El mercado colombiano de energías renovables atraviesa un momento decisivo. Con solo un 8% de participación en la capacidad instalada de generación, el país dispone de un margen considerable para nuevas inversiones, tanto nacionales como internacionales.

Marco Vera, gerente de Vera Energy SAS, aseguró que “el potencial de crecimiento es aún amplio”. De esta manera, en diálogo con Energía Estratégica, recomendó que la transición debe entenderse más como una adición energética que como un reemplazo, donde la clave será la diversificación.

En este sentido, considera fundamental no limitarse al desarrollo de la energía solar fotovoltaica y la eólica, sino integrar tecnologías como pequeñas centrales hidroeléctricas, bioenergía, geotermia e incluso nuclear. “Se requiere mantener los incentivos tributarios a la inversión y los incentivos regulatorios para la operación técnica y comercial”, subraya.

El interés por invertir en Colombia sigue la tendencia global en renovables, aunque las motivaciones locales difieren. “La necesidad particular de Colombia no es la descarbonización per se de la matriz, dado que es relativamente baja la intensidad de carbono de la misma, dada la mayor participación de las hidroeléctricas de gran escala”, explicó Vera. Por ello, insiste en que el país debe priorizar un enfoque en seguridad y complementariedad energética, más que en liderar la acción climática regional.

Atraer capital sigue siendo el gran desafío. La naturaleza intensiva en capital de estos proyectos hace imprescindible abrir el sector a fondos internacionales de inversión, banca multilateral y recursos de cooperación climática.

Sin embargo, persisten barreras que afectan la confianza de los inversionistas, como la complejidad del licenciamiento ambiental y los elevados costos derivados de las consultas previas con comunidades étnicas. “La viabilidad social y territorial de los proyectos requieren también ajustes institucionales”, advirtió el directivo.

En cuanto a las preferencias del mercado, la energía solar fotovoltaica es la más demandada, principalmente por su capacidad de descentralizar la generación y desarrollar recursos energéticos distribuidos, pero su bajo factor de planta está impulsando el crecimiento de proyectos híbridos que incluyen sistemas de almacenamiento con baterías, lo que ofrece mayor estabilidad a la red.

Los inversionistas también concentran su atención en proyectos greenfield en estado Ready to Build, aunque los más conservadores optan por proyectos en estado COD, aun pagando sobrecostos para reducir riesgos constructivos y garantizar contratos de compraventa de energía a largo plazo.

Los esquemas de financiamiento más utilizados son los contratos PPA con offtakers bancables, que permiten plazos de entre 15 y 20 años, mientras que las PCHs continúan estructurándose bajo modelos de project finance vía sociedades SPV con administración fiduciaria, que aseguran flujos de caja estables. En proyectos de menor escala, como minigranjas solares, los inversionistas estratégicos utilizan equity a través de fondos de inversión, mitigando riesgos mediante la participación directa de los promotores en acuerdos como JDA, SPA, EPC, PPA y COD.

No obstante, el esquema del Cargo por Confiabilidad sigue siendo una barrera. “El esquema sigue representando más un costo que un ingreso para este tipo de proyectos de generación a partir de energías renovables variables”, sostuvo Vera.

En su opinión, la regulación debe evolucionar hacia mecanismos que remuneren servicios complementarios, como los ancillary services, y que reconozcan el valor de la complementariedad eficiente en la operación del sistema eléctrico.

Pese a los retos, la perspectiva para los próximos años es favorable. Colombia no busca convertirse en el hub de renovables de América Latina, pero sí en un referente en innovación para la seguridad energética. “Lo que sí podríamos liderar es en impulsar un hub de innovación para la seguridad energética, con la participación de distintas fuentes y tecnologías, tanto convencionales como no convencionales, renovables y no renovables, que nos garantice un desarrollo y crecimiento sostenible a precios competitivos”, concluyó el gerente de Vera Energy SAS.

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