Durante la VII Reunión de Ministros y Ministras de Energía de la CELAC celebrada en Bogotá, se consolidó una agenda regional que articula esfuerzos políticos, financieros y técnicos para acelerar la transición hacia fuentes renovables.
El mensaje central: la región avanza hacia una mayor integración eléctrica y necesita voluntad política firme para transformar el financiamiento disponible en infraestructura concreta.
Entre las principales conclusiones, la exviceministra de Energía de Colombia, Rutty Ortiz Jara, señala que «hay una alineación de los países en promover las renovables».
Esa convergencia se manifiesta tanto en proyectos de generación como en iniciativas de interconexión regional, y cuenta con respaldo activo del BID, OLADE y GIZ.
Estos organismos, que participaron de la cumbre, enfatizaron durante la primera jornada, que ya están llevando adelante programas para financiar y asesorar iniciativas nacionales y multilaterales que buscan acelerar la transición energética.
En diálogo con Energía Estratégica, Ortiz Jara considera que ese acompañamiento institucional debe ser catalizado por acciones concretas: la voluntad política es la condición habilitante para destrabar los cuellos de botella regulatorios, financieros y técnicos.
«Con voluntad, lo técnico, lo regulatorio e incluso lo financiero se resuelve», centencia y aclara que mientras haya decisiones de alto nivel, los restantes componentes se armonizarán con mayor facilidad.
Un ejemplo concreto es la interconexión Colombia-Panamá, que según Ortiz Jara, «vive un momento histórico». Los gobiernos de ambos países ya manifestaron su voluntad de avanzar, los reguladores comenzaron el trabajo conjunto y los bancos de desarrollo se sumaron al proceso.
La iniciativa también cuenta con el respaldo técnico de la empresa binacional conformada por ISA y ETESA, y Europa está compartiendo su experiencia en regulación y operación de redes regionales.
De concretarse, esta obra podría convertirse en un nodo estratégico que conecte los mercados eléctricos de Mesoamérica y Sudamérica.
Cabe recordar que esta interconexión entre Colombia y Panamá ha estado en carpeta desde principios de los 2000, pero encontró numerosos obstáculos técnicos, financieros y geopolíticos.
Para el sector eléctrico, representa una oportunidad clave de integración continental que permitiría una mayor estabilidad del sistema, optimización de recursos renovables y comercialización transfronteriza de energía limpia.
En este sentido, la ex funcionaria reconoce el «avance del mercado y la gobernanza de Centroamérica y los pasos que han definido para fortalecerse», lo cual abre oportunidades para escalamiento regional.
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