El mapa de inversiones en la cuenca neuquina revela un proceso de consolidación donde la eficiencia operativa se convierte en el único camino para sostener los niveles récord de producción.
Con el shale oil como protagonista absoluto, la industria se prepara para un año de sintonía fina.

El nuevo paradigma: Eficiencia o estancamiento
El desarrollo de Vaca Muerta ha ingresado en una fase donde el volumen de producción ya no es la única métrica de éxito. Con una producción nacional que alcanzó los 859.500 barriles diarios, impulsada por un crecimiento interanual del 28% en el shale neuquino, el sector enfrenta ahora el reto de la competitividad global. La meta técnica es clara: cerrar la brecha de costos del 35% que aún separa a la cuenca local de los estándares de Permian en Estados Unidos.
Este objetivo se vuelve crítico ante un horizonte de precios del crudo que podrían estabilizarse en torno a los u$s 65, obligando a las operadoras a optimizar sus estructuras de costos para garantizar la rentabilidad de los proyectos de exportación a gran escala.
Los protagonistas del despliegue de capital
El mapa inversor muestra un tablero concentrado en actores con capacidad de escala:
Liderazgo de YPF: La compañía de bandera se consolida como el eje del sector con una proyección de inversión que escalará de los u$s 4.500 millones en 2025 a los u$s 6.000 millones en 2026. Su estrategia de desprenderse de áreas convencionales (Plan Andes) para volcar recursos al shale ya muestra resultados en bloques como Loma Campana y La Amarga Chica.
El salto de Vista: La operadora se ha posicionado como el actor más dinámico tras la adquisición de participaciones clave, convirtiendo a La Amarga Chica en el yacimiento de mayor producción del país. Su enfoque en activos de alta calidad como Bajada del Palo Oeste marca el ritmo de la inversión independiente.
La aceleración de las majors: PAE mantiene su estrategia de diversificación, combinando el convencional en Cerro Dragón con una aceleración en áreas shale (Lindero Atravesado, Aguada Pichana Oeste). Por su parte, Pluspetrol y Shell redoblan apuestas con planes orientados a la exportación de largo plazo.
Infraestructura y mercado de gas
Mientras el petróleo fluye hacia los sistemas de Oldelval y Otasa, el segmento del gas enfrenta una dinámica más compleja. La producción, que promedia los 81 millones de m3 diarios en Neuquén, se encuentra supeditada a la finalización de las obras de transporte. La repotenciación del sistema Perito Moreno y la reversión del Gasoducto Norte son las piezas fundamentales para que el excedente local llegue a mercados regionales como Brasil y Chile.
El impacto en la cadena de valor
A pesar de los récords, la transición hacia un modelo de mayor escala ha generado tensiones en el segmento PyME. La incertidumbre política y los cambios en las condiciones macroeconómicas durante el último año provocaron una contracción en las empresas de servicios menores.
De cara a 2026, la integración tecnológica y la transparencia en los procesos de compras productivas serán determinantes para que la cadena de valor local pueda acompañar el ritmo de las grandes operadoras, en un mercado que demanda, por sobre todo, una reducción drástica de los costos operativos.
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