción de financiamiento internacional en comparación con otros países como Costa Rica, El Salvador o Guatemala. Sumado a que aún mantiene esquemas más tradicionales de contratación que requieren actualización si se toma en cuenta que vecinos de la región ya integran mercados regionales e implementan sistemas de subastas

Esto significa que para que la nueva administración logre posicionar a Honduras como un actor competitivo en el mapa energético regional, será clave acelerar definiciones. Solo así podrán materializarse los proyectos en carpeta y concretarse la transición energética.

La entrada Asfura gana las elecciones en Honduras: ¿Qué se espera para el sector energético? se publicó primero en Energía Estratégica.