Por Mónica Matassa – Directora de Grupo Runrún
Desde la llegada de la nueva administración nacional, la libertad económica se ha presentado como el motor indiscutido del crecimiento.
Sin embargo, para los sectores que representamos en Runrun Energético y Runrun Eléctrico —el verdadero pulmón de divisas de la Argentina—, surge una pregunta que domina las mesas de directorio: ¿Se puede ser plenamente libertario manteniendo la obligación de liquidar divisas?
La reciente tesis de Horacio Liendo pone luz sobre una contradicción sistémica que afecta la propiedad privada. Para un pensamiento liberal puro, el fruto del riesgo y del trabajo es propiedad legítima de quien lo genera. En términos energéticos, si una operadora en Vaca Muerta o una minera en la Puna extrae un recurso y lo exporta, los dólares resultantes deberían pertenecerle.
Hoy, el sistema general aún obliga al exportador a entregar esas divisas al Banco Central por pesos, bajo un tipo de cambio fijado burocráticamente.
El RIGI: Una isla de libertad en un mar de restricciones
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha sido, sin dudas, el gran acierto estratégico para destrabar proyectos monumentales como el oleoducto VMOS o las plantas de GNL. Pero, visto con rigurosidad, el RIGI funciona como un reconocimiento implícito de que el esquema general del “cepo” es un freno a la inversión de escala.

Al permitir la libre disponibilidad progresiva de divisas (20%, 40% y finalmente 100% al tercer año), el Gobierno admite que la disponibilidad de la moneda extranjera es la condición sine qua non para que el capital internacional se hunda en nuestro subsuelo.
La visión de Grupo Runrún
Desde nuestra dirección sostenemos una visión optimista y desarrollista. Argentina está ante la oportunidad histórica de pasar de exportar u$s 30.000 millones a u$s 100.000 millones anuales. Pero para dar ese salto, no podemos depender eternamente de regímenes de excepción. El desafío para este 2026 es que la “isla” del RIGI se convierta en el continente: devolverle al exportador su derecho de propiedad sobre las divisas generadas.
Solo cuando el inversor en Houston, Londres o Beijing tenga la certeza de que será dueño absoluto de su producción, habremos cruzado el puente definitivo hacia la potencia energética global que estamos destinados a ser. El libertarismo no debe ser un beneficio para pocos, sino la regla que potencie a toda la industria argentina.
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