La nueva licitación de largo plazo PEG-5 en Guatemala se prepara para sostener la tendencia decreciente en los precios monómicos promedio adjudicados en el mercado eléctrico, lo que refuerza el atractivo del país para desarrolladores e inversores.
Desde el Consejo de la Industria Eléctrica (CIE), su director ejecutivo Víctor Asturias proyecta que, considerando los factores actuales, el rango razonable de precios para esta ronda se ubique entre 70 y 85 dólares por MWh. }
“En PEG-1 a PEG-4 los precios bajaron de alrededor de 117,5 a 79,2 USD/MWh, una reducción cercana al 32%. PEG-5 debería sostener esta tendencia si hay suficiente competencia”, manifestó el directivo en diálogo con Energía Estratégica.
El mecanismo de adjudicación seguirá siendo una subasta inversa, con un precio tope establecido por la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) y ofertas que deben situarse por debajo de ese umbral. En el caso de PEG-4, el proceso arrancó en 167 USD/MWh y, tras 37 rondas, cerró en 79 USD/MWh.
La perspectiva de precios más competitivos se apoya, además, en la continuidad de ciertas condiciones macroeconómicas, como tasas de interés, tipo de cambio, inflación y costos de capital.
¿Cuáles fueron las claves para atraer inversión?
Para asegurar la participación de actores sólidos y financiamiento competitivo, la bancabilidad del proceso es un factor crítico. “Fue clave garantizar certeza jurídica y regulatoria, un PPA bancable y la solvencia del comprador”, remarcó Asturias. Estos elementos permiten estructurar financiamiento de largo plazo bajo condiciones favorables.
En esa línea, el ejecutivo destacó que el contrato “tuvo un plazo típico de 15 a 20 años, indexación adecuada, garantías de pago y cláusulas claras de solución de disputas”. También señaló que la liquidez de las distribuidoras y la disponibilidad de transmisión en el nodo de conexión fueron aspectos técnicos que incidieron directamente en la viabilidad del proyecto.
El financiamiento previsto será mayoritariamente privado y comercial, mediante bancos locales e internacionales, fondos de infraestructura y equity propio del desarrollador. No obstante, “en tecnologías estratégicas y renovables, actores como BID, IFC o BCIE tuvieron un rol importante con préstamos y garantías”, precisó Asturias. Además, se considera relevante el apoyo público indirecto, a través de incentivos fiscales, mejoras en permisos y expansiones de transmisión que faciliten la evacuación de energía.
El proceso PEG-5 incorpora varias lecciones aprendidas de rondas anteriores. Entre ellas, se destacan precios más competitivos que continúan la baja estructural observada, mayor diversidad tecnológica con creciente participación de fuentes solares y eólicas, opciones híbridas con almacenamiento en baterías (BESS), e incorporación de criterios ambientales que limitan los factores de emisión al umbral del gas natural. “Un diseño técnico-legal más robusto, con cronogramas definidos y tipologías contractuales claras, mejoró además la bancabilidad”, subrayó el ejecutivo del CIE.
Sin embargo, persisten condiciones por mejorar para optimizar los resultados. Una de ellas es la transmisión insuficiente en ciertos corredores. Si bien el Plan de Expansión del Transporte (PET) está en ejecución, se requieren obras adicionales para evitar cuellos de botella.
También se identifican desafíos en materia de certidumbre operativa e institucional. Asturias señaló la necesidad de “ventanillas únicas, plazos perentorios y disciplina institucional para reducir demoras y litigios”. A esto se suma la estandarización de contratos PPA: “Se requirió mayor uniformidad en cláusulas críticas, ajustes automáticos y garantías” para atraer deuda de largo plazo en mejores términos.
La gestión post-adjudicación es otro foco de atención. “Fue necesario asegurar la ejecución efectiva de los proyectos, facilitar la sustitución ágil de aquellos que no avanzaron y evaluar la solvencia y experiencia de los oferentes”, puntualizó.
Respecto a nuevas tecnologías, el ejecutivo indicó que si bien el diseño de PEG-5 es tecnológicamente abierto, la incorporación de GNL aún enfrenta desafíos. “Su viabilidad requirió soluciones integrales de suministro como FSRU y coordinación con planes de red”, señaló, y advirtió que la infraestructura actual es limitada.
Con estos elementos, la licitación PEG-5 representa una oportunidad estratégica para continuar posicionando a Guatemala como un mercado competitivo y estable en generación eléctrica. “Si se mantuvo la competencia y se consolidaron las mejoras normativas, PEG-5 marcó un nuevo hito en eficiencia y diversificación tecnológica para el país”, concluyó Víctor Asturias.
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