Panamá cuenta con 270 MW eólicos operativos, según datos de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) al cierre de octubre del 2022. Actualmente, eso representa un 6.88% de la capacidad total.
UEP I y UEP II (Unión Eólica Panamá), dos centrales generadoras a partir de la cinética del viento instaladas en Penonomé, permiten sostener aquel porcentaje con el respaldo de empresas como AES e Interenergy.
En el mismo distrito, las empresas Audax Renovables y Recursos Eólicos han avanzado en el Parque Eólico Toabré con una Fase I de 66 MW, posterior Fase II de 22MW y Fase III de 22 MW.
Aquello no sería todo. De acuerdo con los indicadores de gestión ambiental elaborados por la Dirección de Electricidad de la ASEP, más de 1000 MW estarían en camino con esta tecnología.
Una decena de empresas estaría interesada en llevarlos a cabo. Mientras algunas obtuvieron recientemente licencias provisionales para unos seis proyectos por 620.27 MW; otras ya lograron licencias definitivas para seis parques adicionales que suman 484.00 MW, algunos de los cuales ya cuentan con fases operativas o en prueba, otros que solicitaron prórrogas para su entrada en operación y una minoría con fecha de inicio entre mayo del 2023 y febrero del 2032.
La industria estaría a la espera de nuevas medidas de política pública que incentiven su ejecución. Entre ellas, licitaciones de potencia y energía donde las renovables puedan demostrar su competitividad.
Si bien Panamá estaría dando pasos en dirección a aquello, por lo pronto sólo se lanzó una convocatoria de corto plazo para centrales ya existentes (ver detalle).
En conversación con Energía Estratégica, Nanik Singh Castillero, director de Energy Experts Global y Potencia Verde, valoró como necesario retomar licitaciones de largo plazo para viabilizar nuevos proyectos sostenibles de gran escala.
“Las eólicas tienen un CAPEX muy importante por delante, independientemente que el retorno sea muy alto. Entonces, sin licitación no hay mucha posibilidad de incorporarlos”, consideró.
Desde la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (ETESA) además de la licitación de corto plazo, estaría evaluando una nueva convocatoria destinada a contratos de suministro entre 2026 a 2040, pero aún no se han comunicado requerimientos concretos para que interesados preparen sus ofertas.
Por lo pronto, el Plan de Expansión del Sistema Interconectado Nacional (PESIN), que en estos momentos está en evaluación, plantea que las eólicas aportarían 399,49 MW al 2030 en un escenario conservador.
Ahora bien, en un escenario de alta penetración de fuentes renovables el PESIN proyecta sumar 606,6 MW eólicos. Casi la mitad de lo que el sector privado ha expresado interés de movilizar.
Visto aquel escenario, Nanik Singh consideró que “algunos de los proyectos que obtuvieron licencia definitiva posiblemente tendrán que buscar algún mecanismo alterno a las licitaciones, como ser contratos entre empresas generadoras o contratos con grandes clientes, lo cual es un poco difícil pero no imposible”.
Y concluyó: “Panamá, a pesar de no tener factores de planta eólicos premium como Uruguay o Costa Rica, tiene otras ventajas de interconexión o acceso a tierras a costos razonables para firmar contratos con los propietarios. La eólica, en conjunto con la Solar, es una oportunidad para estabilizar la volatilidad térmica fósil del mercado eléctrico durante la estación Seca y crear empleos con recursos nacionales ”.




