¿Qué espera el sector renovable peruano de la reglamentación de la Ley 32249?
La implementación de la Ley N° 32249 , para reformar la Ley N.º 28832, marcará el rumbo del sector eléctrico peruano. Sin embargo, especialistas advierten que su impacto real en la incorporación de energías renovables dependerá de cómo se defina su reglamentación. La Ing. Alexandra Gonzales Sulca sostuvo que “para que la normativa tenga un impacto concreto y sostenido debe priorizar definiciones técnicas precisas en aspectos como la segmentación por bloques horarios y el reconocimiento diferenciado entre potencia firme y energía generada”.
Esta medida, aseguró, permitiría asignar precios representativos del valor real cada tecnología en cada franja horaria y asegurar una competencia equilibrada entre renovables intermitentes y tecnologías de base. Además, indicó que la reglamentación también debía incluir mecanismos de asignación de costos sistémicos —respaldo, almacenamiento y transmisión— “de forma transparente y tecnológicamente neutra, evitando subsidios cruzados que desincentiven la inversión o sobrecarguen al usuario final”.
“Es clave establecer estándares de integración a red, incorporar herramientas de despacho flexible, y diseñar esquemas de remuneración para servicios complementarios que garantizaran la estabilidad del sistema”, agregó en diálogo con Energía Estratégica.
El sector está a la espera de la definición de la reglamentación sobre el marco normativo. En ese sentido, la especialista apuntó que los plazos deben encontrar un equilibrio entre urgencia política y madurez técnica. “Si bien es importante actuar con celeridad para enviar señales claras al mercado, el diseño de una reglamentación sólida requiere tiempo para evaluación de impacto, análisis de escenarios y consulta con actores clave. Acelerar procesos sin sustento técnico puede generar incertidumbre, comprometiendo la bancabilidad de proyectos o generando litigios”,manifestó.
Y aseguró que para ofrecer una “verdadera previsibilidad” a los inversionistas, es necesario establecer claridad regulatoria, normativa y mecanismos de ajuste progresivo que eviten cambios disruptivos.
En el caso de proyectos utility scale, propuso “un sistema de licitaciones competitivo que reconozca atributos como firmeza, previsibilidad y localización geográfica”. Para los sectores comercial e industrial, apuntó que l la normativa debe habilitar esquemas de autogeneración, contratos bilaterales (PPAs) y compensación por excedentes, con reglas de interconexión definidas.
En el ámbito residencial, consideró que la prioridad era simplificar trámites, establecer estándares técnicos comunes y permitir esquemas como la medición neta o tarifas dinámicas. Una regulación moderna, enfatizó, “debía reconocer que los distintos actores aportan valor al sistema en forma diferenciada, y por tanto deben ser incentivados bajo criterios específicos”.
Si bien el sector analiza señales positivas para la inversión, la especialista destacó que se requerían instrumentos complementarios a la ley para superar barreras financieras, fiscales y de mercado. En lo financiero, planteó la participación activa de entidades de fomento para otorgar crédito en segmentos con mayor riesgo.
“En el ámbito fiscal, pueden considerarse mecanismos de depreciación acelerada, exoneraciones temporales para equipos de almacenamiento, y créditos fiscales para proyectos que aporten atributos de confiabilidad. En el plano regulatorio, resulta esencial modernizar los códigos técnicos, facilitar la agregación de recursos distribuidos, y establecer mecanismos explícitos de remuneración para servicios auxiliares”, apuntó.
Una de las principales problemáticas que enfrenta el país es la saturación de las redes eléctricas. COES adivirtió que hacia 2033 podrían producirse congestiones y vertimientos de energía, incluso bajo condiciones normales de operación.
Para evitarlo, la especialista llamó a adoptar “esquemas de planificación integral con criterios de expansión anticipada y evaluación de capacidad nodal en tiempo real”. Agregó que se debían identificar las zonas con alto potencial renovable y priorizar proyectos de refuerzo o ampliación de red que permitieran evacuar esa energía sin restricciones, además de implementar tecnologías de red inteligente (smart grid) y sistemas de control avanzado que optimizaran la operación y minimizaran congestiones.
En su análisis, señaló que el almacenamiento no debía considerarse un recurso marginal. “Debe ser un componente estructural en la transición energética, no solo como respaldo, sino como actor activo en el despacho, la estabilidad y la gestión de la demanda”
La advertencia fue clara: sin una reglamentación técnicamente rigurosa y políticas coherentes, Perú corría el riesgo de desaprovechar su potencial renovable y quedarse atrás en tecnologías clave como el almacenamiento. “El verdadero equilibrio se alcanza a través de una reglamentación financieramente viable y socialmente legítima, que reconozca el valor de la complementariedad entre tecnologías y priorice la seguridad del suministro”, concluyó Gonzales Sulca.
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