El mercado de capacidad en España se encuentra en la antesala de su implementación tras haberse aprobado el marco nacional ya aprobado y un análisis técnico que advierte sobre riesgos de suministro a partir de 2028.

El único paso pendiente es la autorización definitiva por parte de la Comisión Europea, cuya decisión marcará el inicio de las subastas. 

En este contexto, el sector energético permanece expectante, con diversas proyecciones sobre el calendario, y una coincidencia general en torno a la necesidad urgente de contar con este instrumento. Si bien n no existe una fecha oficial para la primera subasta de capacidad, algunas fuentes del sector consideran que podría celebrarse en el primer semestre de 2026, si se concreta en las próximas semanas la aprobación desde Bruselas.

Otras estiman que su lanzamiento se demorará hasta 2027, dadas las tareas pendientes de orden operativo una vez que se obtenga el visto bueno europeo. Por lo que el calendario sigue abierto y sujeto a decisiones regulatorias en curso.

Chema Zabala, Managing Director en Alantra Energy Transition, comentó que el avance normativo está prácticamente completo.

“Estuvimos con la Administración en noviembre. Nos dijeron que a nivel nacional todo estaba cerrado. El documento pasó por el Consejo de Estado y se remitió a Bruselas”, afirmó en diálogo con Energía Estratégica.

Desde su perspectiva, la primera subasta aún podría celebrarse durante el primer semestre del presente año, aunque aclaró que, aunque tras las vacaciones navideñas no hubo novedades, el proceso debería ser bastante inmediato porque está todo preparado

«El proceso debería ser bastante inmediato porque está todo preparado. Pero a medida que pasan las semanas, hace falta ser más cautos”, apuntó.

Por su parte, Álvaro Sanz, Head Global de Desarrollo en Enerside, adopta otra versión al respecto:“Esperaría que las primeras subastas sean entre el segundo semestre de 2026 y primero de 2027, dependiendo de cuando se tenga el visto bueno desde Bruselas”.

A su juicio, incluso después de la aprobación europea, aún haría falta publicar la orden definitiva, activar a Red Eléctrica y organizar la convocatoria, lo cual requiere tiempos operativos difíciles de comprimir.

Mientras que para Alicia Carrasco, CEO de olivoENERGY y directora ejecutiva de ENTRA, la celebración de la primera subasta este año es factible si la Comisión Europea da luz verde en breve, ya que el proceso regulatorio avanzó de forma sustancial a nivel nacional y el mecanismo se encuentra técnicamente preparado.

«Ya no estamos resolviendo cuestiones estructurales, sino afinando los últimos detalles antes de la puesta en marcha», manifestó.

El detonante del mercado de capacidad es técnico: el análisis de cobertura de Red Eléctrica identificó riesgos de seguridad de suministro a partir de 2028, lo que justificó avanzar con este instrumento. Carrasco remarcó que se han cumplido todos los pasos del reglamento eléctrico y que el proceso avanza con normalidad: “El proceso lleva los ritmos que hubiese tenido también sin apagón”.

Aunque el apagón de abril de 2025 encendió las alarmas, la solicitud del mecanismo es previa. Sin embargo, el evento sí reactivó el debate público. “La necesidad estaba antes, pero no era tan visible. La gente no se había quedado sin luz en casa. El apagón materializó la urgencia”, contextualizó Sanz. 

“Un mercado de capacidad que paga por estar disponible hace más atractiva la inversión en flexibilizar la demanda y en almacenamiento”, subrayó Carrasco en diálogo con este portal de noticias. 

A la vez, Zabala destacó que el mecanismo de capacidad no es suficiente por sí solo para sostener un desarrollo masivo, sino que también se necesitan esquemas de remuneración específicos para la flexibilidad.

Y cabe recordar que la reforma del mercado eléctrico europeo prevé pagos por capacidad exclusivamente para flexibilidad no fósil. Esta medida podría complementar al mercado español si en 2027, tras el análisis previsto, se concluye que el sistema aún necesita mayor flexibilidad.

La hoja de ruta prevé subastas T-5 como eje principal (con cinco años de anticipación) y subastas transitorias para necesidades inmediatas. Para Sanz, tiene más sentido comenzar por estas últimas: “Deberíamos empezar por las subastas transitorias, que son las que podrían dar solución a corto plazo, hasta que entre al sistema la capacidad del mecanismo principal”, estimó.

“No tiene sentido lanzar subastas transitorias sin tener visibilidad de los recursos que vas a tener con la subasta principal”, complementó Zabala aludiendo a la importancia de una convocatoria en simultáneo.

Entre los posibles condicionantes que veamos en la aprobación destaca la actual obligación de que comercializadoras y agregadores independientes identifiquen previamente a los consumidores participantes. Carrasco considera este requisito problemático: «Nadie puede saber hoy quién será su cliente en 2028. Mantener esta exigencia haría prácticamente inviable la participación de la demanda”. 

La especialista propuso adoptar modelos ya validados por la Unión Europea, como el de Francia o Polonia, donde los agentes presentan una capacidad estimada y sólo deben identificar a los consumidores dos meses antes del servicio. 

Más allá del calendario, todos los entrevistados coinciden en la importancia de contar con un diseño robusto y definitivo. “Es más importante tener un mercado de capacidad sólido que lanzar algo de manera prematura”, planteó Sanz. Para él, el mecanismo debe dar certeza a los inversores y asegurar que no requiera revisiones posteriores.

Zabala concluyó con una visión similar: “Es una señal muy importante para el sector, más allá de su impacto económico directo. Aunque sea por sentimiento de mercado, es necesario”.

La entrada España aguarda luz verde europea: ¿para cuándo se puede esperar la primera subasta del mercado por capacidad? se publicó primero en Energía Estratégica.