La computación en la nube representa una de las tendencias tecnológicas más disruptivas para la industria del petróleo y gas, con una proyección de crecimiento global de más del 20% entre 2023 y 2028

La transformación digital del sector energético no solo implica modernizar equipos o mejorar procesos, sino también proteger los datos y sistemas que sostienen toda la operación. En Vaca Muerta, donde la complejidad operativa crece con cada sensor, pozo y ducto conectado a sistemas SCADA y telemetría, la ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico para garantizar la continuidad y eficiencia de las operaciones más que nunca.

Según análisis de mercado, la computación en la nube representa una de las tendencias tecnológicas más disruptivas para la industria del petróleo y gas, con una proyección de crecimiento global de más del 20% entre 2023 y 2028. Esto responde a que múltiples organizaciones están trasladando cargas de trabajo que antes estaban en centros de datos locales hacia plataformas distribuidas con mayor resiliencia y capacidades de gestión centralizada.

Adopción de la nube

En Argentina, la adopción de la nube todavía tiene un amplio margen de crecimiento. Solo alrededor del 10% de las cargas de trabajo empresariales se encuentra actualmente en la nube, y de ese conjunto más de la mitad se ejecuta en AWS, el principal proveedor de infraestructura cloud. Este contexto refleja una oportunidad y al mismo tiempo un desafío para las empresas de Oil & Gas que buscan modernizarse manteniendo altos estándares de seguridad y disponibilidad.

Solo alrededor del 10% de las cargas de trabajo empresariales se encuentra actualmente en la nube

El riesgo de ciberataques, especialmente en sistemas críticos como los que controla SCADA, es una realidad creciente. Estudios técnicos han demostrado que las infraestructuras industriales conectadas, como las del petróleo y gas offshore, son cada vez más vulnerables a ataques que pueden tener impactos operativos, ambientales y financieros significativos si no se toman medidas de protección integrales. 

La nube permite enfrentar estos riesgos con modelos de seguridad más robustos y centralizados. A diferencia de los sistemas locales, que requerían mantenimiento constante y eran difíciles de proteger de forma homogénea, las plataformas en la nube ofrecen mecanismos como cifrado, control de accesos con políticas dinámicas, auditorías y monitoreo continuo sin depender exclusivamente de personal in situ. Esta capa adicional de protección es fundamental para las operaciones energéticas distribuidas en territorio, donde un problema en una estación o un error de configuración puede generar consecuencias acumulativas que se traducen en miles de dólares de pérdida económica en cuestión de horas.

En este contexto, empresas especializadas en consultoría cloud como Teracloud han desarrollado metodologías específicas para el sector energético. Estas metodologías no se limitan a migrar sistemas, sino que integran desde el diseño de arquitectura segura hasta la implementación de políticas avanzadas de acceso, respaldo y recuperación de datos. La experiencia de Teracloud en industrias críticas permite que las compañías que operan en Vaca Muerta puedan diseñar con seguridad desde el primer día, sin tener que construir capacidades de seguridad desde cero.

Ciberseguridad

El impacto de este enfoque se observa en la menor exposición a amenazas digitales y en una mayor previsibilidad operativa. La nube convierte la ciberseguridad en un proceso contínuo, con herramientas que analizan patrones de uso, detectan comportamientos inusuales y generan alertas automáticas para acciones preventivas. Además, la automatización de políticas de seguridad permite que los equipos técnicos dediquen menos tiempo a tareas manuales y más a iniciativas de valor, como optimización de procesos o integración de inteligencia artificial.

La conversación con distintos expertos en la industria energética señala que la evolución en seguridad digital está directamente relacionada con la madurez de la operación cloud. Las organizaciones que dominan las capacidades de protección en la nube no solo reducen el riesgo de interrupciones, sino que también habilitan una base sobre la cual se pueden construir aplicaciones de analítica avanzada, controles predicativos y automatizaciones que trascienden lo reactivo.

Componente de negocio

Este enfoque integral se ha convertido en una prioridad estratégica. La ciberseguridad se ha desplazado del departamento de IT para convertirse en un componente de negocio, vinculado a métricas de producción, continuidad operativa y cumplimiento normativo. Hoy, proteger los datos y sistemas no es solamente evitar un ataque; es asegurar que la operación energética pueda seguir produciendo, planificando y respondiendo ante contingencias con el menor impacto posible.

Con una aceleración constante de la digitalización, la ciberseguridad en la nube seguirá evolucionando. Para las empresas del sector energético argentino, especialmente aquellas con operaciones en Vaca Muerta, la adopción de prácticas avanzadas de protección digital representa no solo una defensa ante amenazas externas, sino un habilitador para una operación más eficiente y resiliente ante las demandas del mercado global.

, Redaccion EconoJournal