Perú está experimentando una transformación energética promovida por los aumentos en el costo de la energía y la falta de dinamismo en la demanda.
Pool Suárez, experto en venta de energía y gerente comercial de Ferrenergy, señaló: “Se está dando un fuerte impulso a los proyectos de autogeneración, sobre todo en sectores industriales y agroindustriales, para poder hacerle frente a los impactos de los sobrecostos energéticos”.
Uno de los factores más relevantes en la ecuación de costos energéticos es el cargo por potencia, que representa entre el 35% y el 40% de la factura eléctrica total. Este componente ha generado un cambio en la forma en que las empresas planifican su abastecimiento energético, impulsando la autogeneración renovable.
En paralelo, el mercado de los contratos de compraventa de energía (PPAs) atraviesa una etapa de alta volatilidad y de un aumento de precios. Mientras en 2018 los contratos se cerraban en torno a los 20 o 25 dólares por MWh, actualmente se sitúan entre 40 y 50 dólares por MWh, con esquemas que incluyen cláusulas variables ajustadas al comportamiento del mercado.
“Esto ha golpeado a la industria y ha llevado a muchas empresas a buscar alternativas de autogeneración para tener previsibilidad en los costos”, agrega el ejecutivo en diálogo con Energía Estratégica.
El avance del autoconsumo energético en Perú se materializa en proyectos concretos. Uno de los casos más destacados es La Joya, una planta de 28 MW de capacidad ubicada en Arequipa, desarrollada por la cementera Yura, del grupo Gloria, que se posiciona como la instalación de autogeneración más grande de Latinoamérica. En la misma línea, Agroaurora, también perteneciente al grupo, está en proceso de licitación para construir una central fotovoltaica de 12 MW en Piura, destinada al abastecimiento propio.
El interés por abastecerse con fuentes renovables también crece entre los sectores de alta demanda energética, como la minería. Suárez destaca el caso de la minera Anglo American (Quellaveco), que permitió viabilizar el parque eólico Punta Lomitas, de Engie, mediante un contrato de suministro a largo plazo. Este modelo, donde la demanda minera hace bancable un proyecto de generación, podría repetirse en iniciativas similares vinculadas a empresas como Zafranal y San Gabriel, lo que contribuirá a incrementar la capacidad renovable y confiable en el sistema eléctrico nacional.
En cuanto al desarrollo de grandes proyectos, Perú recientemente inauguró la Central Fotovoltaica San Martín, de 252 MW, a cargo de Zelestra, y se espera la construcción de un parque eólico de 220 MW por parte de Celsia, utilizando equipos originalmente destinados a Colombia. Además, la firma Orygen, anteriormente Enel Generación, planea desarrollar un hub híbrido de energía solar y eólica de casi 400 MW.
Actualmente, la nación andina cuenta con más de 23 GW de capacidad en proyectos renovables ya identificados, tanto solares como eólicos. Sin embargo, muchos de ellos se encuentran en distintas etapas de tramitación y enfrentan obstáculos burocráticos. “Es un proceso como una maratón: el que llegue primero a la bancabilidad y al cierre financiero es el que finalmente se desarrollará”, explica Suárez.
A pesar de estos avances, la sobreoferta de proyectos choca con un contexto de baja demanda. Según afirma el especialista, la demanda nacional es aproximadamente de 7 GW, mientras que hay más de 20 GW renovables en estudios y tramitación. Suárez aclara que en Perú no existe prelación por tener el estudio de preoperatividad aprobado, sino que avanzan los proyectos que logren financiamiento y contratos firmes.
En este escenario, el almacenamiento comienza a tomar un rol clave, tanto como solución para la industria como herramienta sistémica a futuro. “Estamos viendo proyectos de energía solar en techos combinados con baterías que permiten ahorrar tanto en energía como en potencia. En el sector retail y agroindustrial ya son una realidad”, afirma Suárez.
De cara a los próximos años, el desafío será también de carácter estructural. “Estamos yendo hacia el camino de Chile; de acá a los próximos cinco años vamos a tener un porcentaje relevante de energías renovables, con lo cual se va a hacer de mayor atractivo el almacenamiento a esa escala”, anticipa Suárez.
Para ello, será fundamental incorporar servicios complementarios como regulación de frecuencia y sistemas de almacenamiento utility scale, que permitan gestionar un sistema eléctrico cada vez más renovable.
No obstante, el ejecutivo señala que el mayor atractivo inmediato está en el sector industrial y comercial, donde el almacenamiento brinda a las empresas autonomía y capacidad de autogestión energética, siempre y cuando se mantenga la estabilidad jurídica y reglas claras de mercado. Además, destaca que esta infraestructura permitirá prevenir posibles vertidos por exceso de generación ante las limitaciones actuales de transmisión.
El desarrollo del hidrógeno verde también aparece en la agenda como una vía para impulsar la demanda energética. Perú cuenta con La Ley de Fomento del Hidrógeno Verde, en proceso de actualización, para promover esta tecnología, lo que podría abrir un nuevo mercado para las renovables. “El timing es clave. No hay que esperar a que sea competitivo; se debe dar señales claras y desarrollar capacidad ahora, para posicionarse a futuro”, remarca Suárez.
A nivel regulatorio, la Ley 28.832, que es el marco legal actual del sector eléctrico en Perú, y la Ley 32.249, se encuentran en proceso de actualización para dar un mayor impulso a las renovables y al sistema de contratación de energía. “La actualización a nuestra ley 32.249 lo que está buscando es incentivar, dinamizar este mercado de licitaciones de largo plazo”, comenta Suárez. Según detalla, la propuesta incluye contratos de hasta 15 años, con periodos de gracia para construcción y desarrollo, y la posibilidad de utilizar bloques horarios, lo que permitirá introducir renovables con mayor competitividad.
La estabilidad jurídica y la mejora de los esquemas de financiamiento son aspectos esenciales para lograr un ecosistema energético más dinámico. “Nos falta madurez en el financiamiento para proyectos industriales y comerciales, pero si logramos atraer más inversionistas, el mercado crecerá no solo en utility scale sino también a nivel usuario final”, concluye el ejecutivo de Ferrenergy.
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