El proceso de preparación de la Subasta de Obligaciones de Energía Firme (OEF) —prevista por la Resolución CREG 101-092 de 2025 para realizarse a finales de mayo de 2026— genera inquietud entre los actores privados del sistema eléctrico colombiano.

Marco Vera, gerente de Vera Energy SAS, planteó que, ante la incertidumbre política y los cambios regulatorios en curso, sería más prudente postergar la convocatoria hasta julio de 2026, cuando haya mayor claridad institucional y se garantice un marco estable para la inversión.

Según Vera, el actual contexto no ofrece condiciones para ejecutar las inversiones que el sistema necesita, especialmente para cubrir el déficit de energía firme estimado para el período 2029–2030. Las proyecciones de XM advierten que la oferta disponible no alcanza a satisfacer la demanda futura, lo que hace urgente sumar nuevos proyectos.

“Es necesario dar señales claras al mercado para que los proyectos entren con confianza”, subrayó el ejecutivo.

Pero, en paralelo, el sector enfrenta una combinación de obstáculos que, en palabras del ejecutivo, desincentivan cualquier iniciativa privada. Entre ellos destaca el discurso adverso del Gobierno frente a la participación empresarial, la intención de modificar las leyes 142 y 143 que sustentan el modelo actual, y la amenaza de eliminar el Cargo por Confiabilidad (CxC), piedra angular del mecanismo de respaldo.

También se suman los ajustes propuestos en la formación de precios de cierre de subasta y de activación por escasez, el aumento de transferencias exigidas a proyectos renovables –incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026– y los retrasos en la ejecución de redes y asignación de puntos de conexión.

A esto se suman los antecedentes fallidos de las subastas de contratos a largo plazo de 2019 y 2021, con múltiples iniciativas estancadas por trabas en la consulta previa y el licenciamiento ambiental.

En ese marco, Vera recomendó que la CREG preserve el diseño de la subasta y realice solo ajustes que favorezcan una participación amplia y diversa. El objetivo, según indicó, debe ser facilitar una expansión de energía firme basada en la complementariedad eficiente entre fuentes renovables.

El ejecutivo reconoció que, hasta ahora, no hay confirmación oficial sobre los proyectos que buscarán participar en la convocatoria. El plazo para manifestar interés vence el 30 de enero de 2026, por lo que aún no se conoce el universo definitivo de postulantes.

Sin embargo, anticipó que los de origen renovable no convencional (FNCER) son los que más posibilidades tendrían de avanzar, en la medida en que las condiciones regulatorias lo permitan.

Una de las claves, remarcó, es que se reconozca la complementariedad entre tecnologías como solar, eólica y biomasa en el reparto de las OEF, y que eso se traduzca en un ingreso acorde. Hoy, explicó, estos proyectos cargan con el costo del CERE (prima del CxC), lo que distorsiona su competitividad en el esquema. A su vez, señaló que se debe cumplir efectivamente con la priorización de capacidad de transporte para aquellos proyectos que ya cuentan con aprobación ambiental, tal como establece la resolución CREG 101-094.

El análisis de Vera no se limita a lo regulatorio. También identificó una oportunidad estratégica para Colombia en el plano internacional, especialmente en su vínculo energético con Estados Unidos. En su visión, cualquier diálogo que refuerce la cooperación bilateral representa un camino favorable para impulsar nuevas inversiones, innovación y alianzas en materia energética.

Enumeró varias líneas de trabajo en las que podría avanzarse con apoyo técnico y financiero del país norteamericano: proyectos de fracking ambientalmente responsables para recuperar la autosuficiencia en gas natural, el desarrollo de tecnologías nucleares avanzadas –como los Pequeños Reactores Modulares (SMR) avalados por el OIEA–, la implementación de hidrógeno verde y blanco como vector energético, y la instalación de data centers alimentados con FNCER y sistemas BESS, con vistas a una futura complementariedad con energía nuclear.

Además, resaltó la necesidad de agilizar la interconexión eléctrica con Centroamérica a través de Panamá, como primer paso hacia una integración energética regional que incluya también a México y Estados Unidos. Para Vera, ese proyecto no solo diversificaría mercados, sino que consolidaría a Colombia como hub energético estratégico en el hemisferio.

Frente al panorama general, el gerente de Vera Energy instó a adoptar decisiones rápidas pero bien fundamentadas. Para él, Colombia debe asegurar la expansión eléctrica con reglas estables y visión de largo plazo.

“Tenemos el potencial y los recursos, pero si no hay condiciones, las inversiones no llegan”, concluyó.

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