La licitación abierta PEG-5 de 1400 MW promete ser la más grande y sostenible de Guatemala, por lo que hay altas expectativas ya que habrá un prevé oferta firme eficiente y una franja dedicada a proyectos renovables para asegurar el suministro a los usuarios finales.

Por primera vez en la historia del país, un proceso de contratación a gran escala contemplará la incorporación de tecnologías de almacenamiento con baterías como obligación, marcando el inicio de una nueva etapa para el sistema eléctrico nacional. 

“La licitación PEG-5 marcará un punto de inflexión en el desarrollo y en la historia de Guatemala. Para la licitación PEG-5 del 2025, se da la gran oportunidad para adjudicar proyectos de baterías, considerando que tuvieron saltos tecnológicos importantes en muy poco tiempo”, aseguró Dimas Carranza, gerente de Regulación y Tarifas de Energuate, durante el encuentro Future Energy Summit (FES) Iberia.

Se trata de una convocatoria que, por su magnitud, tendrá un impacto sin precedentes. Según explica el ejecutivo, más del 60% de la energía que se consume en el país será licitada, lo cual representa una apuesta ambiciosa por transformar el sector desde múltiples dimensiones: reducción de emisiones, atracción de inversión privada y estabilidad en los precios para los usuarios.

Energuate, con más de 2.600.000 clientes y un crecimiento anual de aproximadamente 150.000 nuevos usuarios, será una de las dos distribuidoras responsables de adjudicar los contratos de compraventa de energía (PPA) resultantes de la PEG-5. 

Este rol estratégico convierte a la compañía en un actor clave para asegurar que los proyectos adjudicados respondan a las necesidades actuales y futuras del sistema eléctrico.

Carranza destacó que la introducción de baterías en la licitación no habría sido posible sin antes haber consolidado una regulación específica que respaldara la metodología de cómo se remunerará el servicio stand alone como servicio complementario o como una remuneración que vaya acompañada de generación renovable, a fin de integrar soluciones tecnológicas que hace apenas unos años no encontraban condiciones de mercado sostenibles para operar.

Ese contexto de certidumbre financiera será determinante para la próxima ronda, cuyo fallo está previsto para principios de 2026. Mientras que las centrales adjudicadas comenzarán a operar comercialmente entre 2030 y 2033.

La adjudicación será bajo contratos de diferencias con curva de carga, opción de compra de energía y energía generada, según lo establecido por la Norma de Coordinación Comercial N° 13 del Administrador del Mercado Mayorista (AMM), y los PPA se extenderán hasta por 15 años, a partir del 1 de mayo del año de suministro.

Ventura en FES Iberia: “La licitación PEG-5 marcará el inicio del almacenamiento con baterías en Guatemala”

En relación con los precios esperados, Carranza prefirió no dar un precio exacto, pero sí planteó que la referencia es de 35 – 40 USD/MWh, valores que rondaron en la anterior licitación abierta PEG. Sin embargo, advirtió que, debido a la actual dependencia del país de los hidrocarburos, el análisis de precios no puede limitarse únicamente a la tecnología licitada. 

“No sólo veremos el precio de la tecnología propia, sino de la que reemplazará”, señaló, aludiendo al rol de las fuentes sustitutas en la formación de precios de largo plazo y el reemplazo de fuentes más costosas. 

“Además, ante el incremento de la demanda, se deben considerar estrategias distintas para cubrir ese crecimiento, tanto histórica sino distinto, ya que el país se está industrializando y se tendrá un consumo diferente en el horario diurno respecto al nocturno que habitualmente había en el pasado”, apuntó Carranza.

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