Daniel González abrió el Argentina Day en la PDAC.

TORONTO. -El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, destacó este lunes la voluntad política del presidente Javier Milei para llevar adelante reformas estructurales, detalló los cambios que impactan en el sector minero, como el RIGI y la reforma de la Ley de Glaciares, y en todo momento buscó dejar en claro que no hay vuelta atrás con la transformación que lleva adelante el gobierno. Su exposición tuvo lugar ante más de 400 personas en la apertura del Argentina Day, evento organizado este lunes en la Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC), donde compartió panel con el secretario de Minería, Luis Lucero, y el titular de la Agencia Argentina de Inversiones, Diego Sucalesca.

Al terminar, conversó con EconoJournal, sobre el futuro de la minería argentina y rechazó que la puesta en marcha de los proyectos de cobre se demoren por desconfianza. También dejó espacio para analizar cómo impacta la coyuntura en el sector energético a raíz del bombardeo de Estados Unidos sobre Irán.   

–¿Qué perspectiva ve para la minería argentina en los próximos años? –le preguntó EconoJournal.

Claramente, la minería es uno de los vectores del crecimiento de la Argentina. El presidente Javier Milei ayer lo comentó (en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso). De hecho, el RIGI fue diseñado fundamentalmente para la minería de cobre y para el GNL también. Nosotros somos tremendamente optimistas, no solo con el litio que ya es una realidad, y con el cobre, porque ya se han anunciado algunos de los proyectos más grandes del mundo, sino que incluso minerales como plata y oro que estaban en declinación han sumado proyectos. La minería en su conjunto es una de las áreas de mayor foco que tenemos en mí Secretaría y en el gobierno en general.

–¿El hecho de que ninguno de los grandes proyectos de cobre haya firmado la decisión final de inversión (FID, según la sigla en inglés) es un síntoma de cautela por parte de las empresas?

No, solamente es un tema de maduración. Los proyectos mineros son de larguísimo ciclo y solo firman el FID cuando tienen absolutamente todas las aprobaciones. Pensá que algunos han hecho su solicitud al RIGI hace pocos meses, de hecho, la mayoría. Por lo tanto, necesitan la declaración de impacto ambiental. No veo para nada señales de cautela. De hecho, estar acá en PDAC ante 450 personas muestra que hay un entusiasmo muy grande con respecto a las inversiones de minería.  

–¿Y cómo se soluciona la falta de infraestructura que opera como un cuello de botella para el despliegue de los proyectos?

Ese cuello de botella se soluciona solo, con el paso del tiempo, y nosotros tenemos un rol importante, y las provincias también, para asegurar que estén las condiciones creadas para que haya interés de los privados para construir la infraestructura necesaria. Eso aplica a caminos, a trenes –donde vamos a tener una privatización relativamente pronto—y aplica también a la provisión de energía, tanto en gas como en energía eléctrica. En energía ya tenés a las compañías privadas dispuestas a avanzar, pero lo que van a necesitar es que los clientes, en este caso las compañías mineras, estén ya en condiciones de avanzar. Esto tiene que ver con tu pregunta previa sobre la decisión final de inversión, de firmar un contrato de offtake. Para el tema de energía lo veo relativamente simple. En el caso de caminos, rutas y trenes es un poco más complejo. Nosotros estamos hablando con todos para ver qué es lo que necesitan, pero no nos vengan a pedir plata porque plata para eso no hay.

–¿Cómo redefine el mapa energético, sobre todo en lo que tiene que ver con los precios, el bombardeo a Irán?

Es muy pronto para decirlo. Los precios han subido muchísimo, pero tenemos que ver cómo evoluciona para conocer cuál es la restricción física en crudo, en GNL y en combustible. En combustible es algo que no se habla, pero hay una parte importante del diésel que viene también a través del estrecho de Ormuz. Es un momento para mirar. Por suerte, Argentina es un exportador de crudo creciente, prácticamente no importamos combustibles y cada día importamos menos GNL. En el peor de los casos, estamos en una situación mucho más cómoda de la que estábamos antes y en el mejor de los casos podemos incluso beneficiarnos de una situación de este tipo.

–Hace algunos años la suba de precios era un drama, ¿ahora podría incluso ser una bendición?

No sé si una bendición, pero hace unos años Argentina importaba 80 barcos de GNL por año, hoy estaremos importando 20, el año que viene probablemente 10 o 15 y sobre fines del año que viene vamos a estar exportando GNL. Claramente, ha habido un cambio estructural en la Argentina, que se inició antes, pero que se profundiza con este gobierno y nos pone en una situación mucho más favorable ante estos eventos.  

, Fernando Krakowiak (enviado especial)