Atucha I estará en parada prolongada hasta 2027 por el proyecto de extensión de vida. Atucha II tendrá una parada de mantenimiento en marzo.

La gerencia encargada de ejecutar la extensión de vida de Atucha I, una de las tres centrales nucleares que tiene el país, notificó este mes que los cambios en la política de compras están retrasando la ejecución de la obra, que debería estar lista en marzo de 2027. Las modificaciones habían sido promovidas por dos gerentes que respondían al presidente de Nucleoeléctrica, Demian Reidel, y que el miércoles pasado fueron desplazados por una denuncia por presuntos sobreprecios.

Los cambios en la política de compras los impulsó la gerencia de Coordinación Administrativa, comandada por Hernán Pantuso, y la gerencia general, a cargo de Marcelo Famá, quienes ingresaron en la empresa con el recambio de directorio de abril que marcó el desembarco de Reidel como presidente de Nucleoeléctrica.

Pantuso y Famá buscó centralizar las compras para las centrales nucleares a través de la gerencia de Abastecimiento y Contrataciones, de forma tal de realizar agrupamientos de compras de insumos, buscando una mayor eficiencia y mejores precios en las licitaciones.

Sin embargo, los resultados inmediatos de quitarle a las centrales nucleares la gestión de sus compras no fueron positivos. Concretamente, la cantidad de comprobantes (obligaciones) sin pagar por insumos y servicios contratados a proveedores nacionales se disparó a partir de junio pasado, evidenciando crecientes demoras tanto en los pagos como en la recepción de los bienes y servicios, según pudo saber EconoJournal.

En octubre de 2024 no se registraron comprobantes sin pagar, mientras que un año más tarde, en octubre de 2025, se contabilizaron 205 comprobantes sin pagar. El pico máximo de 2025 se registró en julio con 420 comprobantes sin pagar.

Distinto es el caso de las obligaciones con proveedores extranjeros, que mostraron una evolución favorable, con apenas 39 contratos pendientes de pago contabilizados en octubre pasado.

En la empresa se reconoce que muchos componentes y servicios que se deben importar para la extensión de vida recién se pudieron destrabar con la flexibilización de los controles de cambio en los últimos dos años. “La gestión de compras externas era difícil con el gobierno anterior y el torniquete”, explicó una fuente.

Atucha I: la advertencia sobre la política de compras

La central nuclear Atucha I cumplió su primer ciclo de vida de 50 años en 2024. Nucleoeléctrica trabaja para extender la operación por 20 años más.

La evolución en los comprobantes sin pagar vista por este medio explica la preocupación que comenzó a correr dentro de las gerencias de Operaciones y de Proyectos y que finalmente devino en una interna feroz con la línea política de la empresa.

Fuentes dentro de la compañía comentaron a EconoJournal la existencia de una nota que la gerencia del proyecto de extensión de vida de Atucha I remitió en enero de este año a las gerencias de Proyectos y de Operaciones.

La notificación señala que cambios puntuales en los procesos de compra introducidos en 2025 impactaron de forma negativa en la ejecución del proyecto, al forzar al personal técnico avocado al mismo a dedicar más tiempo en nuevas gestiones relacionadas con las compras.

Según una de las fuentes, en uno de los pasajes de la nota se hace saber que los cambios en los procesos de compras “incidieron en los plazos, la coordinación y comunicación inter-áreas y la eficiencia general de la gestión, recargando a los equipos técnicos, limitados en recursos de personal, quienes deben dedicar más tiempo en estas gestiones”.

Por otro lado, en la empresa también se comentan posibles dificultades para cumplir con la parada programada de Atucha II, que comienza el día 14 de marzo y debería durar 63 días.

“Hay contratos de servicios de mantenimiento a empresas extranjeras y componentes específicos nucleares que revisten demoras, dado que la gestión de compra en el último tiempo priorizaba las cosas triviales, como limpieza, parquizado y transporte”, relató una fuente.

La revisión corporativa que agudizó la tensión

Durante varios meses las diferencias entre la línea política y la línea profesional en torno a la política de compras no pasaron de ser discusiones internas. Sin embargo, la interna detonó en diciembre con la revisión independiente que se realiza todos los años en Nucleoeléctrica.

El subgerente de producción en Atucha I y II, Martín Reina, y el jefe del Departamento de Asistencia de Producción, Gabriel Blejer, asistieron a pedido del Área de Supervisión Independiente de la empresa en la realización de la revisión corporativa del 2025.

La revisión corporativa es un procedimiento anual en el que personal del Área de Supervisión Independiente evalúa los procesos y actividades de planta, corporativos y de soporte, y el comportamiento del personal, de forma tal de identificar problemáticas y corregirlas. Se trata de un procedimiento que está en línea con las mejores prácticas promovidas por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO).

El procedimiento consiste de entrevistas a personal de la empresa para consultar sobre temas de interés previamente definidos entre la Gerencia Planeamiento Estratégico y dicha área. El contenido de las entrevistas luego queda plasmado en un informe final.

La política de compras formaba parte de los temas relevados en las entrevistas. Reina y Blejer colaboraron con el área de Revisión Independiente en la confección y realización de las mismas.

