Durante la gira regional “Retos de Productividad y Estrategias para Acelerarla en el Sector Energético Global y Regional”, desarrollada por KPMG en septiembre en El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica, se abordaron los principales desafíos estructurales que enfrenta Centroamérica para mejorar su productividad energética. Con la participación de más de 150 líderes del sector, la Directora de Operaciones Comerciales en EDP Services, Ingrid Chávez de Mendoza, destacó que el enfoque estuvo puesto en identificar brechas concretas y oportunidades de mejora para fortalecer la competitividad.
Las exposiciones estuvieron a cargo de Silvia González Zamora, líder global de sostenibilidad social; Alberto Rivas González, líder de tecnología y cadena de valor ética en América; y Luis Rivera, socio consultor y líder regional centroamericano, quienes compartieron un diagnóstico enfocado en tres drivers fundamentales de productividad: intensidad de capital, composición de la fuerza laboral y productividad multifactorial.
Según Chávez de Mendoza, el primero de estos ejes aborda la inversión en infraestructura, tecnologías y activos para modernizar el sector energético. “La intensidad de capital está relacionada con la inversión en nuevas tecnologías, activos, infraestructura y con la modernización del sector energético”, manifestó. Este punto incluye la capacidad instalada en generación, transmisión y distribución, y su impacto en la reducción de costos y sostenibilidad. Mientras Costa Rica lidera con un 99,98% de generación eléctrica renovable, Honduras mantiene niveles elevados de pérdidas en transmisión, con una necesidad de inversión del 41%.
En cuanto a la composición de la fuerza laboral, el análisis se centró en la preparación técnica, diversidad y participación femenina. Chávez de Mendoza explicó que “se valora la participación femenina y de grupos tradicionalmente excluidos como condición necesaria para una transición energética justa y sostenible”. No obstante, la región muestra cifras bajas: 32% de participación femenina en renovables y 22% en petróleo y gas, con apenas 24% en juntas directivas y 22% en gerencias en empresas de energía renovable.
El estudio presentado por KPMG evidenció las causas estructurales de esta brecha: pobreza energética, trabajo doméstico no remunerado y limitaciones educativas. Chávez de Mendoza puntualizó que “si las empresas adoptan esquemas laborales flexibles y promueven políticas de equidad, se puede evitar que muchas mujeres abandonen el sector al priorizar la familia”. Hoy, el 11% de las mujeres renuncia por razones familiares, y solo el 8,7% de las empresas energéticas invierte en liderazgo femenino, mientras que un 68% no cuenta con políticas de género.
Durante el evento se propusieron acciones concretas: reclutamiento proactivo en carreras STEM, teletrabajo, licencias compartidas, visibilización de modelos femeninos de éxito, capacitación en liderazgo basada en competencias y publicación de indicadores de equidad. “Todo lo que se mide puede mejorarse”, subrayó la ejecutiva.
En el plano de la productividad multifactorial, los especialistas remarcaron la importancia del uso eficiente de capital, trabajo y tecnología. Chávez de Mendoza afirmó que “la región necesita cerrar brechas de ingresos, generar empleo de calidad e insertarse en cadenas globales de valor. Eso solo se logra con eficiencia e innovación”.
Uno de los temas que generó mayor interés fue la incorporación de inteligencia artificial. “El uso de inteligencia artificial generativa, asistentes virtuales, modelos predictivos de demanda y mantenimiento automatizado puede marcar la diferencia en la eficiencia del sector”, señaló. Según un relevamiento realizado por KPMG en un webinar previo, el 69% de las pymes planea invertir en IA, pero solo el 1% de los líderes empresariales considera que sus organizaciones dominan esta tecnología.
La ejecutiva añadió que “la capacitación continua y personalizada mediante chatbots puede democratizar el conocimiento y hacer más ágil la transferencia de experiencia entre generaciones”, en referencia a una estrategia de digitalización del talento interno que se propuso como solución para la retención de conocimiento técnico.
Las expectativas de inversión energética en la región son altas. Guatemala y Honduras avanzan en nuevas licitaciones de generación, mientras Costa Rica afianza su matriz limpia. No obstante, Chávez de Mendoza advirtió que “no basta con invertir en generación; también hay que fortalecer la transmisión y reducir pérdidas técnicas y no técnicas”.
Además, los fenómenos climáticos se posicionaron como la principal amenaza para las empresas del sector: el 55% de los encuestados lo reconoció como el mayor riesgo disruptivo, muy por encima de los ciberataques o fallos tecnológicos. “La resiliencia energética se vuelve prioritaria, tanto como la eficiencia o la transición tecnológica”, expresó la ejecutiva.
Como resultado de los encuentros, EDP Services proyecta nuevas iniciativas para el último trimestre del año. “Estamos organizando talleres sobre inclusión de género y preparando webinars con especialistas. Además, nos queda pendiente incorporar a Nicaragua y Panamá en futuras actividades regionales”, anticipó Chávez de Mendoza.
Centroamérica avanza con decisión hacia una matriz energética más limpia, pero para mejorar su productividad deberá cerrar brechas en infraestructura, innovación y equidad. La ventana de oportunidad está abierta y el momento de actuar es ahora.
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