Durante el año 2025, el sistema eléctrico dominicano vertió un total de 189.057 megavatios hora de energía renovable no convencional, principalmente solar. Esta cifra representó una pérdida económica estimada en 30,25 millones de dólares, o más de 1.935 millones de pesos dominicanos, según un análisis elaborado por AABI Group.
El documento explicó que se trató de energía limpia disponible, que no pudo ser aprovechada por limitaciones técnicas del sistema. Este fenómeno, conocido como curtailment, se consolidó como una de las principales barreras para el aprovechamiento pleno de las renovables en el país.
Uno de los eventos más críticos ocurrió el 25 de diciembre de 2025, cuando se identificó un vertimiento superior a los 1.000 megavatios solares durante el día. Situaciones similares se repitieron el 18 de enero de 2026, con generación solar excedente que no pudo ser inyectada por la operación paralela de centrales térmicas e hidroeléctricas.
AABI Group sostuvo que la infraestructura actual no permite absorber la creciente participación de renovables. “El sistema necesita herramientas de gestión de demanda, almacenamiento y despacho más dinámico si se quiere integrar más energías renovables sin desperdicio”, señaló en su análisis.
Almacenamiento como respuesta estructural
Frente a este panorama, la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) propuso implementar sistemas de almacenamiento en baterías tipo standalone BESS, que permitirían capturar la energía renovable no utilizada y liberarla en momentos de mayor demanda.
En el análisis se indicó que “los BESS son fundamentales para reducir el vertimiento y mejorar la eficiencia del sistema eléctrico dominicano”. Además, se planteó que su instalación debe comenzar por las zonas con mayor concentración de proyectos solares.
En términos regulatorios, se mencionó que se están dando pasos para habilitar esta tecnología, aunque su despliegue aún no se concretó. Mientras tanto, el fenómeno del vertimiento mostró un comportamiento creciente a lo largo del año. Octubre, noviembre y diciembre fueron los meses más críticos, con más de 20.000 MWh vertidos cada uno.
El documento advirtió que la tendencia se volvió estructural desde mediados de 2025, en paralelo al ingreso de nueva capacidad renovable sin expansión equivalente en infraestructura de respaldo.
Además del impacto técnico, las pérdidas representan un problema económico para los inversionistas. Según el informe, cada megavatio hora no inyectado implica energía no vendida, afectando ingresos y señales de mercado. También advirtió que “la ventana de oportunidad para corregir esto es corta: si no se implementan medidas en 2026, el vertimiento podría duplicarse con la entrada de nuevos proyectos”.
Concluyó que el almacenamiento, junto con cambios en la planificación operativa y la normativa, es indispensable para evitar que la transición energética dominicana pierda eficiencia y atractivo para nuevas inversiones.
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