De acuerdo con las fuentes consultadas, un reporte preliminar con respuestas de empleados de la empresa habría molestado a Pantuso, quien a comienzos de diciembre ordenó los despidos de Reina y Blejer y la apertura de un sumario contra los dos.

Sin embargo, la reacción negativa dentro de la compañía los llevó a frenar los despidos. El gerente de Sitio de Atucha I y II, Diego Garde, puso su renuncia a disposición, en abierto rechazo a la decisión tomada por Pantuso y validada por Famá. De todas formas, el sumario contra Blejer y Reina continúa abierto. Por otro lado, el informe final de la revisión independiente anual quedó en un limbo.

El episodio tensionó como nunca antes la convivencia interna en la empresa. “Nunca pasó algo así. Esto quiebra la cultura organizacional de la empresa, que se funda en la transparencia y confianza, explicó una fuente.

La remoción de los gerentes en Nucleoelećtrica

El directorio de Nucleoeléctrica, de izquierda a derecha: Axel Larreteguy, Marcelo Famá (director suplente), Demian Reidel (presidente), Germán Guido Lavalle (vicepresidente), Diego Chaher y Marco Campolonghi.

Finalmente, la interna y un presunto caso de sobreprecios terminó detonando la salida de Famá y Pantuso de sus cargos. El directorio de la empresa resolvió la semana pasada por tres votos contra dos removerlos de sus cargos debido a una denuncia interna promovida desde el Comité de Integridad de la compañía que los vincula en un presunto caso de direccionamiento a favor de una empresa en una licitación de limpieza.

El presidente de Nucleoeléctrica, Demian Reidel, votó en contra de la remoción de los gerentes, y Diego Chaher, integrante del directorio, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y hombre de confianza del asesor presidencial Santiago Caputo, lo hizo a favor. Además de su remoción se les abrió un sumario para investigar la denuncia interna.

La propuesta de tratar en reunión de directorio la remoción o continuidad de los gerentes fue realizada por el vicepresidente de la empresa, Germán Guido Lavalle, quien continúa en el directorio en representación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). “(Guido Lavalle) el 9 de enero mandó un mail solicitando reunión para el 14, como Reidel estaba de vacaciones se fijó para el 21”, contó una fuente.

Famá y Pantuso ingresaron en la empresa cuando Reidel asumió la presidencia en abril de 2025. El primero es un doctor en física con pasos previos por INVAP, Grupo Techint, Arsat y la CNEA, mientras que el segundo es un licenciado en periodismo que tuvo un paso por la política bonaerense durante la gobernación de Daniel Scioli.

En la reunión de directorio también se resolvió designar como gerente general interino a Fernando Monserrat, un histórico de la empresa que ya ofició en ese cargo.

Atucha I: un liderazgo político experimentado para un proyecto complejo

Instalación de una grúa en el proyecto ASECG II en el complejo Atucha.

El retorno de Monserrat a la gerencia general fue bien recibido dentro de la empresa. Las prioridades máximas para la línea profesional son la culminación de la extensión de vida de Atucha I y la construcción del Almacenamiento en Seco de Combustibles Gastados de Atucha II (ASECG II), dos proyectos que implican una inversión global de US$ 700 millones.

El primer proyecto, formalmente denominado como Parada Prolongada de Reacondicionamiento de Atucha I, busca extender la vida operativa de la central nuclear por al menos 20 años calendarios más, mientras que el almacenamiento en seco es clave para la continuidad operativa de Atucha II.

Atucha I salió de servicio en septiembre de 2024 y está programado que vuelva a operación en marzo de 2027, mientras que el ASECQ II debe entrar en funcionamiento durante 2027 para que Atucha II pueda seguir generando.

En la empresa confían en cumplir con los plazos establecidos en forma razonable, aunque también se reconoce que la extensión de Atucha I es un proyecto con desafíos técnicos únicos que complican el cumplimiento del plazo original.

Los diseños de Atucha I y II son únicos en el mundo. No existen otros reactores comerciales con la configuración de recipiente de presión, uranio natural y agua pesada, por lo que no hay antecedentes para un proyecto de este tipo.

Nucleoeléctrica tiene experiencia probaba con la extensión de vida de Embalse ejecutada durante la presidencia de Mauricio Macri y la culminación y puesta en marcha de Atucha II en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

La empresa lleva casi dos décadas planificando la extensión de vida de Atucha I. Para la ejecución del proyecto se conformó una gerencia específica que está ejecutando un plan con cinco líneas de trabajo que implican ejecutar 41 subproyectos indispensables, además de un total de 251 subproyectos no obligatorios para hacer más eficiente a la central.

Las fuentes consultadas no dudan sobre la capacidad técnica de concretar el proyecto en un plazo razonable, pero subrayan cierto desgaste por salida de personal de la empresa y pérdidas salariales. Un desgaste que se magnificó en el último año tras la designación del tercer directorio en la empresa en lo que va de la presidencia Milei.

Estamos acostumbrados a los cambios de directorio y presidentes, pero el desgaste existe”, sintetizó una fuente.

, Nicolás Deza