La fuerte escalada del precio internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente empezó a impactar en el mercado de combustibles de la Argentina. Con el barril por encima de los US$ 90, algunas petroleras comenzaron a restringir ventas de gasoil en el canal mayorista y a reforzar controles en estaciones de servicio para evitar distorsiones entre segmentos del mercado.

Fuentes privadas indicaron a EconoJournal que este viernes algunas refinadoras decidieron no despachar gasoil a clientes que no posean contratos activos de suministro, mientras que en otros casos comenzaron a aplicar mecanismos de cuotificación incluso para clientes con acuerdos vigentes.

Las medidas apuntan a evitar un fenómeno conocido en la industria como ‘cruce de canal‘, que suele aparecer cuando el precio internacional del petróleo sube con rapidez pero los valores en surtidor no acompañan ese movimiento en la misma velocidad.

Detrás de esas decisiones aparece un dato central: el fuerte salto del crudo en los mercados internacionales. El Brent —la principal referencia global— cerró este viernes por encima de los US$ 93 por barril, tras registrar una suba cercana al 25% en la semana.

Márgenes de refinación bajo presión

Con un barril por encima de los US$ 90, fuentes del sector indicaron que el negocio empieza a mostrar márgenes negativos.

“Con un crudo arriba de los 90 dólares, la contribución marginal del petróleo al negocio de refinación es negativa por primera vez en años”, explicó una fuente del sector.

En otras palabras, a esos niveles de precios ya no resulta conveniente refinar crudo porque el valor de los combustibles vendidos no alcanza a cubrir los costos marginales del proceso de destilación. Si además se incorporan los costos fijos de operación de las refinerías, el resultado económico del negocio se deteriora aún más.

Restricciones en el canal mayorista

En ese contexto, algunas petroleras comenzaron a adoptar medidas comerciales para evitar un deterioro mayor de los márgenes.

Fuentes privadas indicaron a EconoJournal que en el canal mayorista —integrado principalmente por grandes industrias, transportistas y productores agropecuarios— algunas empresas tomaron la decisión de no vender gasoil a clientes que no posean contratos activos de suministro con la refinadora.

En paralelo, otra fuente del negocio de refinación indicó que desde el viernes algunas refinadoras comenzaron a reforzar los controles en el canal minorista.

Petroleras buscan evitar el cruce de canal entre segmentos del mercado.

La instrucción a estaciones de servicio fue establecer mecanismos más estrictos en la venta de gasoil para evitar que clientes que deberían abastecerse en el canal mayorista terminen comprando combustible en el segmento minorista, presionando la demanda y generando tensiones en el sistema de abastecimiento.

Qué pasará con los precios

En este contexto, el mercado mira especialmente cuál será la reacción de YPF, el principal jugador del mercado de combustibles con una participación cercana al 55%. Más atrás vienen Shell (controlado por Raízen), Axion Energy y Puma (Trafigura). Fuentes allegadas a la petrolera bajo control estatal negaron que se hayan aplicado cupos o restricciones en la venta de combustibles y señalaron que la política comercial de despacho se mantiene sin cambios.

Sin embargo, en el sector reconocen que la discusión de fondo pasa por la evolución de los precios en surtidor. Lo más probable es que en las próximas horas —incluso durante el fin de semana— comiencen a registrarse ajustes parciales —sin saltos discretos— en los precios de los combustibles. Esos movimientos podrían aplicarse de manera diferenciada según la región y el tipo de estación de servicio.

Parte de esa estrategia de YPF se apoya en la puesta en marcha del Real Time Intelligence Center, una plataforma de análisis que le permite gestionar en tiempo real su política de precios en la red de más de 1.600 estaciones de servicio.

Durante esta semana el Brent promedió US$ 85 por barril. Ese nivel está cerca de US$ 15 por encima del precio que se validó en febrero para el abastecimiento de crudo a las refinerías, cuando el importe doméstico del crudo Medanito de Vaca Muerta se ubicó cerca de los US$ 67 por barril.

Para estimar el valor del crudo doméstico hay que descontar el 4% correspondiente a los derechos de exportación que cobra el Estado nacional. Esa alícuota bajó del 8% al 4% en marzo, luego de que el precio internacional del petróleo cayera por debajo de los US$ 65 durante febrero.

Incertidumbre

Habrá que ver qué sucede en los próximos días, ya que ese comportamiento terminará de definir el precio promedio del crudo durante la primera quincena del mes.

Por la guerra en Irán, el crudo superó los US$ 90 por primera vez en tres años.

Si el petróleo se mantiene en los próximos días en un rango de entre US$ 85 y US$ 90, el atraso de los precios en surtidor frente al valor teórico de paridad local de las naftas y el gasoil podría ubicarse en torno al 20 por ciento.

Si esa esa brecha se sostiene obligaría a las petroleras —tanto refinadoras como productoras integradas— a autorregularse para ir recomponiendo gradualmente esa diferencia en los próximos meses. En los últimos cinco años, la industria local de Oil&Gas —tanto refinadoras como productores no integrados— logró autogestionar el mercado de combustibles sin la intervención del Estado.

Ese equilibrio permitió que los productores no integrados —como Vista, Tecpetrol, Pluspetrol, Pampa, Chevron y Phoenix, entre otras— pudieran exportar crudo a precios de paridad de exportación alineados con la cotización del Brent, mientras que al mismo tiempo se garantizó el abastecimiento del mercado interno con un precio que dejara cierto margen bruto de refinación para las destilerías.

Ese mecanismo de coordinación implícita también funcionó como una forma de evitar tensiones mayores en el mercado y, sobre todo, desalentar una intervención directa del Estado nacional para regular el sector en momentos de fuerte volatilidad internacional.

, Nicolas Gandini